Not Me pt10

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Black acarició la delicada piel de su hijo con la punta de sus dedos, temiendo que el tacto pudiera romperlo. Se veía tan débil, tan frágil, su vida literamente estaba en las manos de un omega que no admitirá estar asustado.

Sun soltó un estornudo, haciendo sonreír levemente a su padre, pero esa mueca se borro cuando entró Todd al cuarto.

-No te preocupes, haré que se encarguen de este molesto polvo.-Mencionó bajando lo que parecía ser la última caja. Black no se molesto en mirarlo.

Estuvieron un mes en el hospital y encuanto le dieron el alta, Todd los llevo aquella casa que se encontraba afuera de la ciudad. Black solo había oído hablar de esa casa antes, una casa que el padre del alfa usaba para "despejarse", pero que ahora Todd juraba sería la casa donde podrían ver a su hijo crecer. Black no tuvo voz en esa decisión.

-¿Hace cuanto?-Murmuró al sentir un peso extra en el colchón.

-¿Eh?-Todd apartó su vista del cachorro.

-¿Hace cuanto me recuerdas?-

Un silencio seguido por un suspiro. Todd se acomodó mejor a su lado para luego tomar a Sun en sus brazos, mirándolo con unos ojos que Black no había visto antes. La mano grande y fría del alfa, se acercó a la manita debil y pequeña del bebé, generando una gran contraste cuando está se sujeto de su dedo.

-Un día después de que desapareciste.-Respondió sin apartar la vista del cachorro.-En realidad ya estaba teniendo vagos recuerdos acompañados de fuerte migrañas, sabía que algo no andaba bien, pero, en ese momento, no quería creer que lo nuestro en realidad era una enemistad de años.-Sun soltó un Balbuceo, el primero desde hace tiempo. Ese sonido quedó en el aire, atravesando el peso en el pecho de ambos padres con una ternura inhumana.-Cuando todas las piezas se unieron...Estaba furioso, una ira que nunca sentí. Me mentiste.-Giró a verlo.-Podías haber desaparecido antes, podías haber hecho mil cosas más, pero en su lugar te quedaste, jugaste con mi mente y me hiciste creer en algo que no era, no solo me ocultaste la verdad, me vendiste una realidad totalmente falsa que aún que no parezca ahora, yo la atesoraba, lo sigo haciendo.-Nuevamente bajo la vista al pequeño.-Me ocultaste la existencia de este precioso ser...-Sonrió, moviendo su cabeza de cierta forma infantil al notar como los grandes ojos del bebé lo miraban con atención, respondiendo a sus gestos con pequeñas pataditas o balbuceos.-Se que no soy una buena persona, se que nuestra relación no fue real, pero lo que yo sentí en ese momento si lo fue, para mi lo fue. No mentía al decirte que te extrañaría, no mentí al pedirte ser mi omega, tampoco me arrepiento.-Dejo una de sus manos en el hombro del mas bajo, haciendo que esto lo mirase.-Y lo que siento no ha cambiado. Te amo Black.-

Otro silencio. Black podía sentir su corazón latir con fuerzas y su estómago cerrarse. Le enfermaba darse cuenta cuanto poder tenían esas palabras cuando salían de su boca. Respiró hondo, como juntando fuerzas para no dejarse caer.

-No me llames por mi nombre.-Finalmente escupió las palabras con el mismo desprecio de siempre mientras sus manos tomaban a su hijo.-No puedes decir mi nombre.-Le dio la espalda.-Nos has traído encontra de nuestra voluntad a la misma casa donde tu padre traía sus putas y pretendes que lo llamemos hogar. No te mereces un lugar en esta cama ni en mi mente. Lo único que compartiremos es a mi hijo y eso lo hacemos porque tienes todos los documentos secuestrados. Tu no me amas, no amas a nadie, nisiquiera a ti mismo. Solo quieres poder, sobre mi, sobre él, sobre todos.-A pesar del volumen suave de su voz, se dejaba ver el odio que había en esta. Un odio amargo que crecía desde lo más profundo de su ser, un resentimiento que emanaba en cada frase, como pequeños dardos perforando la piel del mayor.

Todd no dijo nada más, en parte porque no quería empezar una discusión y en parte porque sabía que Black tenía razón en eso y tenía aún más razones para odiarlo.

multiverso omegaverse 2Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora