Pasaron días. O al menos eso creía Tong. El tiempo había dejado de tener sentido.
Solo quedaba los ruidos de las máquinas que lo monitoreaban, las cadenas pesadas mordiendo su piel, y el vacío creciente en su estómago que parecía extenderse hasta su alma.
Ya no gritaba, ya no lloraba. Solo gemía bajo, cada vez que la criatura dentro de él reclamaba, cada vez que el hambre le cortaba la respiración. Su cuerpo era apenas una sombra de lo que había sido: los músculos antes tensos ahora temblaban al mínimo movimiento, las mejillas se habían hundido, los labios partidos, resecos. La piel, pálida, parecía transparente bajo la escasa luz, pero aún con todo eso se negaba a ceder.
La puerta crujió al abrirse. La misma figura de antes entró con pasos suaves. Sin decir palabra, recogió los vasos de sangre humana, todos intactos, con una expresión que ni se molestó en ocultar. Decepción, o peor, resignación. Tong la observó apenas, con los ojos hundidos, pero al verla llevarse todo, sintió por primera vez un poco de alivio. Como si esa retirada silenciosa confirmara que no volverían a ofrecerle eso. Tal vez lo dejarían sufrir en paz, pero no pudo estar más equivocado.
La puerta se abrió de nuevo, segundos después. Esta vez, fue otro hombre, más alto, más tosco, con una bata manchada de algo que parecía grasa seca y sangre. No dijo nada, solo entró arrastrando algo tras de sí. Un cuerpo. Lo soltó con descuido frente a Tong, como quien tira un saco viejo. El sonido húmedo del golpe fue tan brutal como el hedor que lo siguió: sangre, una herida recién abierta, palpitando su salida de ese cuerpo sin vida, de ese rostro pálido de una mujer desconocida. Retrocedió de inmediato, como si la presencia del cuerpo muerto hubiera encendido una alarma en su carne. La herida en el hombro aún manaba lento, espesa y caliente. El aire se llenó con el aroma.
-N-no…-Gimió desde la camilla, tapándose la boca con una mano temblorosa al sentir sus colmillos asomarse por el instinto y la necesidad del hambre. Se encogió en su lugar, tratando de alejarse lo más posible de ese cadáver pero la realidad era que estaba en el suelo a lado de donde el pasaba todos los días, no podía girar la cabeza a su izquierda sin verlo, sin saber que estaba ahí. Su vientre, que era lo único en su cuerpo que crecía, protestó con un retorcijón profundo, punzante, que lo obligó a encorvarse de dolor. El bebé se movió dentro de él con violencia, como si también oliera la sangre, como si la exigiera.-No de nuevo...-Se quejó en voz baja, mirando a su cachorro. Una habilidad que se fue desarrollando en estos últimos días fue el poder sentir la energía de su pequeño, podía sentir el corazón de este latir como si fuera el suyo, a veces, cuando estaba en absoluto silencio, podía oír la sangre correr por las venas formadas dentro de él. Pero ahorita podía sentir el pulso de su cachorro acelerar de forma dolorosa, filosa, similar a como se siente correr en frío.-Shh...Por favor...-Comenzó a llorar bajito, de dolor, de cansancio.-Tu no quieres esto amor, tu no quieres empezar así...-Se cubrió la nariz con ambas manos, doblado, jadeando, mordiéndose el brazo para no gritar.-¡Váyanse!-Rugió, con la voz rota, sin saber si hablaba a los que lo observaban, a los fantasmas que sentía, o a su propia mente.-¡No lo voy a hacer!¡No lo haré, aunque me maten!El dolor creció. El cachorro pateaba, o eso creía. Era como si algo dentro de él se desgarrara con cada negativa.-Por favor… por favor…-Susurró, cayendo de lado, con las piernas encogidas y el rostro cubierto de lágrimas.-M-Mark.-Lo llamó entre sollozos.-¿Dónde estás? Quiero a mi Mark~-
La sangre seguía oliendo fuerte. Demasiado fuerte, una trampa viva proviniendo de un cuerpo muerto. Pero él no se movió, solo se hundió en ese rincón, temblando, encogido, negándose a ceder. Negándose a destruir lo único puro que podía darle a su hijo: la posibilidad de no nacer como un monstruo.
~~~
La noche había caído como un telón pesado sobre el improvisado centro de operaciones: una oficina del sótano olvidada del laboratorio. Las luces parpadeaban de vez en cuando, y los ventiladores antiguos zumbaban con desesperación, tratando de mover un aire que ya estaba saturado de ansiedad. Mark se apoyaba en la mesa principal, con las manos sujetando su frente como si así pudiera mantener la cabeza entera. Frente a él, desplegados en un caos milimétrico, había planos de instalaciones abandonadas, fotografías, documentos viejos y nuevas notas garabateadas con tinta roja.
ESTÁS LEYENDO
multiverso omegaverse 2
FanfictionEsta fanfic tendrá pequeñas historias por capítulos con diferentes series BL como omegaverse. Esto lo hago con el fin de entretenimiento, no busco ofender a los actores, las series o a los fans. Los personajes y parte de la historia son fieles a la...
