Not Me pt12

139 12 14
                                        

White estaba en la cocina, meciendo a Moon con delicadeza mientras el bebé balbuceaba entre bostezos, sosteniendo su espalda con una mano mientras que con la otra revolvia la comida en la cacerola Sean, cerca de la ventana, cerró el grifo y dejó el vaso a medio llenar sobre la encimera.

-Ven amor.-Se acercó a ambos, estirando sus brazos con intención de tomar a su cachorro, pero este negó levemente y se oculto más en el cuello de su papá omega.-Deja a papi tranquilo...-White sonrió de lado con ternura. Moon era su bebé velcro, siempre pegado a él y se ponía aún más mimoso cuando le daba sueño.

-Si quieres ayudar, puedes terminar de cocinar, pero este niño se quedara conmigo.-Habló bajito, entregándole la cuchara a su alfa quien asintió dejando que fuera a sentarse, encargándose él de la comida. White camino hasta el sofá, pero se quedó helado en su lugar al ver por la ventana esa camioneta negra sin matricula que reconocía muy bien.-Sean.-Lo llamó en voz baja, como si gritar pudiera delatar su "escondite". El nombrado lo escucho y volteo confundido, más al ver la misma camioneta actuó con rapidez. Apagó la estufa y se acercó al menor.

-Llévate a Moon.-Lo tomó del brazo para hacerlo retroceder, inconscientemente poniéndose en frente como si esto pudiera proteger a su familia. White asintió sin decir nada, con los ojos fijos en el vehículo, pero por más que sabía lo que tenía que hacer, era como si sus pies no reaccionarán en lo absoluto para moverse.-White, White vamos muévete.-

-No...-Él menor abrió sus ojos de par en par al momento que vio aquel cuerpo bajar del auto.

-¿Amor?-White le colocó a Moon en los brazos a Sean, sin quitar la vista de la silueta que ahora avanzaba con pasos lentos y vacilantes.-¡White puede ser una trampa!-Le grito cuando lo vio abrir la puerta y salir corriendo sin siquiera pensarlo.

Cruzó el jardín sin mirar atrás, con lágrimas desbordando antes de darse cuenta siquiera. No importaban los meses de ausencia, ni el dolor, ni las noches sin respuesta, ni las teorías, ni el miedo, no importaban las riñas ni el miedo en ese momento todo lo que importaba era que su gemelo estaba vivo. Llegó hasta él y lo abrazó con todas las fuerzas que su enfermo cuerpo le permitieron, sintiendo también la diferencia en el cuerpo de su hermano.

-¡PENSÉ QUE ESTABAS MUERTO!-Le grito con su voz quebrandose. Se separo levemente para besar sus cabellos, su rostro y volver abrazarlo, con una ternura que le desbordaba el pecho. Sean los observaba desde la entrada, con Moon acurrucado contra su pecho. Y aunque aún había miedo en su mirada, decidió salir de la misma forma con tal de asegurarse que White estuviera bien.-¡¿Quienes son Ellos?!-Tiro de su cuerpo para alejarse de aquel chófer que salio del auto para bajar una maleta.

-Vinimos en paz, desarmados.-Respondió el hombre bajando la maleta cerca de Black, abriendo esta para confirmar que solo había ropa nueva que Todd había mandado a guardar para él.-Solo nos aseguramos que el señor Black llegue sano y salvo.-

White frunció su ceño, manteniéndose alejado e inseguro. No terminaba de confiar en esas palabras pero se sentía levemente aliviado al no ver a Todd cerca y al tener a su hermano vivo en sus brazos.

-Tienes que entrar, estás temblando.-Dijo con urgencia, pasándole un brazo por los hombros -Vamos, estás a salvo ahora, ven a casa.-Pero Black negó con la cabeza. Su cuerpo flaqueaba, pero su voluntad aún se mantenía firme.-Vamos Black...-En ese momento la puerta trasera se abrió. White giró la cabeza justo a tiempo para ver a una mujer descender con cuidado, sosteniendo ese pequeño cuerpo envuelto en mantas que se movía a penas. Black dio un paso al frente, como si una parte de su alma lo hubiera llamado. Extendió los brazos con lentitud, dolorido, como si cada movimiento le costara el doble, pero aún así los extendió con firmeza. La mujer, sin decir una palabra, le depositó al bebé en el pecho, con un gesto respetuoso y delicado. Como si supiera que ese niño no necesitaba a nadie más en ese instante que a su padre. El omega lo sostuvo y sus brazos temblaron ante al esfuerzo, pero lo apretó con más contra su cuerpo. Cerró los ojos y apoyó la frente sobre la cabecita del pequeño, quien mantenía su pulgar en su boca y movia sus ojitos de recién despierto, ajeno al caos del mundo.

multiverso omegaverse 2Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora