Kinnporsche pt6

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La nieve crujía bajo sus botas mientras avanzaban con dificultad desde el auto hasta la entrada de la cabaña. La ventisca había cesado poco antes de su llegada, pero la temperatura seguía descendiendo con rapidez. Todo a su alrededor era blanco: colinas suaves, árboles cubiertos como si alguien los hubiese espolvoreado con azúcar glas, y a la distancia, un lago completamente congelado, sereno como una fotografía antigua.

Porsche subió el cierre de su abrigo hasta el cuello, temblando más por dentro que por fuera. Tankhun caminaba a su lado, envuelto en un abrigo largo y elegante que claramente no había sido hecho para este tipo de clima salvaje.

-Bienvenido a nuestro retiro espiritual en medio de la nada.-Anunció Tankhun con dramatismo, estirando los brazos hacia la cabaña frente a ellos y sonriendo forzadamente, como queriendo convencerse a sí mismo que le gustaba el lugar.

Era rústica, de madera oscura envejecida por el clima, con un tejado inclinado cubierto de nieve y una pequeña chimenea por donde salía un débil hilo de humo. Las ventanas estaban selladas con doble vidrio, y al menos desde afuera, parecía cálida.

-Bueno, nada es más seguro que narnia, ¿Verdad?-Bromeó sin verdaderos ánimos de reír.

-Pues no es tan malo.-Dijo subiendo los escalones del porche, limpiando la nieve de sus botas.-Tiene calefacción, agua caliente, internet satelital y una chimenea a gas con control remoto. Además, la vista al lago es casi poética.-Porsche no respondió. Seguía de pie unos pasos más atrás, mirando la cabaña como si fuera una prisión disfrazada de refugio de invierno. Tankhun suspiró y abrió la puerta. El aire cálido del interior se escapó hacia la nieve como una caricia.-Vamos, entra. Antes de que te congele el sarcasmo.-Porsche obedeció, más por agotamiento que por voluntad. Adentro, la cabaña era más acogedora de lo que esperaba. La madera pulida de los pisos brillaba con la luz tenue de unas lámparas modernas. Una alfombra suave cubría parte del salón principal, donde una chimenea de piedra imitaba la de antaño, pero funcionaba con gas y se encendía con solo presionar un botón. Tankhun ya lo había hecho, y las llamas falsas pero cálidas llenaban la sala de un resplandor anaranjado.

-No está tan mal.-

-Te lo dije.-Se quitó sus guantes para guardarlos en el bolsillo de su abrigo.-La cocina está equipada, el baño tiene agua caliente. Y tu cuarto.-Señaló un pasillo a la derecha.-Tiene una cama con colchón de espuma viscoelástica, sábanas térmicas y una vista preciosa al lago.-Le explicaba mientras el alfa dejaba caer su mochila al suelo con pesadez, sin mirar a ningún lado en particular.-Ah y este teléfono.-Apunto a un aparato antiguo colocado en la pared.-No se pueden hacer llamadas a estas, solo recibirlas, por ahí se comunicara tu esposo.-

-Mhm...Gracias.-Murmuró. Tankhun lo observó en silencio. Se acercó y le puso una mano en el hombro.

-Odio esta situación tanto como tú, ¿sabes? No soy exactamente del tipo de persona que disfruta esconderse en una cabaña suiza en medio de la nieve. Pero si tengo que elegir entre esto y perderte lo elijo mil veces.-Porsche asintió, bajando la mirada agotado. Le dolía el cuerpo, el alma.

-¿Vas a dormir en el mismo cuarto?-Preguntó calmado, tratando de cambiar de tema.

-No, no, yo dormiré en el cuarto de invitados que es este.-Apunto a una puerta que estaba a lado de la cocina. No habían visto el interior pero sabían que era el cuarto mas pequeño.-Tiene su propio baño. Así puedes descansar tranquilo y maldecir a Kinn en paz si quieres.-Aquel comentario logró sacarle una risa.-Anda, ponte cómodo, yo te haré un té así luego puedes dormir a gusto.-Porsche asintió antes de caminar lentamente hacia el sofá, dejándose caer frente al fuego. Por primera vez desde el ataque, el calor le llegó hasta los huesos. Tankhun le colocó la manta sobre los hombros con delicadeza, como si fuese un hermano mayor demasiado excéntrico para admitir que se preocupaba, pero que no podía evitarlo.

multiverso omegaverse 2Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora