KinnPorsche pt3

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Porsche se ajustó la chaqueta negra sobre los hombros, sintiendo el leve tirón en el costado donde la bala había dejado su marca. La cicatriz seguía ardiendo a veces, especialmente en las noches frías, pero eso no importaba ahora. Habían pasado dos meses desde aquel incidente y aunque su cuerpo no estaba del todo listo, su mente no podía seguir esperando. El mundo no se detenía para darle tiempo de sanar. Él tampoco lo haría.

-¿Estás seguro de esto?-La voz de Kinn era suave, pero Porsche reconocía esa nota de preocupación apenas contenida. Lo miro a través del espejo mientras se acomodaba el cuello de la chaqueta. Los ojos oscuros de Kinn reflejaban esa tensión constante que no había desaparecido desde aquella noche en la reunión.

-Completamente.-Respondió girándose hacia él con una sonrisa confiada. Kinn estaba sentado en el borde de la cama, las mangas de su camisa blanca arremangadas hasta los codos, una mano descansando sobre su muslo y la otra dándole apoyo detrás de Él.-¿Ocurre algo?-

-No, no solo, no se.-Se rrmovio incómodo, apoyando sus codos sobre sus piernas y juntando sus manos.-Solo no tampoco quiero que fuerces las cosas. Aún no estás recuperado del todo, y...-La mirada de Kinn se desvió hacia el abdomen de Porsche.-No estás solo ahora.-

Porsche dejó escapar una risa baja, sacudiendo la cabeza. La preocupación de Kinn era entendible, desde el disparo no había bajado la guardia ni por un segundo, para Kinn era simplemente inconcebible que uno de sus socios disparo a su amado bajo su mismo techo, no podía imaginar el riesgo al que Porsche se ponía ahora, teniendo que encontrarse con un negociante a las afueras de los muros que los "protegen", caminando ahora por dos.

-Lo sé. Pero necesito hacer esto, Kinn. Si me quedo aquí mucho más tiempo, voy a volverme loco.-El rostro de Kinn se endureció apenas. Había una sombra en sus ojos que Porsche reconocía demasiado bien. No era enojo. Era miedo.

-Si vas a hacer esto, entonces necesito que estés atento a algo.-Kinn se inclinó ligeramente hacia él, sus ojos brillando con intensidad, cambiando a una posición más profesional.-La mercancía que estamos recibiendo de Vietnam... hay algo que no me gusta en eso.-Porsche frunció el ceño.

-¿Qué pasa con eso?-Se cruzó de brazos caminando hacia él. Kinn se puso de pie, caminando hacia la ventana. La luz que entraba desde afuera dibujaba el contorno afilado de su mandíbula y el tenso arco de sus hombros.

-El representante que están enviando esta vez es nuevo. Se llama Trinh.-Kinn giró la cabeza hacia él.-Y es conocido por ser complicado. Manipulador, traicionero. Juega con la información y con las lealtades. Si te acercas demasiado, va a encontrar una forma de usarlo en tu contra.-

-¿Crees que intentará algo conmigo?-

-Creo que intentará algo con todas las personas que conoce.-

-¿Y qué información tiene para usarla en mi contra?-

-No lo sé, pero no me gusta que te expongas a eso, mucho menos ahora...-Porsche suspiro levemente, caminando hacia él. Deslizó sus manos por el pecho de Kinn, sintiendo el ritmo acelerado de su corazón bajo las yemas de los dedos.-Ya no eres solo tu Porsche.-

-Estaremos bien.-Susurró con ese tono tranquilo que lo caracterizaba. Kinn cerró los ojos por un momento, inclinando la frente hasta rozar la de Porsche.

-No puedo perderte, lo sabes, ¿No es así?-Porsche levantó las manos y tomó el rostro de Kinn entre ellas, obligándolo a mirarlo directamente.

-No vas a perderme.-Dijo con firmeza.-Ni a mí, ni al bebé.-Kinn deslizó las manos por la cintura de Porsche, presionándolo suavemente contra él.

-Prométemelo.-Porsche sonrió, rozando sus labios con los de Kinn en un beso suave, tranquilo.

-Te lo prometo.-

multiverso omegaverse 2Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora