Luego de un peculiar encuentro gracias a sus hijos, 5 familias totalmente diferentes se vuelven inseparables. Creando momentos inolvidables entre ellos.
-Koko x Inupi
-Wakasa x Shinichiro
-Hanma x Kisaki
-Kakucho x Izana
-Senju x Yuzuha
-Mikey x...
El sonido de los tacones sonaban en toda la casa; Inupi bajaba las escaleras con tranquilidad mientras arreglaba su cabello, alejando los mechones de su rostro. En la sala ya estaban sus hijos y esposo esperándolo, listos para irse al colegio.
— ¿Ya esta todo listo? - Preguntó mientras se ponía un poco de brillos en los labios.
— Si amor, ¿ya subo las cosas a la camioneta? - Hajime se acercó a su esposo para darle un beso en la mejilla. — Cada día te vez más precioso
— Koko... ¿Hiciste algo?
— ¿Bromeas amor? Lo digo porque te vez divino
Inupi le miró unos segundos antes de sonreír contento y darle un beso. Chifuyu bufó ante la muestra de afecto.
— ¿Puedo llevar la Nintendo?
— No Fuyu, no puedes estar jugando en la ceremonia
El rubio menor volvió a bufar, algo molesto por escuchar la negativa de su padre. Inupi se acercó a Ken, arregló su camisa y corbata con una pequeña sonrisa.
— Te vez muy bien Kennie, ¿Estás nervioso?
— Solo un poco
— Todo saldrá bien, no será mucho tiempo
— Ya vamonos - Hajime habló desde la entrada.
Takemichi fue el primero en salir, llevando unas bolsas de regalo en sus manos, Chifuyu le siguió cargando otras bolsas, Ken fue por su celular y les siguió con una gran sonrisa.
— El tiempo pasó muy rápido, el primero de nuestros niños se está graduando, estoy muy contento
Inupi sintió sus ojos aguarse, pero no lloraría, el maquillaje debía durar hasta la fiesta de la tarde. Koko sonrió, se acercó a su esposo y lo abrazó de la cintura, recargando su rostro en el hombro del rubio.
— ¿Recuerdas cuando lo adoptamos? Parecía un patito persiguiendonos a todos lados...
Inupi soltó una carcajada; Recordar cuando Ken era un pequeño que apenas y podía caminar, tratando de correr para alcanzarlos era uno de los recuerdos más lindos que tenía.
— Es cierto, parecía un patito
— Nuestro niño ya creció, entrará a una nueva etapa y será igual de increíble que sus padres
— Ahora será más de colegiatura
Hajime se quejó en su hombro, sabiendo que aquello era totalmente cierto.
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— ¡Apúrense o llegaremos tarde!
El gritó de Izana hizo que sus hijos corrieran por las escaleras, no querían ser regañados por no apurarse. Kakucho sonrió desde la puerta al verlos tan arreglados, recordando con nostalgia cuando eran niños pequeños y bajaban las escaleras corriendo lo más rápido que sus pequeñas piernas les permitían. A decir verdad estaba algo triste de que su hijo mayor no estuviera, pero estaba feliz de que sus adolescentes estaban por iniciar una nueva etapa.