CAPÍTULO 43

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HAILEY (30 Años)


Camino por la orilla de la playa mientras escucho la risa de Melly que está corriendo detrás de un perro, que quizás sea de la pareja que conversa con Brandon, voy muy lento, no porque me sienta cansada, sólo necesito disfrutar a solas del sonido de las olas y de la brisa del océano, es realmente acogedor estar en un lugar como este.

El sol de la tarde aún está caliente y me alegro haberme puesto protector solar porque los rayos calienta la piel de mi rostro y brazos, aunque Brandon odia los vestidos en mi, hoy no le oporto que usara uno de verano que llega hasta mis tobillos y es de estilo cruzado, es un vestido perfecto para el día de playa, la tela de rayón es suave y se mueve con la brisa.

Brandon y sus acompañantes me notan y él hace un gesto con su mano para que me acerque a ellos y ahí termina mi tranquila soledad. Melly corre hasta mí y detrás viene el pequeño animalito que es peludo pero se nota que ha estado jugando con las olas, ya que está mojado.

— Mami, ¿podemos meternos al mar? — pregunta ella mientras me sostiene de mi mano mientras el pequeño perro corretea alrededor de las dos, mi hija ríe.

— No se, quizá le preguntarle a tu padre — le respondo hasta que llegamos al grupo.

— Cariño, ellos son los Harper, son dueños de la cas blanca que está a fondo — miro donde me señala y se nota que no es una pequeña casa, posee dos pisos y grandes ventanales de vidrio polarizado azul, como si el reflejo del mar se ve muy bien, y es lo suficientemente grandes para que solo una pareja de mediana edad vivan en ella,

Sonrío a la pareja cuando los miro.

— Es un placer — extiendo mi mano hacia el hombre que muestra en su cabello canas, y luego hacia su esposa que es un poco más joven, quizás más que yo.

— Edgar Harper, ella es mi esposa Hailey — la chica me mira de arriba abajo mientras Brandon me pasa la mano por la espalda y rodea mi cintura, su mirada es aquella que todos me dan cuando me conocen delante de mi esposa, algo así como? ¿Esta es tu esposa?

— Mucho gusto — dice ella dándome la mano, yo hago lo mismo.                                   

                                   

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