CAPÍTULO 34 🔥

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HAILEY (19 años)

— Muéstrame ¿Cómo te tocas? — me pide Vincent luego de que nos acomodamos en la cama, él detrás de mí.

— ¿Como? — pregunto extremadamente nerviosa, me quite las bragas como me pidio y casi no me ha tocado, solo está detrás de mi.

Lo miro por sobre mi hombro, y es cuando me arrastra hasta pegar su pecho de mi espalda, mi corazón que estaba realmente enloquecido, siento un vuelco en la boca de mi estómago que se reduce, sin hablar que estoy incomoda húmeda, mientras palpita mi entrepiernas, creo que es la anticipación de lo que estoy segura que pasará.

O no lo sé.

— Si, nena, muéstrame —  coloca su barbilla sobre mi hombro, yo apoyo mi cabeza sobre la almohada mientras se me escapa un suspiro nervioso.

— Yo este...solo...bueno, yo... — levante mi falda pero el sostiene mi mano, arregla la tela, pero antes toma mi muslo y abre mis piernas, el frio de la habitación se cuela por mis partes intimas y las contraigo, sintiendo que me pego mas a él, sus pantalones estan que rebientan, porque siento su dureza perfora mi trasero.

— Usa tu linda mano Hailey — toma mi mano que tiembla un poco, lo sé, pedi esto, estamos solos, nadie nos verá pero sin embargo, siento el nerviosismo de ser descubiertos, por hacer algo prohibido.

Con su mano sobre la mía lo guio hasta mi entrepierna, nerviosa, me muerdo el labio y mi respiración se siente demasiado pesada, tambien siento el aliento de Vinc golpear mi oreja y mi mejilla mientras el se asoma para ser participe de donde van nuestras manos.

— ¿Ahi?  — pregunta cuando ambos llegamos donde mis labios carnoso cubren lo sensible  mi sexo.

— Aja... — jadeó cuando él empuja mi dedo dentro y logo tocar el timbre de mi sexualidad.

Mi respiración comienza a empeorar cuando sus dedos hacen círculos guiando  los mios, masajeando el clítoris y llenando de calor por el deseo todo mi cuerpo.

— ¡Es asi que lo haces? — susurra en mi oído, mientras me deja besos en el cuello, y yo estoy moviendo mis caderas buscando mi liberación desesperada.

El mete su mano por debajo de mi cuerpo y me abraza mientras su otro brazo mantiene mis piernas abiertas con su mano en el lugar donde tambien esta la mía, de repente solo soy yo buscando llegar al estasis mientas Vinc masajea mis pechos y me anima a que me corra, pero niego con la cabeza mientras gimo.

— No...no...no se...—  me quejo en un momento de desesperación y confusión,  cuando quito la mano, no se si por el miedo que siempre me hace detenerme.

Vinc toma mi rostro y vuelve mi cara hacia él para que lo mire.

— Te hare corres solo si tu lo haces primero, nena — me exige, yo siento el calor de nuestros cuerpo, mi ropa es un destre.

Lo miro y entonces me besa.

Sus labios exigentes, su lengua tentadora me llenas de mas calor desesperado, mi veinte vibra y duele, necesito llegar al limite, necesito hacerlo, el guía mi mano otra ves a mi interior y comienza a tocar con dureza como nuestro beso.

Jadeo cuando estoy sin oxigeno y son el calor derritiendo mis entrañas, siento como mis dedos se humedecen aun mas y se que esto cerca a el clímax, mis gemidos son demasiado altos, es lo único que escucho en el lugar, mis pezones sensible son tocados por sus mano, luego sus dedos estan en mi interior pero no tan profundo, haciendo circulas en mi entrada y me desespero, necesito mas.

— Oh Vinc...Ohh... — gimo, el me alienta.

— Asi bebé, eres tan preciosa — susurra y muerde mi cuello.

Mi cuerpo arde, mis dedos húmedos, pero necesito mas, necesito de él, mis caderas se rosan con su pene, el tambien mueve sus caderas, gruñe, gime, yo gimo, mi dedos me duelen pero en cuanto siento los dedos de mis pies torcerse, si espalda se arquear, no me aguanto y me derramo, mi cuerpo pasa de estar tenso a una gran relajación , tanto asi que mi visión se vuelve negra, mis extremidades se sienten tan livianas que parecen que se desaparecen, no las siento.

— ¿Estás bien bebé? — susurra Vinc a mi oído, y se me escapa una risa nerviosa y llena de vergüenza.

Ahora que la adrenalina del momento baja, todo vuelve al comienzo, yo en una habitación sola con Vincent el chico que me ha hecho decir y hacer cosas que nunca pensé hacer con nadie.

Nunca las pensé porque siempre creí que nadie como yo podría conocer a alguien que le gustar lo suficiente para llegar al sexo, pero no sexo solo por hacerlo, si no tener el placer de compartir ese momento tan intimo con alguien que te complazca, que le guste hacerlo contigo.

Vincent Benavides es ese chico y estoy muy enamorada de el por esa razón.

— Si... si, lo estoy — respondo luego de recobra la voz, creo que grite porque mi garganta se siente demasiada seca.

— Buscare agua para ti — dice el y se levanta de la cama, yo lo miro marcharse y me quedo mirando la puerta por donde desapareció, por un segundo.

Me siento entre nerviosa y emocionada.

Todo con él es nuevo y apasionado.

Exhalo un suspiro de emoción y cuando miro mi ropa es un completo desastre, mi camisa estaba abierta, y no se en que momento paso, pero mis senos estan fuera del brasier asi que trato de arreglarme mientras siento la húmeda recorrerlo toda mi raja.

— ¡Oh Dios! soy un desastre — pienso en voz alta mientras Vincent regresa, viene con su andar misterioso y aunque esta vestido, su evidente erección se puede notar muy bien.

No quise mantener mucho mi mirada ahi abajo, pero era inevitable.

El se sienta a mi lado, me acomodo sobre la cama para tomar el vaso con agua fresca que me ofrece.

El no habla y yo tengo miles de palabras atragantadas, pero creo no se si fui lo suficiente buena o demasiado zorra, para ser nuestra primera vez.

¿Lo haremos hoy? — pensé mientras el liquido trasparente corría por mi garganta y miraba la nada, Vincent está sentado con mis manos entre sus piernas como tapando lo que pude ver bien.

Esta duro.

Y recordando la vez en que lo masturbe con mis manos, sigo con la duda ¿me dolerá? ¿será muy duro? ¿Era muy grande para mí? ¿será muy doloroso? o ¿será muy placentero?

— ¿Estas bien? — volvio pregunta mientras me quitaba ya el vaso vacío, colocándolo sobre la cómoda, el volvió a acostarse en el mismo lugar. Detrás de mi.

— Si... solo...

— Ahora podemos seguir — me dice y lo miro sin lograr entender, Vinc deja un beso en mi boca hinchada, nuestro beso fue demasiado intenso.

— ¿Seguir? — pregunto luego que mordiera mi labio y lo chupara de una manera que mi clítoris sensible sintió y palpito impaciente.

— Si, nena — susurra mientras su mano sube la tela de mi falda, aprieto mis pernos por instinto y el se detiene — o ¿no quieres saber como te hago correr con mi boca?


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