Nos falta un extra para terminar.
Dejen su presente.
EXTRA 5| COMÓ EN LOS VIEJOS TIEMPOS
|AILEEN|
—Te he echado de menos.
Su boca está sobre la mía antes de que vocalice una respuesta.
Jalo de su chaqueta y caminamos en retroceso hasta que el frío de la madera toca mis muslos justo antes de que pueda sujetarme de la cintura. No me da tiempo a protestar, ni quiero hacerlo. Lysander me eleva, sentándome en el borde de la mesita. Dos meses él grabando una película en el extranjero y su ausencia nos pasaba factura y se volvía una agonía. Sus labios bajan por mi mandíbula hasta encontrar el punto sensible detrás de mi oreja, y un escalofrío me recorre la columna.
Mis piernas se enredan alrededor de su cadera, atrayéndolo más, borrando cualquier rastro de aire entre nosotros. Él suelta un gruñido bajo contra mi oreja, un sonido que vibra en mi pecho y se instala directamente en mi vientre. Sus manos abandonan mi cintura para acunar mi rostro, profundizando el beso. El beso es desesperado, intenso, un baile que intenta dominar al otro.
—Te extrañé muchísimo —respondo al fin—. Las videollamadas no son suficientes. Necesitaba esto, sentirte, tocarte, besarte. Solía extrañar todo, incluso aquello que me exaspera de ti.
Él me regala esa miradita cargada de esa arrogancia que tanto me gusta y me desespera a partes iguales. Se inclina para mordisquear mi labio inferior.
—Casi rompo el contrato tres veces solo para tomar un vuelo de regreso —Se sincera—. Verte a través de una pantalla y no poder tocarte fue una tortura que no pienso repetir.
Se saca su camisa por encima de su cabeza.
—¿Estamos solos?
—Los niños están con Ryle y Aza.
Sus bellos ojos se iluminan. Cómo se ilusiona... Alza los brazos al cielo como si estuviera dándole las gracias a Dios.
—Existen los milagros.
Eso me hace soltar una risita. Aunque quise arrancar su ropa apenas lo vi cruzar la puerta, hice el esfuerzo de no hacerlo porque recién había llegado. Pero él va directo a lo que quiere.
—Estamos solos. Tú y yo. Es una oportunidad de una en un millón que no debemos desaprovechar.
Me levanta a voladas sin el más mínimo esfuerzo, obligándome a rodear su torso desnudo con mis piernas mientras caminamos a ciegas por el pasillo, con nuestras bocas encima de la otra. El beso se torna apasionado y por un breve segundo hubo un choque de dientes, pero lo ignoramos por el calor del momento. Me tumba sobre el colchón y dentro de mi corazón se arremolina un fuego abrasador. Tira del nudo de mi bata dejándome con los pechos expuestos ante su mirada hambrienta, pero no me avergüenzo. Con él no.
—Definitivamente extrañaba esto.
—¿Manosearme?
—Extrañaba a mi esposa. A ti entera —Su lengua desciende por mi abdomen—. Los extrañé a ambos. Te estaría mintiendo si digo que no extrañé el cuerpo que tuvo a mis niños —Lame mi vientre y se contrae nada más con sentir la humedad que esparce con el recorrido que me hace—. Mhm, tan perfecta y tan mía. Solo mía.
—Te amo, Ly. Te amo con todo lo que soy y todo lo que tengo.
Posa su cabeza en mi pecho y nos quedamos así, abrazados, durante lo que parece una eternidad y solo son minutos. Nuestras respiraciones se ralentizan y nuestros corazones marcan su ritmo habitual. Lysander me ve a los ojos y hay un rastro de humedad que marca sus mejillas. Y estallo en risotadas. Sus labios se fruncen, molesto, avergonzado. También indignado y algo juguetón.
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Nuestro Caos (Borrador)
Ficção AdolescenteTras una lluvia de sucesos, Aileen accede a ingresar a Armagh. Una academia, pero no una común, esta es de las más prestigiosas en donde solo acuden los hijos de personas reconocidas, famosas y sobre todo con mucho dinero, no cualquiera entra allí...
