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Vincent se removió incómodo mientras Anne le cambiaba las gasas y suturaba la herida en su abdomen. Aquella donde el estrés y la falta de descanso hacían más daño.

-¿Te esforzaste demasiado? -preguntó la mujer, sin levantar la voz.

Él asintió rígido.

Unos golpes secos en la puerta interrumpieron el momento. Anne frunció el ceño.

Iván ingresó con paso firme y el rostro cargado de tensión.

-Traje lo que me pediste -dijo, arrojando unos papeles sobre la mesa baja-. No hay mucho. Solo que la caja es para pruebas hidráulicas y ya no se fabrica desde hace años.

-Pero encontré una coincidencia -continuó, con un tono más cortante-. El modelo se usaba en Visión Corp. En prototipos internos que fracasaron por fallas en la ciberseguridad.

Le mostró el informe.

-Cortesía de BTech -añadió, con un dejo de sarcasmo en la voz-. Tal como dice aquí.

El CEO apretó los labios.

-¿Cómo se enteró de esto la prensa?

Vincent suspiró, pidiéndole a Anne que los dejara solos. El abogado no tardó en soltar su irritación.

-Y eso es solo la punta del iceberg de Cybra. imágenes, protocolos del sistema de seguridad. Todo lo que estaba encriptado... ahora está en manos equivocadas. Y solo tú y Azriel tenían acceso. ¿Verdad?

El rubio bajó la mirada. Una maldita punzada le atravesó el pecho.

-Ah, y un detalle más -añadió con cinismo-. ¿Hablaste con la detective sin consultarme? ¿Estás loco?

-¿Insinúas que él está colaborando con ellos? -saltó Vincent, más seco que antes-. Por favor, Iván. Azriel no diría una sola palabra... a menos que lo estén obligando.

Su amigo lo miró con desconfianza. Dio un paso hacia él.

-¿Y cómo sabés tanto? -preguntó, lento-. ¿Estás metido hasta el cuello?

Vincent apretó los dientes, irritado.

-¡Esto no se trata de una filtración! ¡Se trata de una persona!

Iván lo interrumpió, elevando la voz. Lo acusó de dejar que alguien nublara su juicio, de meterlo en su cama y arruinar la empresa.

Vincent rio sin humor, incrédulo.

- El escándalo con Visión Corp podría costarme la matrícula. Jenna no me habla y ¡ tú sigues creyendo que lo tienes bajo control! ¡Pero no es así!

Dio otro paso. El rostro enrojecido.
-¡Todo se está cayendo! ¡Y es por tu culpa!

Vincent se llevó una mano al abdomen. El ardor era insoportable. Se dobló sobre sí mismo con un quejido bajo.

-¿Vincent?

Se levantó a trompicones, empujando la silla, y fue directo al baño. Se sostuvo del lavabo y vomitó.

Iván lo siguió con la mirada. Su pecho subía y bajaba como si contuviera una tormenta.

-¿Creés que no me culpo? -murmuró apenas -. ¿Que no me está matando?. Pero lo elegí a él -confesó, con la voz quebrada-. Y aunque me cueste todo, no me voy a bajar de esta pelea.

-Entonces diles todo. La amenaza el día del incidente. Lo que callas por orgullo.

Y sin esperar respuesta, el abogado se retiró.

Vincent sabía que lo estaba perdiendo todo. Y aun así... no podía abandonar a su ángel.

[...]

Azriel corría a ciegas por los pasillos oscuros.

Estaba empapado y tiritando. Pero algo dentro suyo lo empujaba a seguir.

Giró en una esquina y se topó con un pasillo largo, mal iluminado.

Al fondo, una baranda metálica.
Y detrás... el vacío.

Debajo se extendía el piso principal de la planta: una caída directa a maquinaria oxidada y restos de vidrio.

No era una buena opción.

Los pasos detrás de él se detuvieron.

-¿Y ahora qué, genio? -Theo emergió de las sombras, con la voz cargada de sarcasmo-. ¿Vas a saltar? ¿Le harás eso a tu hermanita?

Azriel retrocedió hasta sentir la baranda presionándole la espalda. Su respiración era errática.

Sabía que no era capaz.

Pero miró hacia el borde. ¿Podría trepar? ¿Saltar sin romperse el cuello?

Mierda.

Un paso más...

-Ni lo pienses -advirtió Theo.

Pero Azriel ya lo estaba intentando.
Giró el torso, levantó el pie... pero lo agarró del cuello para estamparlo contra el suelo sin piedad.

El golpe le robó el aire.

Una mano le apretaba el cuello y con la otra, sacó una jeringa y se la clavó en el brazo.

Azriel apenas se movió. Estaba demasiado débil. Todo su cuerpo se tensó... y luego, cedió.

-¡Lo tengo! -gritó el hombre.

Un minuto después, Emma llegó corriendo.

-Hay que movernos -dijo, sin aliento-. La policía viene en camino. La caja tenía número de serie. Solo una coincidía con esta ubicación. ¡Nos van a encontrar!

Theo frunció el ceño. Por primera vez, dejó de sonreír.

-Perfecto. Lo llevamos al segundo lugar.

Uno de sus hombres apareció para ayudar a cargar al muchacho.

Pero Emma no se movió cuando su celular vibró en una llamada.

Era su madre.

Y dudando, atendió.

-¿Qué vas a hacer? -preguntó fría, con ese tono que usaba cuando ya había decidido por ella.

-Moverlo... como estaba acordado -murmuró Emma, con la mirada fija en el rostro de Azriel.

-¿O estás dudando? -interrumpió la mujer, con esa suavidad venenosa-. ¿Te está afectando verlo así?

Emma apretó los dientes.

-No seas estúpida -espetó su madre-. Aún falta para que Vincent pague.
Y si lo liberas ahora... Todo este esfuerzo, se va a ir a la basura. ¿Querés fallarme? ¿Querés fallarle a Zoey?

Emma cerró los ojos.
-No.

-Entonces cumple tu parte. Ya sabes lo que tienen que hacer.

La llamada se cortó.

-¿El cuerpo? -preguntó uno de los hombres, señalando una bolsa tapada con el hombre que Azriel asesinó.

-Sí -dijo Theo-. Lo dejamos cerca de la caja rota. Que la policía crea que es él.

Emma dio un paso atrás.

-¿Y la lavandería?

Theo sonrió de nuevo.
-Programada para estallar en treinta minutos. Nadie va a rastrear nada. Ni cámaras, ni sangre. Ni a él.

Estaban listos para lo que venía.

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1 am y yo actualizo jijijij gracias por leer 🥰🥰🥰 los amooo

10:35 [BL]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora