La hilera de monitores mostraba datos y mapas, entre ellos la base de información de la policía.
Con un par de comandos, Bürem accedió a la infinidad de archivos. No se entretuvo; fue directo al de Vincent Beaumont.
El expediente del loft aparecía, de forma pública, como un robo frustrado.
Pero el informe interno revelaba otra cosa: Azriel Böhen estuvo en el loft esa noche. No por casualidad. Y lo sacaron a la fuerza.
Rastros de sangre. Posible disparo.
-¿Estuvieron juntos esa noche? -susurró el hombre, frunciendo el ceño.
Se reclinó en la silla, sorprendido al ver que esos dos se conocían. ¿Desde cuándo? ¿Esto tenía algo que ver con el secuestro?
También le incomodaba la idea: el castaño, tan vulnerable, tan suyo en su mente retorcida, junto a Beaumont... como si tuviera derecho a tocarlo.
-Ay, Azriel... no debiste meterte con él- murmuró, entre fascinación y rabia.
La pantalla parpadeó y abrió una nueva ventana. Localizó el teléfono de Emma Lawrence. Había algo que no le gustaba de esa arpía, y la única forma de saberlo era mirar debajo de la máscara que mostraba.
En segundos, estaba dentro. Mensajes. Imágenes. Archivos ocultos.
Revisó por encima las carpetas, hasta que se detuvo en un archivo de audio.
-Bien hecho, hija -una voz femenina, grave, madura, llenó la sala-. Ahora debemos reunirnos con Heller. Una vez que ingreses a Tech, será más sencillo: controlarás a Beaumont de cerca y yo me encargaré del muchacho. Debemos ser cuidadosas.
Bürem se quedó congelado. -¿Qué...?
No podía ser posible.
Avanzó a los mensajes. Había varios, algunos de números desconocidos, con Rebecca y unos con una simple "H".
"Ya me encargué de borrar lo que pude. Para la policía es solo un robo frustrado."
"El pago está hecho. Beaumont no sospechará de mí."
"Quiero la clave, No me importa lo que le hagas."
"Ya nos movemos hacia la segunda ubicación."
El último mensaje tenía menos de diez minutos.
Bürem enderezó la espalda de golpe, los ojos clavados en la pantalla.
-Entonces... lo van a mover. ¿Qué los asustó?
Tecleó rápido. Una línea de coordenadas apareció con la ubicación en tiempo real de Emma. Una mancha roja en el mapa, desplazándose hacia el oeste de la ciudad.
Su corazón latía con fuerza, esa excitación morbosa que lo dominaba cuando la caza comenzaba.
Tomó su abrigo y se lo colocó sin apartar la mirada del monitor.
La familia Lawrence, una jauría hambrienta de venganza.
Lo que hacían no era improvisado. Y quizás, era tiempo de hacer un trato nuevo.
No lo hacía para salvar a Azriel. Usaría esa información para negociar.
Para obtener lo que realmente quería.
Porque en este juego, solo sobrevive quien sabe convertir el dolor ajeno en moneda propia.
Se puso en marcha, guardando un arma en su cintura.
[...]
La tormenta avanzaba desde el horizonte, oscureciendo el cielo con nubes densas que hacían que el día se sintiera como un preludio de noche.
La camioneta avanzaba a buen ritmo. Theo conducía, Emma iba de copiloto, y en la parte trasera, otro hombre vigilaba a Azriel, que yacía amarrado y sedado, respirando con dificultad. Preso de un destino incierto y desolador.
De pronto, un coche irrumpió desde atrás a toda velocidad, maniobrando bruscamente para adelantar.
Emma frunció el ceño.
-¿Qué diablos...?
El auto se colocó frente a ellos, bloqueando el paso y frenó de golpe. Theo detuvo la camioneta bruscamente.
-¡Mierda! -gruñó, pisando los frenos con violencia.
La puerta del conductor del auto se abrió. Bürem bajó despacio, cada paso calculado. Su sombra cubría parcialmente el rostro de Emma mientras la lluvia comenzaba a caer, empapando su abrigo y los vidrios del coche.
Ella quedó paralizada al reconocerlo. Apenas pudo detener a Theo, que ya estaba por dispararle.
Bürem avanzó hasta la ventana de la camioneta, su mirada dura e implacable.
-No eres tan lista como pensabas -dijo, su voz cargada de veneno.
Emma apretó los dientes, levantó la barbilla y trató de sostener su mirada.
-No es tu asunto, lárgate.
Bürem sacó el teléfono de su abrigo. Giro la pantalla hacia Emma, mostrando mensajes, fotos y transferencias que podían hundirla en segundos.
-Ya es tarde para eso -sentenció.
Ella se quedó rígida, tragando un grito que no salió. Cada relámpago revelaba la carretera vacía y la imposibilidad de escapar.
-Estás acabada -le susurró-. La policía ya viene. Decide.
Las sirenas retumbaban a lo lejos, acercándose con rapidez. Emma giró hacia Theo, el pánico tensando su voz:
-¡Arranca, maldita sea!
El motor rugió. Bürem movió su coche y los siguió. Listo para entrar en su juego.
La camioneta salió disparada en dirección contraria a las sirenas.
La conciencia de Azriel iba y venía, logrando percibir como un estruendo desgarrador retumbó detrás de ellos. La columna de fuego y humo trepó hacia el cielo, iluminando todo con un resplandor infernal.
Ahora más que nunca, su vida pendía de las decisiones de Emma y del juego calculado de Bürem.
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Holaaa gracias por el apoyo inmenso♡
Espero vayan disfrutando esto :)
Yo amo el drama así que no me odien plis plis plis
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10:35 [BL]
Novela JuvenilEn una sociedad donde la homosexualidad sigue siendo mal vista, Vincent y Azriel, se encuentran cada noche, a las 10:35. Sin embargo, aquel refugio donde la calma les permitía expresarse sin miedo, se vio empañado por la incertidumbre cuando uno de...
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