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Un nuevo día comenzaba cuando Vincent despertó, algo confundido por los medicamentos.

Pero una voz lejana llamó su atención.

-...busquen en todas partes -decía alguien, con tono firme-. Si hace falta, vayan hasta su ciudad.

El tono era conocido.

Se removió apenas bajo las sábanas.
Y la voz se interrumpió al instante.

Un segundo después, sintió una mano apoyarse sobre la suya.

-¿Cómo te sientes, hijo?

Abrió los ojos, y el rostro de Bürem se dibujó frente a él.

-Estoy... -quiso decir "bien", pero la mentira quedó en su garganta.

Bürem lo miró en silencio, como si no hiciera falta explicarse.

-No necesitás decir nada ahora -añadió-. Solo descansa. Estaré aquí para lo que necesites.

Vincent se frotó el cabello y se sentó en la cama.

-¿Cuándo llegaste?-preguntó

-Hace unas horas. Natsuki ya me explicó todo así que puedes estar tranquilo. Me ocuparé de los negocios y de tu caso.

"Tu caso"

Aquello lo incomodó pero simplemente asintió con la cabeza.

Antes de que Bürem pudiera decir algo más, el celular de Vincent vibró sobre la mesita de noche.

Lo desbloqueó y al abrir el correo, sintió que el mundo se detenía.

Una foto. Una caja llena de agua en una sala de escasa iluminación.
Y dentro una persona.

Azriel.

Vincent palideció y casi por reflejo, bloqueó el teléfono.

-¿Qué sucede? -preguntó el hombre al notar su reacción.

-Nada... -respondió automáticamente-. Solo la prensa... molestando otra vez.

La mentira le raspó la garganta.

Bürem lo observó en silencio.
No insistió.

Pero lo conocía demasiado bien como para no creerle.

Finalmente se retiró para que el rubio descansara. Quedando atento a su llamado. Vincent le agradeció y cuando la puerta se cerró volvió a ver la foto.
El pecho se le oprimió

Su ángel fue torturado.
Le marco a Iván de inmediato.
-Necesito que tus conocidos rastreen un correo anónimo. Es urgente. Usaron mi servidor privado. Hay una imagen.

Hizo una pausa.

-Es Az... no se ve bien.

Y colgó.

No podía permitirse que el miedo lo paralizara.

Pero el pensamiento volvió a golpearlo,

¿Y si no llegaba a tiempo...? ¿Y si esa foto era lo último que tenía de él?

No iba a permitirlo.

No podía quedarse ahí, respirando aire limpio, mientras Azriel se ahogaba en una caja.

El dolor en su pecho era una herida mucho más profunda. Una que no iba a sanar si no lo encontraba. Se incorporó con torpeza, ignorando sus dolores.

Con manos temblorosas, se arrancó los cables que lo conectaban a las máquinas. El pitido se alzó como una alarma, pero no le importó.

Caminó hacia el ropero, donde Iván había dejado su ropa. Se vistió con lentitud, apretando los dientes cada vez que un movimiento tironeaba su herida.

Luego, se miró al espejo.
Los ojos enrojecidos, el rostro pálido.
Pero había algo más ahí. Una furia silenciosa.

Estaba listo para volver a ser Vincent Beaumont.


[...]

Vincent avanzaba por el pasillo como un hombre que había vuelto de la muerte.
Cada paso le dolía. Pero eso era lo de menos.

La respiración le ardía en el pecho y el eco de la foto seguía martillándole el cráneo.

Vio algo que lo paralizó.

En la sala de descanso reconoció a Ruby, quien charlaba con dos adultos.

Trajes, carpetas y miradas entrenadas para detectar mentiras.

Servicios Sociales.
El impacto fue tan fuerte que tuvo que apoyarse contra la pared para no perder el equilibrio.

¿Qué mierda está pasando?

Dio un paso en dirección a la sala, pero una voz femenina lo detuvo en seco.

-¡Vincent! ¿Qué haces fuera de tu habitación?

La doctora Grayson se acercó con gesto preocupado.

-¿Quién los llamó?

-Recibimos una denuncia esta mañana -explicó en voz baja-. Nadie responde por su tutor legal. Y Azriel... bueno... desapareció.

Vincent la miró, con el rostro marcado por el agotamiento y la rabia contenida.

-Me mandaron una foto.

-¿Qué?

-Una foto -repitió él, con la voz rota-. Azriel, con agua hasta el cuello. No sé dónde está. No sé cuánto tiempo le queda.

Grayson palideció.

-¿Se lo dijiste a la policía?

Él no supo qué responder.
El silencio fue suficiente.

-¿Cómo que no lo reportaste? -susurró Grayson, alarmada-. ¿Y si no lo encuentran a tiempo?

Pero antes de que pudiera seguir, una voz autoritaria cortó el pasillo en seco.

-Será mejor que empiece a hablar, señor Beaumont.

El nombrado se giró y vio a la detective.

-No me gustan las mentiras -añadió, caminando hacia él-. Y tengo la impresión de que usted tiene muchas para contar.

Vincent se quedó helado.

Ruby, tras el vidrio, giró apenas el rostro al escuchar el barullo.

Y el reloj, otra vez, comenzó a correr.

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Holaaaa espero disfruten de los nuevos capítulos!! ♡♡

10:35 [BL]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora