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​Dos días atrás, Vincent recibió el alta.
Aceptó las medicinas y el reposo, pero rechazó de inmediato la idea de un psicólogo.

Anne trató de disuadirlo. -Pasaste por un trasplante, amenazas... y la ausencia de Azriel. Negarlo te deja solo con este peso. Piénsalo como una forma de no perderte a ti también.

El rubio estaba perdido en una necesidad física que lo desbordaba. -Daría lo que fuera por abrazarlo... -murmuró.

Era una maldita necesidad.

Anne lo envolvió con calidez y él se aferró con una fuerza que no intentó disimular; era lo único que aún lo mantenía en pie.

Poco después, mientras Iván se encargaba del papeleo, le informó que Grace cuidaría de Ruby; Vincent quiso despedirse de la jovencita, pero ella descansaba, así que solo pidió que lo llevara a su casa.

Aún no se sentía capaz de pisar el loft.

​Al llegar, Jess e Iván intentaron ahuyentar el vacío con bromas y comida casera, pero Vincent solo podía observar la escena con una calma frágil.

En cuanto sus amigos se marcharon al anochecer, la casa se volvió inmensa. Encendió la televisión para apagarla al instante, mientras la idea de buscar ayuda profesional dejaba de parecerle tan absurda.

​Buscando descanso, entró en su habitación, pero el corazón le dio un vuelco al ver la sudadera gris de Azriel sobre la silla.

Al tomarla, el aroma del castaño lo golpeó con nitidez dolorosa, trayendo de vuelta la memoria de aquella noche: los besos ansiosos, las risas bajas y las caricias apresuradas.

​Apretó la tela contra su pecho y, por primera vez, el control se le escapó. Las lágrimas caían en silencio y no pudo evitar pensar en sus padres.

Les habló en un susurro, como cuando era un niño que no entendía el dolor.

​-Por favor... -rogó al aire pesado- Ayúdenme a encontrarlo.

[...]

Azriel abrió los ojos de golpe. La realidad le cayó como un balde de agua fría. Lo primero que registró fue el techo inmaculado de una habitación desconocida, demasiado lujosa para ser un hospital. Sintió el pinchazo de una intravenosa, que le suministraba suero y analgésicos que lo hacían sentir como si estuviera flotando en una nube tóxica.

Quiso frotarse los ojos, pero un tirón seco lo frenó.

​Bajó la vista y el pánico le recorrió la espina dorsal: tenía ambas manos esposadas a cada lado de la cama, sujetas con firmeza a los rieles de acero.

​-Buenos días -la voz de Bürem, cargada de una calma aterradora, llegó desde un sillón cercano. Se puso de pie, acercándose como quien admira una obra de arte recién adquirida.

​-Quítame esto... -susurró Azriel con rabia. -¡Ahora!

​-Ya estás a salvo, no hay por qué alterarse -le respondió con calma, mientras le acomodaba la manta con una delicadeza aterradora.

​-¿¡A salvo?! Emma intentó matarme y ahora despierto encadenado... y tú ¡Mataste a ese infeliz a sangre fría! -la voz de Azriel se quebró de pura rabia-. No me digas que me estás cuidando cuando tienes las manos manchadas de sangre.

​Bürem ni siquiera parpadeó. Se sentó al borde de la cama, impasible.
-Ese "infeliz", era un estorbo. Yo soy el que te tiene aquí y el que te va a cuidar mejor que cualquiera. Emma no es nadie, ya perdió.

​-¡No quiero tus cuidados! -gritó Az, aunque el esfuerzo le arrancó un quejido de dolor por la cirugía-. Quiero mi vida normal. Quiero ver a mi princesa... No puedo seguir así, saltando de un psicópata a otro.

​El hombre arqueó una ceja. Su mirada se volvió gélida al captar el dardo.
-¿Psicópatas? ¿Eso incluye a Vincent? -Azriel se quedó helado, guardando un silencio tenso-. Tengo curiosidad, ¿por qué el heredero Beaumont?

Azriel desvió la mirada hacia la ventana, con la respiración entrecortada. Sus ojos recorrieron el horizonte y, reconoció las luces, la forma de los edificios que se recortaban contra el cielo. Estaba de vuelta en New York.

-Simplemente sucedió... -susurró con honestidad.

​-¿Solo eso?, Vincent miente para salvarse a sí mismo. Te dejó solo cuando las cosas se pusieron feas y sé que ese "romance" fue lo que hizo que Emma perdiera la cabeza y te lastimara.

​Azriel lo miró con recelo. -¿Cómo sabes tanto de él?

​-Es como un hijo para mí. Soy su mentor, su modelo a seguir -Bürem se inclinó sobre él, invadiendo su espacio-. ¿Jamás te habló de mí?

​El muchacho negó con la cabeza, sintiendo que el mundo se desmoronaba.
-Ya veo... y tú no le contaste sobre nosotros, ¿cierto? -preguntó con falsa tristeza.

​-¿Por qué lo haría? -escupió el joven con desprecio-. Fuiste una marca en mi vida que quise olvidar para siempre.

​El hombre perdió la paciencia.
-¡Te salvé la vida, maldita sea! ¡¿Y así es como me pagas?!

​-¡Prometiste dejarme en paz! -Azriel tironeó de las esposas, haciendo que el metal chocara contra el riel.

​-¡No puedo dejarte en paz porque te amo! -Se acercó de nuevo, la obsesión brillando en sus ojos-. Te salvé de una muerte segura a manos de esa mujer. Sin mí, serías un cadáver.

​Azriel respiró agitado. Decidió cambiar de táctica. Suavizó el rostro y dejó que sus ojos se empañaran, mirándolo con una fragilidad que sabía que era su debilidad.

​-Oscar... por favor -susurró, usando su nombre de pila como un arma-. Me duele mucho el costado. El metal me quema las muñecas... ¿De verdad me quieres ver sufrir así? Suéltame solo una mano...

​Le sostuvo la mirada con esos ojitos cargados de una falsa entrega. Bürem se quedó en silencio, mirándolo fijamente, casi cayendo en la trampa... pero luego le sonrió con cinismo y le apretó la mandíbula con firmeza.

​-Buen intento, cariño. Pero ya conozco ese truco - le dio un beso frío en la frente-. Te quedarás aquí hasta que aprendas que Vincent ya no existe para ti.

​-¡Estás enfermo! ¡Libérame ahora! -gritó al ver que su manipulación fallaba.

​-En un par de semanas estarás mejor -el hombre se alejó, caminando hacia la puerta-. Y si te comportas... tal vez te deje ver a Ruby.

La puerta se cerró y sentenció su soledad. Azriel se removió inquieto.

​Miró hacia el ventanal, hacia las luces de una ciudad que se sentía como una burla. No le cabía en la cabeza cómo Vince, tenía a este demonio como un ejemplo a seguir.
Se mordió el labio hasta sentir el sabor metálico de la sangre, hundiéndose en el remordimiento.

Se arrepentía tanto de haber pedido su ayuda cuando murió su madre.

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Holiiii como están??
poneme una estrellita si te va gustando como va la cosa 🙂💥💥💥
Seguro creen que odio a Az, pero todo lo que le pasa es por el bien de la trama!

Siento que mejore bastante con la escritura (ella jura) la parte de vince la pensé de muchas maneras para ir directo a lo que realmente importaba♡ sin explayarme demasiado.

Xoxo

10:35 [BL]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora