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-Digamos que fue... un pedido desesperado. Llegó hecho pedazos -dijo Burem. Rió con sorna al contarlo, como si se tratara de una anécdota sin importancia.
Se acomodó en el sofá, relajado.
-Le di todo lo que necesitaba. Eso crea vínculos.

Emma sintió un escalofrío, pero no cambió su postura. Permaneció de brazos cruzados en la sala de la cabaña.

-¿Y tú, por qué haces todo esto? -le preguntó el hombre-. ¿Qué te traes con Azriel?

Apartó la vista unos segundos, como si el comentario hubiera rozado un nervio.

-Mis razones no te incumben.

Burem arqueó una ceja, disfrutando de la evasiva.

-¿No? -se incorporó, caminando hacia ella con las manos en los bolsillos-. ¿Y el hecho de que se revolcara con Vincent... no es motivo suficiente?

Emma volvió a mirarlo. Sus labios se curvaron apenas.

-Entonces debería preguntarle a alguien que sí quiera hablar -murmuró.

La amenaza quedó flotando entre ambos.
Ella lo miró, helada.

-Ten cuidado -advirtió.
Burem suspiró, casi decepcionado.
-¿Cuánto quieres por él? -preguntó sin vergüenza, como si estuviera negociando un vehículo.

Emma soltó una carcajada incrédula.

-¿Me estás jodiendo? No soy una maldita traficante, Bürem.

-Azriel se queda conmigo -continuó ella, sin rastro de humor-. Y se va cuando yo lo decida.

La sonrisa del hombre desapareció.
-Si solo planeas lastimarlo por Vincent... -dijo con la voz baja-, ¿no crees que ya es suficiente?

Emma lo miró con dureza, pero no respondió de inmediato.

-No te corresponde juzgarme -dijo al fin-. Él eligió estar en medio.

Burem negó despacio.

Azriel ya había perdido demasiado.
Convertirlo en castigo era cruzar una línea.

Emma apretó los puños.
-No tienes idea de lo que perdí.

-Tal vez no -admitió él-. Pero sé reconocer cuándo alguien confunde venganza con justicia.

La observó unos segundos, evaluándola.
-Y cuando un daño deja de tener sentido... y empieza a ser crueldad.

El silencio volvió a instalarse entre ellos.

Hasta que el bullicio del piso de arriba los alertó.

[...]


El estado del castaño era desfavorable.
Theo sostenía su cuerpo, evitando que cayera hacia adelante.

Azriel tosía con esfuerzo, la sangre resbalaba por su barbilla.

-¿¡Qué le sucede!?- preguntó Emma alterada.

Bürem observó en silencio. Algo en su expresión se tensó.
-No se acerquen -ordenó Theo.

Apoyó una mano en el abdomen del muchacho. Apenas lo tocó, el cuerpo reaccionó con un espasmo violento.
-Está roto -dijo-. Una costilla, tal vez más. Y con la dosis reciente... su cuerpo ya no aguantó.

La mujer exigió que lo solucionaran y se marchó.

Burem no la siguió.

Se quedó ahí, observando cómo el pecho de Azriel subía y bajaba con dificultad, como si cada respiración pudiera ser la última.

-Si muere, te espera lo mismo.

Le advirtió, a la par que lo apuntaba con el arma.

Azriel intentó respirar. El pecho le tembló, la tos se volvió más débil, y la sangre le manchó los labios antes de que cediera por completo. Theo lo sostuvo cuando perdió toda fuerza.

Lo llamó. No respondió.

Otro pinchazo buscó arrancarlo del borde, pero apenas reaccionó. Apenas lo suficiente para ganar tiempo.

Tiempo para sacarlo de allí.

Theo fue claro: un pueblo pequeño, gente que no haría preguntas si se pagaba bien.
Burem escuchó sin bajar el arma.
El pecho de Azriel se elevó apenas.

Y ninguno se atrevió a decir si era suficiente.

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Holiiii me llego la inspiración plena y estoy de vacaciones así queeee agárrense 😩😩😩

10:35 [BL]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora