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"Si en 24 horas no se presenta el joven Böhen o un tutor legal, el estado se hará cargo de la menor"

Aquellas palabras de los servicios sociales pusieron nervioso a Vincent, quien apenas apenas se estaba recuperando de la discusión con Iván.

A Ruby podrían trasladarla, buscar a más familiares o ponerla en guarda temporal con extraños.

Se lavó los dientes, disimuló su malestar y fue a buscar a la jovencita.

En el camino se encontró a Jessica, quien le traía noticias no muy buenas.

El portal de chismes más popular de la ciudad, ya estaba haciendo de las suyas.
Relacionando ambos incidentes.

Tenían que lanzar un comunicado lo antes posible y para eso, contactó a la señorita Lawrence, pero no recibía respuesta, ni siquiera le llegaban los mensajes.

Se le hizo extraño, pero no le dio mucha importancia.

-Jefe, ¿Se encuentra bien? ¿A dónde va?- preguntó la pelirroja al encontrarlo algo pálido.

-Tengo que hablar con Ruby- expresó entre quejidos y ella decidió acompañarlo.

En la entrada del ala pediátrica, Anne lo interceptó.
-¿Vincent? ¿Otra vez fuera de la cama? Así no te vas a recuperar.

-Anne, por favor...

No hubo tiempo de discutir. Grace apareció corriendo por el pasillo, visiblemente agitada y con los ojos llenos de pánico.

¡Ruby no está!

El corazón de Vincent se detuvo por un segundo.

-Me pidió que le comprara un dulce -continuó Grace, temblando-. Fue hace menos de diez minutos y cuando regresé, su cama estaba vacía. Hasta dejó su celular.

-Haré que revisen las cámaras -habló la doctora.

-Hay que encontrarla. No irá muy lejos sin el oxígeno... podría desmayarse -la joven estaba angustiada.

¿Los Servicios Sociales no se la llevarían, o sí?

¿O alguien más?

Vincent sintió que algo se le quebraba dentro. ¡No podía estar pasando esto! No cuando Ruby era todo lo que Azriel tenía.

-Jess, ven conmigo. Y tú -señaló al rubio-, quédate aquí. Es en serio, Vincent.

Él hizo mala cara, pero obedeció.

Grace se pasó una mano por el rostro, lamentándose por lo ocurrido. Sus hombros subían y bajaban con una respiración irregular.

El rubio la observó unos instantes antes de carraspear, con una suavidad que no solía tener.

-Disculpa... Me llamo Vincent. Soy amigo de Azriel.

Ella lo miró y le ofreció la mano por puro reflejo.

-¿Vincent Beaumont?

Asintió con un leve movimiento. -Él mismo.

-Soy Grace -dijo tras una breve pausa-. Conozco a los Böhen desde hace unos años.

Solo lo miraba. No sabía si confiar o no. ¿Qué hacía el CEO de Business Tech tan preocupado por Ruby Böhen?

-¿Ya se había escapado alguna vez? -comentó el rubio, mientras se sentaban en la fila de sillas contra la pared.

-No. Ella no le haría esto a su hermano -respondió en voz baja-. No tendría que haberla dejado sola. Ruby es... -se le quebró un poco la voz mientras jugueteaba con el anillo en su dedo-. Es demasiado buena para estar rodeada de tanto desastre.

-No es tu culpa -murmuró el CEO -. Quizás solo está abrumada... ¿Sabés si habló con alguien más?

Grace negó. -Además de Servicios Sociales y la policía... creo que nadie más.

El sonido de su teléfono la interrumpió y atendió de inmediato.

Su expresión cambió al instante. -La encontraron, está en urgencias.

Sin decir más, salieron hacia allá.

[...]

Iván cerró la puerta de su casa con fuerza. El eco retumbó en el pasillo y se quedó ahí, respirando hondo como si así pudiera expulsar el enojo. La discusión con Vincent seguía ardiendo en su cabeza.

Antes de quitarse el abrigo, sintió cómo unos brazos lo envolvían cálidamente.

-Sé que estás enojado -susurró Jenna-, pero es tu mejor amigo.

Iván apretó la mandíbula.
-No después de lo que dijo. Ni de lo que está haciendo.

Se giró y ella lo miró con esos ojos dulces que siempre lograban atravesar cualquier coraza que él levantara.

-Está solo, Iván... y tú lo sabés. -Le acarició la cara con ternura-. Descubrió que le gusta un muchacho y... no es sencillo para él. No es de mostrar sus emociones fácilmente.

-Tampoco es excusa para mandar todo al demonio.

-Tal vez no. Pero sí para que no lo dejes caer -dijo ella, con firmeza pero sin perder la suavidad-. No importa si estás de acuerdo o no. Los amigos no se sueltan en medio de la tormenta.

Iván tragó saliva. No quería darle la razón... pero la tenía.
-Él también tendría que...

-Deja de pensar en eso, centrate en lo que tu puedes hacer, mi amor. -Le sonrió-. Ve con él.

Él la miró un segundo, atrapado en la calma que ella siempre le transmitía.
-Te juro que a veces no sé cómo hacés para tenerme tanta paciencia.

-Porque te amo -respondió, como si fuera lo más sencillo del mundo-. Y porque en unos meses voy a prometer amarte incluso cuando estés un poquito insoportable... como ahora.

Eso le arrancó una sonrisa breve, cambiando totalmente su ánimo.

Acuno su mejilla con delicadeza y la besó en los labios antes de salir de nuevo.

Faltando unas cuadras para llegar al hospital, algo lo hizo bajar del auto.

Notó un tumulto de gente y los gritos de ayuda.

Se acercó y lo que vio le heló la sangre.

-¿Ruby...? -susurró. La chica estaba tendida en el suelo, el rostro pálido.
Apenas respiraba.

La levantó con firmeza y la llevó hasta su auto.

Minutos después, entró a urgencias con la adolescente en brazos.
-¡Necesito ayuda! -alzó la voz. Una enfermera corrió a su encuentro y la colocó en una camilla.

Levantó la vista y su mejor amigo estaba allí. Una expresión de alivio inundaba su rostro.

Grace y la enfermera se perdieron en el pasillo.

Iván seguía quieto, con el pulso en las sienes, sintiendo el peso liviano de Ruby en los brazos.

Vincent se detuvo frente a él, respirando con dificultad. Quiso saber dónde la encontró.

-A unas cuadras-respondió Iván, directo-. Estaba en el suelo. Si no me hubiera acercado...-Se mordió la lengua, no queriendo terminar la frase.

Vincent se pasó una mano por el cabello, desesperado.
-La buscamos por todo el maldito hospital... -Lo dijo como si fuera un reproche, pero la fuerza le falló a mitad de frase.

Hubo un silencio.
Iván lo miró, todavía con el corazón golpeando fuerte.

-Vincent... -empezó, dudando-. Lo que pasó antes... me gustaría que lo habláramos.

El ruido de las urgencias los envolvía, pero era como si ambos estuvieran atrapados en un espacio más pequeño, sostenidos apenas por la preocupación compartida.

-Gracias -murmuró su amigo.
Iván asintió levemente.

Y sin más, caminaron juntos hacia la sala de espera, sin saber si el enojo entre ellos duraría un poco más.

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Holaaa gracias por la paciencia♡ espero disfruten estos caps

10:35 [BL]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora