49. Hablemos

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El silencio que siguió al aterrizaje fue sepulcral, roto únicamente por el crujido del metal de la cápsula enfriándose. Bulma fue la primera en reaccionar; su voz, aunque firme, delataba un temblor que solo alguien que la conociera bien podría detectar.

​—Llévense a Trunks adentro —ordenó, sin apartar los ojos de Vegeta—. Broly, Chelye... por favor—.

​El pequeño Trunks se aferró a la pierna de su madre, mirando con una mezcla de fascinación y desconfianza al guerrero frente a ellos. Notaba el mismo ceño fruncido, la misma chispa de desafío en los ojos negros, pero al sentir la mano de Broly en su hombro, el niño obedeció en silencio, lanzando una última mirada curiosa al hombre que parecía su propio reflejo en el futuro.
​Vegeta apartó la mirada de Bulma por un segundo solo para mirar al pequeño que lo siguió observando con un reto en sus ojos hasta que desapareció entre la entrada de la cueva. Entonces volvió hacia Bulma quien seguía mirándolo tratando de descifrar la mirada de Vegeta al observar a Trunks aunque un miedo la recorrió de solo pensar que los planes de él sean quitarle al niño.

​Cuando se quedaron a solas, la atmósfera se volvió pesada, cargada de una electricidad estática. Bulma cruzó los brazos, tratando de ocultar que sus manos temblaban de rabia, alivio y dolor acumulado durante 4 años.
Lo creía muerto aunque conservaba la esperanza de que estuviera vivo por los síntomas que venía sintiendo cada noche producto de la union.

​—¿Cómo te atreves? -soltó ella al fin, con la voz quebrada—. ¿Cómo te atreves a aparecer aquí después de habernos desechado como basura?—

​Vegeta no respondió de inmediato. La observó, notando la armadura táctica que llevaba y la firmeza en su postura. Ya no era la princesa cautiva en una jaula de oro; era una sobreviviente.
​—¿Desechado? —Vegeta dio un paso adelante y por primera vez, no hubo esa chispa de crueldad en su tono, sino un reproche amargo—. Tú fuiste quien huyó en medio de la noche, dejando atrás una serie de mal entendidos como tu adulterio, dejándome solo frente a la traición de mi propio pueblo. Me abandonaste en el momento en que más enemigos tenía a mi alrededor.—

​Bulma abrió la boca para gritarle que él la había empujado a irse, que sus palabras sobre el "híbrido no deseado" y el festejo por todo lo alto de su " descendiente sangre pura" habían sido el puñal final, pero las palabras se le atascaron en la garganta.
Al mirarlo de cerca, notó que Vegeta estaba extraño, no era solo la falta de su capa real o el aura de dónde sea que había venido que aún lo envolvía.

Era su mirada.

La arrogancia ciega había sido reemplazada por una profundidad serena, una calma que resultaba inquietante en un hombre que antes solo conocía el estruendo de la batalla. Había algo roto en él, pero también algo reparado con una aleación más fuerte.

​-Te creíamos muerto, Vegeta... -susurró ella, bajando los brazos, Su corazón gritaba por lanzarse a él, por rodear su cuello y llorar todas las preguntas que la carcomían sobre la masacre en Vegita y su supervivencia. —Dijeron que Freezer no dejó a nadie con vida de la familia real.—

​—El Rey que conociste murió ese día Bulma. —dijo él, acortando la distancia hasta quedar a centímetros de ella. El calor que emanaba de su cuerpo era el mismo, pero su energía ya no era un incendio descontrolado, sino una brasa constante. —Pero el hombre que está frente a ti ha cruzado el universo para encontrar lo que realmente le pertenece—.
​Vegeta extendió una mano, dudando por un segundo, antes de rozar con la punta de sus dedos el rostro de Bulma.

El contacto fue eléctrico para ambos, Bulma cerró los ojos, atrapada entre el deseo de abofetearlo por el pasado y el impulso de perdonarlo por el presente. Estaba ahí, vivo y la unión que los ataba parecía vibrar con una intensidad renovada, exigiendo ser completada para sanar la herida que amenazaba la vida del Rey aunque estoy último ella no lo sabía.

— ¿ Puedo quedarme unos días aquí?Tenemos cosas que aclarar—

Mi destino TÚ.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora