67. Nace una princesa

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El sol de Vegita caía como plomo sobre el sector de ingeniería donde el aire vibraba con el calor de las soldaduras y el polvo de la construcción

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El sol de Vegita caía como plomo sobre el sector de ingeniería donde el aire vibraba con el calor de las soldaduras y el polvo de la construcción.
Bulma, con la frente perlada de sudor y una mano apoyada en su vientre de ocho meses, intentaba ignorar el agotamiento que entumecía sus piernas. Sus noches de insomnio dedicadas a diseñar los nuevos escudos planetarios y su terquedad por no abandonar la supervisión, estaban llevándola al límite.

Fue entonces cuando el grupo de las exconcubinas reasignadas con las manos callosas por el trabajo rudo y el corazón amargo, la rodearon aprovechando que los guardias estaban distraídos con la descarga de materiales y que él rey se encontraba en otro sector lejos, formaron un semicírculo alrededor de ella.
-Míra a la " futura reina" -siseó la líder una guerrera de mirada felina llamada Lyra. -Tan inteligente y tan frágil. ¿De verdad crees que el Rey querrá a una mujer que se rompe bajo nuestro sol? Nosotras éramos su fuego, su descanso.-

-¡Eres una egoísta! -gritó otra vez arrojando una herramienta al suelo con desprecio. -¡Lo quieres solo para ti! Has desperdiciado a un macho de sangre pura, a un guerrero de élite, convirtiéndolo en un títere ¡Él nos pertenecía a todas, era nuestro orgullo y tú lo has domesticado como a una mascota de la Tierra!-

Bulma se endureció sintiendo una punzada de advertencia en el vientre, ya antes había escuchado sus chismes mal intencionados, a veces podía sentir las miradas de los demás y como la juzgaban por que el rey era distinto, más pacífico o más blando según su lenguas.
-el rey, MI ESPOSO no es un objeto que se comparte, es un hombre que eligió un destino -respondió con voz firme aunque palideció- Y si creen que él ahora es debil, es que nunca han entendido lo que es el respeto. ¡Vuelvan a sus puestos!-

Pero el veneno era demasiado, los insultos continuaron recordándole que ella era una extraña, una débil humana.
La líder además se atrevió a decir unas cuantas cosas que él hacía en la cama con ellas para picarle su orgullo y celos.

​-Mírate, terrícola -escupió Lyra, acercándose tanto que Bulma podía oler el polvo de las canteras en su ropa- eres una extraña, una debilidad que él se permite por que la luna así lo quiso ¿Pero crees que ese vientre te da derecho a un trono? En nuestro mundo, las hembras de verdad sangramos en el campo de batalla antes de entrar en la cama del Rey.-

​Bulma intentó dar un paso atrás, pero la fatiga le pesaba como el plomo. Las palabras de las mujeres subieron de tono volviéndose más personales y afiladas.
​-¿De verdad crees que lo satisfaces? -soltó otra con una carcajada hirviente- Eres una humana de huesos frágiles. Jamás podrás llenarlo como una auténtica hembra Saiyajin. Nosotras aguantábamos su fuerza bruta, su fuego... él disfrutaba de nuestra resistencia, de cómo nuestras uñas marcaban su espalda mientras nos poseía con la furia de un gran semental-.

​La líder dió un paso al frente con una sonrisa maliciosa, buscando herir a Bulma donde más le doliera. Se inclinó hacia su altura y alzó la voz para que todas escucharan, sus palabras fueron puñales directos.
​-Él no es un hombre de caricias suaves "princesa", Con nosotras él no pedía permiso. Recuerdo las noches en las que exigía que peleáramos entre nosotras antes de tomarnos... cómo le gustaba sentir el sudor y la sangre de una guerrera bajo su cuerpo. Él hacía cosas con nosotras que tu cuerpo de seda nunca sobreviviría. Te aguanta solo por sus crías y te cuida como a un cristal que teme romper, pero su instinto siempre extrañará la salvaje pasión que solo una de su propia sangre puede darle.-

Mi destino TÚ.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora