En una galaxia lejana un principe caprichoso heredero del Planeta Vegetasei lucha por ir en contra de su destino marcado por la luna roja quien predestina las parejas de los saiyajines.
Una humana es quien pondrá su reino de cabeza.
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El primer rayo de sol de Vegita se filtró por las persianas automáticas, bañando la habitación médica en un tono ámbar. Bulma abrió los ojos lentamente, sintiendo el peso del agotamiento y el dolor sordo de la cirugía en su vientre. Al girar la cabeza, encontró a Vegeta sentado en una silla junto a su cama, con los brazos cruzados y la mirada fija en ella, como si no hubiera parpadeado en toda la noche. En cuanto sus miradas se cruzaron, Bulma recordó las risas de aquellas mujeres, los insultos y las descripciones gráficas de una intimidad salvaje que ella nunca se imaginó, aunque sabía bien que él se refugiaba en ese harén en su época de cuando la despreciaba y un nudo de indignación y tristeza le apretó la garganta. -Vete de aquí, Vegeta -susurró ella desviando la vista hacia la pared opuesta-No quiero hablar contigo, estoy cansada.
Vegeta no se movió, su expresión usualmente dura, se suavizó apenas un milímetro. Sabía que el enojo de Bulma no era con él, sino con el veneno que le habían inyectado. -No me iré -respondió con una calma inusual-He limpiado el palacio de esas escorias. He dado órdenes directas: nadie volverá a faltarte al respeto en este planeta mientras yo respire, esas mujeres ya no existen en mi reino-
Al escuchar eso, las defensas de Bulma finalmente se desmoronaron. Las lágrimas contenidas por puro orgullo, comenzaron a rodar por sus mejillas. Se giró hacia él con el rostro desencajado por una inseguridad que nunca antes había mostrado. -Me dijeron cosas... -sollozó con la voz rota-de cómo eran contigo en la cama... que peleaban antes de... de estar juntos porque disfrutabas de la sangre. Me dijeron que nunca podré llenarte como una "auténtica hembra Saiyajin"...Y no puedo evitar pensar en Caulifla-
Vegeta frunció el ceño pero guardó silencio, permitiendo que ella soltara lo que la estaba carcomiendo por dentro.
- Ahora entiendo por qué esa obsesión contigo, Seguro que con ella eras igual... que la fornicabas con ese mismo salvajismo del que ellas presumían- lo miró con un brillo de celos y dolor soltando un suspiro tembloroso, bajando la voz hasta casi un susurro-Sé que entre nosotros hay algo especial, sé que me amas... pero nunca podré competir con eso. Mi cama nunca se comparará con la de ellas...Me da pavor que, tarde o temprano eches de menos esa brutalidad que solo una de tu clase puede darte y recibir-
Vegeta se tensó, sintiendo una furia sorda quemándole el pecho al saber que esas palabras habían calado tan hondo en su corazón. Se inclinó hacia ella, tomando su mano con una firmeza que la obligó a escucharlo.
- Escúchame bien, te lo diré sin filtros para que te quede claro: Caulifla y esas mujeres del pasado... sí, había fuerza, había colisión de cuerpos, pero no había nada más. Era un acto animal para saciar un instinto vacío-Pasó una mano por la mejilla de Bulma, suavizando el tono pero manteniendo la firmeza- Tú no eres débil, has cruzado el universo y has parido a mis hijos en un planeta extraño sin agachar la cabeza. Lo que tengo contigo ninguna hembra Saiyajin podría igualarlo. No busco una esclava que aguante mis golpes; busco a la Reina que es capaz de domar mi espíritu.-