El descenso de la nave daba fin a un viaje exitoso, la rampa de la nave terminó de descender sobre el suelo de Yardrat liberando una nube de vapor que se disipó para revelar una visión que cambiaría para siempre el destino de los sobrevivientes; Cuando la compuerta se abrió, una formación de guerreros Saiyajin sobrevivientes, con sus armaduras remendadas pero el orgullo intacto, se cuadraron en posición.
Como un solo hombre, los guerreros hincaron una rodilla en el suelo.
Vegeta salió primero con una autoridad que no se le veía desde antes de la caída de su mundo, a su lado Bulma caminaba con una elegancia guerrera, sosteniendo la mano de un pequeño niño que caminaba con paso firme.
Todos la reconocieron, era la princesa que hace años había escapado y su huida había causado mucho revuelo hasta que la traición de Paragus cambió el foco de atención.
Está vez su presencia era diferente, si la marca en el cuello de Bulma había causado un estupor reverencial, la visión del niño provocó un silencio absoluto que pronto se transformó en un murmullo de asombro. Trunks era el vivo retrato de su padre: la misma mirada desafiante a excepción del color de cabello que desafiaba lo tradicional entre los saiyans pero ellos podían sentir ese aura de confianza innata que solo poseía el linaje real.
Vegeta se detuvo frente a la asamblea de guerreros y sobrevivientes, alzando la voz para que resonara en cada rincón del valle:
—¡Escuchen bien, guerreros de Vegita! —rugió el Rey poniendo una mano sobre el hombro del niño.—Ante ustedes se encuentra Trunks, mi primogénito y el legítimo Príncipe de nuestro pueblo. En sus venas corre la sangre de los reyes y la fuerza de la nueva generación que nos sacará de las cenizas.—
Un grito de júbilo contenido empezó a emerger de la multitud pero Vegeta aún no había terminado. Su mirada se suavizó apenas un instante al dirigirse a la mujer a su lado.
—Y ante ustedes mi consorte, la Princesa Bulma a quien todos conocen, ella es la mujer que la luna predestinó para ser mi compañera hace un par de años y quien yo he aceptado y marcado como mía. Quien no le rinda el respeto que merece como soberana, estará insultando mi propia corona. ¡Ella es una Saiyan por vínculo y por derecho!—
La reacción fue inmediata. Los guerreros, los mismos que antes miraban a Bulma con simple curiosidad técnica, hincaron una rodilla en el suelo con un estruendo metálico de sus armaduras.
—¡LARGA VIDA AL PRÍNCIPE TRUNKS! ¡GLORIA A LA PRINCESA BULMA! —el grito unísono hizo vibrar la atmósfera de Yardrat.
Kakaroto, observando la escena desde un lado, no pudo evitar que se le humedecieran los ojos de alegría. —Vaya hermano... finalmente tienes el ejército que mereces, y una familia que lo inspira.—
Bulma, sintiendo el calor de la marca en su cuello y la mano de su hijo en la suya, supo en ese momento que ya no había vuelta atrás. No era solo la esposa de un hombre poderoso; era la matriarca de una estirpe que estaba a punto de recuperar su hogar. Trunks, por su parte infló el pecho con orgullo, mirando a los guerreros con la misma seriedad que su padre, aceptando su destino como el futuro de los Saiyans.
Sin embargo, cuando Broly emergió de las sombras de la nave junto a su pareja Chelye, el ambiente se tensó. Los murmullos de "hijo del traidor" y manos apretando empuñaduras de dagas de energía no se hicieron esperar. La sombra de Paragus seguía siendo una mancha de veneno para los presentes.
Vegeta dio un paso al frente y alzó la mano exigiendo silencio absoluto.
—¡Escuchen bien! —rugió la voz del Rey—. Broly no es como su padre, Mientras Paragus vendía nuestro mundo por una corona de migajas, este guerrero es un Saiyajin de honor y quien ose cuestionar su lealtad, me estará cuestionando a mí. El protegió a mi familia ¡Es un aliado de la corona y así será tratado!—
El respeto que inspiraba el nuevo aura de Vegeta acalló cualquier duda. Los guerreros bajaron la guardia, aceptando al gigante silencioso entre sus filas.
Kakaroto apareció en un destello de luz, con su característica sonrisa rompiendo la tensión del momento.
—¡Vegeta! ¡Sabía que lo lograrías! —exclamó con júbilo, antes de volverse hacia Bulma. —¡Cuñada, qué alegría verte a salvo! Y este debe ser el pequeño Trunks... ¡vaya, tiene tu mirada, Vegeta!—
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Mi destino TÚ.
FanfictionEn una galaxia lejana un principe caprichoso heredero del Planeta Vegetasei lucha por ir en contra de su destino marcado por la luna roja quien predestina las parejas de los saiyajines. Una humana es quien pondrá su reino de cabeza.
