En una galaxia lejana un principe caprichoso heredero del Planeta Vegetasei lucha por ir en contra de su destino marcado por la luna roja quien predestina las parejas de los saiyajines.
Una humana es quien pondrá su reino de cabeza.
¡Oh luna llena! bríndame de tu poder, hazme olvidar lo que me ata a la tierra, concédeme dormir en tus brazos.
cierro los ojos y ahí estas ,majestuosa a mi lado, no importa a donde corra , tu estas ahí en lo alto mirándome, soy tuyo, soy un hijo de la luna.
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Los reflejos de la luna entran por el gran ventanal de aquella recamara pulcramente ordenada, con mobiliario majestuoso con colores negros y dorados que hacían contraste con las paredes blancas y que hacían resaltar en un rincón un gran estante de madera donde colgaban armas confiscadas de otros planetas y otros objetos valiosos que fueron traídos como trofeos y que hacían el recordatorio del poder Saiyanjin.
En una gran sillón de piel negra se encontraba el príncipe inquieto y molesto. Hoy era su unión simbólica con la humana, Hoy la proclamarían princesa y su futura reina del reino Saiyan.
Que lucha estaba teniendo dentro de él, sentía humillación por su pareja elegida, no por lo físico ya que era jodidamente hermosa pero era débil ante sus ojos, él sentía que no sumaría nada a su vida de guerrero, solo sería un estorbo, una debilidad que usarían sus enemigos para querer someterlo. Pero él se juraba engañándose a sí mismo que no le importaría, dejaría que la mataran ya que podía sustituirla en cualquier momento.
Una entrada inoportuna a su recamara lo sacó de sus pensamientos.
-Vegeta ¿ya estas listo? nuestro padre manda a decir que debes ir por la princesa y entrarán juntos. -me dijo Kakaroto.
- Cuantas veces debo decirte que no entres a si a mi habitación. Podría estar con una mujer.- respondí molesto.
- Ay si no me digas. Podría sentir si estas con alguien hermano. Bueno ya cumplí con avisarte nos vemos en el ritual ya todos nos iremos a acomodar .
- Kakaroto espera, tengo una pregunta...tu cuando besaste a tu pareja ...sentiste algún cambio?- pregunté avergonzado.
- Pues...si te refieres al vinculo sí, me siento más unido a Milk, no puedo estar sin pensar en ella y me siento completo. Y pronto seremos uno solo con la marca. Me siento ansioso por eso. Ya quiero que sea mi mujer completamente. ¿Porque preguntas ? no me digas que no has besado aun a tu princesa?- preguntó incrédulo.
- No digas estupideces, esa humana no me hace sentir nada, esto del vínculo es una tontería.- Ahora déjame solo, iré por la humana en unos momentos. Aun no me avisan que ya esté lista.
- Si Vegeta, nos vemos allá. - sale de la recamara y me pongo de pie molesto y me dirijo a la ventana donde volteo a ver a la luna - Te equivocaste conmigo. Supongo que no soy tu favorito al darme una pareja tan patéticamente débil e insignificante-.
- Príncipe , su princesa ya lo espera.- dijo una voz del otro lado de la puerta.
Salgo a pasos firmes para dar fin a esta ridiculez de la ceremonia de unión ondeando mi gran capa roja.
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Sale Bulma de su recamara y se encuentra con el príncipe que yace de pie con los brazos cruzados esperándola en el solitario pasillo con los guardias a una distancia prudente. Mientras se acercaba pudo observar su traje, una armadura con símbolos e incrustaciones de piedras doradas con una capa roja que le resaltaba su tez bronceada así como su bien trabajado cuerpo, su cabello en forma de flama bien acomodado y que decir de sus facciones bien varoniles, Sintió su presencia y levanto su vista, hizo un recorrido visual a la apariencia de ella y mientras lo hacía Bulma sintió una descarga en todo su cuerpo causados por esos ojos tan negros como la piedra onix de su hogar.
Iba a ser amable esta noche de no ser porque él cortó el ambiente de paz que había hasta hace unos segundos diciéndole chocante - Por tu culpa ya vamos tarde, tanto para salir igual que siempre, apúrate. -dándose la vuelta y empezando a adelantarse dejándola atrás muy molesta.
- Eres un idiota, pero no arruinaras esta noche- dijo en voz baja. Pero otra cosa que no sabía es que los Saiyajines poseen todos sus sentidos muy desarrollados. El príncipe solo puso su mueca retorcida y siguió caminando.
El también sintió esa descarga que no admitiría jamás, la vio tan bella en ese vestido aperlado que solo resaltaban sus hermosos ojos y cabello azul, que la hacían ver como la misma diosa de la luna por su tez tan blanca. Su rostro también tenía un sonrojo que la hacía ver apetitosa. Se preguntaba si no había nada de malo en disfrutar su cuerpo, eso sí lo podía hacer. Después de todo tenía derechos sobre ella después de esta noche.
Ya en el umbral de la arena , le dio el brazo para que ella lo tomara, pues tenían que hacer su aparición juntos ,ella lo tomó y ambos en la cercanía pudieron sentir un calor meterse en su pecho, ella pensó que eran productos de los nervios pues vio demasiados saiyajines reunidos en un solo lugar. Y él pensó que se debía a las feromonas que las hembras siempre tienen consigo y al tener más desarrollado su olfato sintió sus nervios mezclado con el dulce aroma de su cuerpo. Solo por un momento se permitió ser amable y con su otra mano le trasmitió seguridad al darle un apretón sin ser brusco. Ella lo sintió y le devolvió el gesto con una sonrisa ajena en lo que provocó en él. Era la primera vez que le sonreía y él no se lo esperó pero tampoco le disgustó.
Tocaron las trompetas y comenzaron a dar sus pasos juntos, toda la población Saiya se pusieron de pie dando gritos de júbilo , Bulma observó la majestuosidad de la arena y ella casi pudo jurar que fue colocada estratégicamente debajo de la luna , pues esta brillaba a lo alto, enorme, amarilla, más cerca que alguna vez había visto en la tierra.
a llegar al centro de la arena todos se inclinaron ante ellos. Ahi los esperaba Whis y el rey quienes los recibieron y procedieron a acomodarse en sus asientos, solo Whis permaneció de pie y dio unas palabras al público Saiyan y procedió a dar comienzo a la cceremonia..