Extra 12

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Fue idea de Yuna: "una foto con todos y la mesa larga". Corrieron la mesa un poco más; Shun acomodó las sillas; Eris puso la taza de Hilda en el borde; June dejó servilletas prolijamente dobladas. Ikki y Esmeralda se sentaron enfrente; Rubí, al lado del capitán; la nena de risa fácil en la falda de Saori; el varón de sueño liviano en brazos de Seiya.

—Hilda en el medio —dijo Yuna, y acomodó la silla para que quedara de frente.—Yo no salgo bien —protestó Hilda.—Salís —dijo Yuna.Seiya sostuvo la cámara con el temporizador. Cuando volvió a su lugar, le acomodó a Saori el cuello de la camisa; ella le sostuvo la mano un segundo y se la soltó con cuidado.—Ya —avisó Shun.El "clac" no fue el freno: fue la foto. Quedaron todos, la mesa corrida, la rampa sin saltito, la manta finita doblada en el sillón de mimbre, la caja-barco al lado de la silla de Hilda. La nena se rió justo en el disparo; el varón abrió los ojos.Esa noche, con la foto impresa en la heladera, la casa bajó el volumen. Hilda giró la silla para quedar de cara al patio y, sin decir nada, le apretó la mano a Yuna. Saori y Seiya terminaron de secar los platos, pasándole la posta.— ¿Te acordes de cuando la mesa quedó torcida? —preguntó Seiya.—Quedó nuestra —contestó Saori. Afuera, el "clac-clac" se alejó por el pasillo. La casa respiró acompasada.


HASTA PRONTO.

Juliee...

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