Hilda no quiso la galería. Se quedó en el sillón de mimbre, con la manta gruesa sobre las piernas y la taza al alcance. Yuna no se apartó; le sostenía la mano cada tanto, sin hablar.
—Hoy adentro —dijo Hilda.—Adentro —repitió Yuna. La casa se ordenó sola: Eris corrió la mesa un centímetro más para que la silla pase sin pedir permiso; Shun dejó el cuento corto abierto por la mitad; June tarareaba bajito una canción sin letra. Ikki y Esmeralda se sentaron enfrente; Rubí se acomodó en el piso, al lado del capitán. La niña de risa fácil se durmió en la falda de Saori; el varón de sueño liviano, en el pecho de Seiya.—Gracias por cuidarnos —dijo Hilda, mirando a todos y a nadie.—Gracias a vos —contestó Yuna. A la hora de los platos, Saori y Seiya se pasaron la posta sin decirlo. Él le acomodó el cuello de la camisa; ella le sostuvo la mano un segundo y se la soltó con cuidado.—Quedó nuestra —dijo Saori.—Quedó —dijo Seiya. Hilda cerró los ojos y los volvió a abrir, despacio. Pidió agua; tomó dos sorbos; dejó la taza en el borde, donde siempre. Yuna le acomodó la manta y apoyó la frente un segundo contra la de su madre. El "clac" del freno no sonó. La silla quedó quieta. Afuera la noche estaba fresca y adentro la casa bajó el volumen hasta respirar acompasada.
HASTA PRONTO.
Juliee...
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Mío
RomanceSeiya se encuentra comprometido. Sin embargo, tendrá que elegir entre su futura esposa celosa o su mejor amiga algo malvada. *Portada hecha por: @-minyeol
