El corredor de antes tiene espacios a los lados poco amplios para pasar aún pegando la espalda a la pared, su centro es un agujero adornado por barras de hierro retorcidas hacia abajo y cables colgantes. Uno de los estrechos salientes termina abruptamente a la mitad, el otro se va adelgazando, en un punto tendría que saltar para llegar al otro lado del pasillo.
No podré atravesar el pasillo usando ese espacio. Además, podría terminar de derrumbarse en cuanto ponga un pie en él.
Kellan entró por otro tramo de escaleras, con suerte ese tramo sobrevivió.
Gritos lejanos y armas siendo disparadas hacen eco a mi alrededor conforme avanzo buscando las otras escaleras.
El pasillo no está mejor en sentido contrario, tiene parches faltantes de concreto, pero luce más estable.
Camino lejos de los cuerpos desperdigados que voy encontrando. Algunos de ellos tienen apariencia de haber estado ahí desde antes del derrumbe, otros son recientes.
El edificio tiembla cada tanto, como si pequeñas explosiones ocurrieran en su interior. Las paredes se agrietan, el techo derrama polvo sobre mi coronilla y las luces se funden o parpadean aquí y allá.
El edificio no durará mucho en este estado.
Escucho voces soltando órdenes al pasar cerca de una ventana rota. El viento trae el susurro del olor a pólvora, químicos y algo en estado de putrefacción. Entre esa extraña y desagradable mezcla trato de encontrar la esencia de Kellan o Seven; sin éxito.
El pecho se me llena de decepción al ver las escaleras traseras derrumbadas. Un largo tramo de ellas hasta el primer descanso ya no existe. El pasamanos flota en la nada como el hueso expuesto de una pierna arrancada con violencia.
Los disparos retumbando y la escasa luz hacen de este un paisaje terrorífico.
Hay caos ocurriendo cerca. Puedo sentir el rumor de varios pares de piernas corriendo, los gritos y detonaciones de armas se intensifican lo suficiente como para temer que vengan en mi dirección.
Aferro las manos al pasamanos, tiro de él usando el peso de mi cuerpo para comprobar su estabilidad. Ver que apenas soy capaz de moverlo es el único rayo de esperanza tengo y que necesito.
Planto los pies en los tubos inferiores, y comienzo el descenso ignorando las dudas de mi interior.
Evito mirar hacia abajo, me guío arrastrando las suelas de mis botas por el tubo en lugar de dar pasos sobre estos, así que mi avance es lento pero seguro. Tan seguro como se puede en un hierro que cuelga hacia la nada.
El edificio tiembla. Un trozo de techo se desprende y golpea el extremo más lejano del pasamanos al caer, dobla el tubo superior desprendiendolo de la pared.
El sonido hueco retumba en la penumbra un segundo.
¡Clank, crash, crac!
—No, no, no, no —ruego.
El chirrido del metal al doblarse se traga el silencio.
Me abrazo al metal con todas mis fuerzas conforme el barandal comienza a caer. Choca contra el inicio del siguiente tramo de escaleras haciéndome volar por el impacto, ruedo entre cristales golpeándome con trozos de muros.
Mi espalda golpea contra unas puertas abatibles, caigo hacia el interior de la habitación.
Botas de combate pasan ante mis ojos como borrones apenas comprensibles. La habitación es un hervidero de Agentes corriendo de un lado a otro. Uno se detiene, me toma del cuello de la playera y me levanta mientras grita cosas que no entiendo.
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Rojo Ascender
خيال علميNira está consciente de que su vida no tiene ni una pizca de normalidad, solo hace falta ver su más grande secreto: Tiene una habilidad sacada de los cómics. La tiene desde que una extraña figura se presenta en sus sueños: una mujer de ojos rojos y...
