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Cartas y despedidas

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Mijow Yok se había adaptado sin muchos problemas a la vida en otra ciudad, siempre fue una persona medianamente solitaria, de todos modos, y como estaba con su hermana y su sobrina, y constantemente llamaba a su mejor amiga, Misaki, no sentía que le faltara nada.

También... de vez en cuando Tsukiku le preguntaba si seguía vivo, lo cual también le confirmaba que ella estaba bien, así que... Sí, no sentía que le faltara nada más.

Esa mañana, preparó a su sobrina para ir a la escuela, ya que su hermana hizo el desayuno para todos y después se tenía que ir a su nuevo trabajo, así que estaba ocupado trenzando el cabello de su sobrina cuando de repente su celular sonó con un tono que estaba configurado solo para emergencias.

—Espera un momento, Kimi, sostén aquí —le dio la trenza a su sobrina y se apartó un poco para contestar—. ¿Hola?

—Saludos, Mijow Yok, habla Reimo —dijo la voz robótica a cargo de la casa Ishigami—. Tsukiku no se encuentra en casa, tememos que haya escapado, ¿la has visto? Por favor, sé sincero, sus padres están preocupados.

Yok chasqueó la lengua, sin estar sorprendido de escuchar algo de Tsukiku escapando de su casa, no era la primera vez y seguro que tampoco la última.

—No, no está aquí, pero los llamaré si me dice algo —afirmó rápidamente.

—Te lo agradezco. —Sin más, Reimo colgó la llamada.

Yok volvió con su sobrina, sin preocuparse demasiado por el paradero de Tsukiku porque, como ya dijo, no era la primera ni la última vez que hacía ese tipo de cosas, esa imprudente.

Su hermana le agradeció la ayuda y se fue junto a Kimi para llevarla a la escuela y luego ir a su trabajo, y Yok se quedó haciendo una breve limpieza general antes de prepararse para la escuela y salir.

Su escuela nueva no era la gran cosa, pero estaba lo suficientemente bien cuidada, así que no se quejaba, por más que el club de kendo era un poco aburrido en comparación al de Tokio.

Decidió no quedarse una hora extra en el club esa vez y se fue directo a su casa luego de terminado el día de clases.

Su hermana seguro llevaría a Kimi al parque, así que la casa estaría sola, perfecta para hacer una segunda limpieza general mucho más profunda.

Sonrió ante la idea, pero al llegar a la puerta de su casa se congeló al ver un pequeño robot flotando suavemente frente al marco, sosteniendo una carta.

Reconoció al robot de inmediato.

—¿Minire?

—Eres el último destinatario. —Minire le tendió la carta—. Debo volver a la mansión Ishigami ahora, creo que me van a diseccionar, adiós. —Rápidamente salió disparada fuera de su calle a toda velocidad.

Yok parpadeó aturdido, antes de revisar la carta, viendo su nombre escrito en la letra de Tsukiku.

¿Eh? ¿Por qué le envió una carta?...

Frunció el ceño y rápidamente entró a la casa, se sentó en su sofá y abrió la carta.

Hola, su real alteza.

Mira, eh... sé que probablemente no me culpas por lo que paso, finges ser un amargado y todo, pero en el fondo eres un blandengue, je.

Pero el punto es que... yo me siento bastante culpable por haberte arrastrado a... a toda esta basura, y me disculpo.

Solo quería decir eso: Lo siento.

Voy a hacer una cosa drástica, seguro me dirás imprudente, impulsiva y bla, bla, bla, pero me preparé bien, así que no te preocupes, y si Misaki te llama para llorar por mi culpa, dile que soy una idiota, pero una idiota brillante, y que estaré bien, ¿podrías?

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⏰ Última actualización: 6 days ago ⏰

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