14 'Insomnio'

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Me quedo, no porque él lo pidiera sino porque yo quiero hacerlo. Me giro y lo miro, está en silencio, me observa, noto cansancio en sus ojos.

–No has dormido –suelto antes de que pueda contener las palabras.

–No –responde ante mi sorpresa.

– ¿Desde cuándo? –No entiendo porque le reprocho, pero me preocupa.

–Ya no lo recuerdo –suelta dubitativo –tal vez un par de semanas o unos meses.

– ¿Por qué? –respondo de sobresalto.

–No lo sé – se encoje de hombros – no logro conciliar el sueño, es todo. No es algo que necesite, no es vital, al menos no para mí, pero me siento exhausto.

Bajo la mirada, lo noto tan cansado, siento preocupación por él, pero no lo entiendo, no debo hacerlo. Quizás sí, aun lo amo, pero no debo hacerlo, él no me ama, solo quiso jugar conmigo. Siento una punzada de dolor en mi pecho al ver sus ojos, su azul es oscuro, producto del cansancio.

– ¿Has tratado de dormir en otra cama? –mi comentario suena más como una propuesta, no mido su respuesta, prefiero dejarlo pasar.

–Lo he hecho –afirma –Pero no funciona. Creo que tú podrías ayudarme.

– ¿Yo? –Frunzo el ceño – ¿Cómo?

–Ven –me ofrece su mano, sin dudarlo la acepto, me coloca entre su pecho, su corazón late tan deprisa como el mío, su piel descubierta trae a mi recuerdos de todos los momentos vividos con él –Elizabeth –murmura en mi cabello –Te necesito.

Todo mi mundo da un giro, mi respiración se acelera, me necesita, lo ha dicho, él lo ha dicho, pero ¿Por qué? ¿Por qué ahora? Después de lo de anoche, su beso, sus palabras urgidas de orgullo, de celos. Me dejo después de ese beso, se fue con ella, de nuevo me utilizo, ¿Quién me asegura que ahora lo dice en serio?

–No puedo creerte –suelto y trato de alejarme de su pecho. Rodea mi cintura con sus brazos y me obliga a mantenerme unida a su cuerpo.

–Créeme Elizabeth. Desde que llegaste a este lugar mi mundo perdió su balance, no duermo desde que te vi, recuerdo cuando despertaba y te tenía a mi lado, no puedo comer sin pensar en todas las veces que cocinaste para mí o que yo lo hice para ti. Elizabeth, mi corazón no late igual desde que te vi usando el collar de mi abuela, desde que escuche tu risa, desde que vi tus lágrimas. No tengo un segundo de tranquilidad desde que recuerdo tus facciones asustadas, desde que se que todo lo que pasa en tu vida ha sido por mi culpa. Tú complementas mi universo, no me pidas que trate de dormir cuando mi insomnio lleva tu nombre.

Mi corazón se detiene, mis pulmones se niegan a inhalar aire, mi cerebro no quiere hacerme pronunciar ni una sola palabra, solo lleva mis brazos alrededor del cuello de Niall, estrella mis labios contra su mejilla y enredo mi mano derecha entre su cabello.

Él no habla, me rodea con sus brazos, me aprieta con fuerza, como si pensara que fuese a desaparecer. Pasan unos cuantos minutos en los que no me suelta y en los que yo no quiero dejarlo.

–No me dejes –habla luego de un tiempo.

–Nunca –Murmuro mientras que mis manos tiemblan al recorrer su rostro, me detengo en sus mejillas, las sostengo y logro que me mire a los ojos –Jamás te dejaré, Niall.

Mis palabras parecen mover algo en él, sonríe, presiona mis manos con las suyas por un momento, acerca su rostro al mío. Me sostiene lejos del suelo con su mano izquierda, con la derecha quita unos mechones de cabello que se escapan rebeldes de mi coleta. Levanta mi mentón, veo un brillo especial en sus ojos, lo conocía, recuerdo ese brillo. Conecta su nariz con la mía, cierra sus orbes, sus largas pestañas tocan su rostro por debajo de sus ojeras. Acaricio su mejilla, tanto como me lo permite.

Estix #2 |Niall Horan.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora