Me despierto por el pequeño sonido que hace la puerta de la habitación al cerrarse, me siento en mi cama y miro hacia mis compañeros, todos están ahí, James, Peter y Remus... Miro la cama de Remus, ¿no es muy grande su cama?... ¡Charlie!
Despierto completamente, miro toda la habitación, Charlie no está aquí. Agarro mi varita y me levanto para salir a la Sala común, cuando bajo a la sala miro a todas las direcciones, tampoco esta Charlie aquí. Se oye unas pequeñas fuera de la sala, es la Señora Gorda y Charlie.
Salgo corriendo, abriendo el retrato bruscamente, ganando un resoplido de la señora.
Camino por el segundo piso, donde se oyen pasos, tal vez debí agarrar la capa de invisibilidad de James, pero la ansiedad de saber que trae Charlie entre manos me ganó, aunque el sueño no hace mucha colaboración.
Oigo nuevamente una puerta cerrarse, la única puerta que existe en esta torre es de Astronomía, decido meterme. Miro a mi alrededor, pero no encuentro a nadie, paseo mi vista nuevamente por el lugar y decido irme, tal vez me equivoqué de lugar, a centímetros de cerrar la puerta oigo un pequeño sollozo, asomo la cabeza y miro la esquina más oscura del lugar, justo ahí puedo mirar una sombra, no es que fuera normal estar a media noche en un lugar sin maestros y en un lugar oscuro, pero es Hogwarts, el lugar más seguro del mundo mágico, ¿no?
Me acerco lo suficiente para mirar a la pobre criatura indefensa que se encuentra ahí, tirada en el piso de la Torre de Astronomía, tratando de contener sus sollozos, sin saber que me encuentro ahí, mirándola.
Me acerco a Charlie y me hinco frente a ella, ella levanta su mirada, me mira por un momento, con sus ojos rojos, dando toda la vista a su interior, a su roto interior. Abro mis brazos y, sin pensarlo dos veces, Charlie se abalanza sobre mí, llorando en mi hombro.
—Tranquila, pequeña. Todo está bien —susurro acariciando su cabellos color caramelo. Ella niega con la cabeza, soltando un pequeño sollozo como respuesta—... ¿Por qué piensas eso?
—Es mi culpa, Sirius —contesta llorando más fuerte—. Ya lo sabes, lo de Remus.
—No es tu culpa —le contesto. Es cierto, hace dos semanas descubrí que Remus era un hombre lobo, y cuando se lo pregunté a Charlie, ella sólo me ignoró, preguntándome cual clase tocaba—, sólo fue un pequeño error.
—¿Pequeño? —dice irónicamente—, ¿quieres que te cuente como paso ese "pequeño error"?
La observo como puedo, ella se separa de mí y trata de limpiar sus lágrimas, las cuales no quieren perder esa pelea.
Suspiro, sí, quiero saber que es lo que pasó ese día que a Remus lo mordió un hombre lobo, quien lo marco para siempre. Charlie mira mi indecisión, así que, sin tener que contestar la pregunta, me empieza a narrar lo que paso.
—Remus y yo teníamos nueve años, eran vacaciones, y fuimos con la tía Mercy, ella siempre quiso más a Remus que a mí, ella decía que yo no era de la familia, irónico, ¿no? ¡Soy la gemela de Remus! —dice tratando de controlar el pequeño sollozo que quiere salir, me acerco a ella y le limpio la lágrima que le acaba de salir—... Una noche como cualquiera, la tía Mercy empezó a hablar de como Remus tiene más futuro, que es un niño educado y encantador. Siempre que mencionaba algo bueno de él, me miraba con su típico desprecio. Yo salí de la cabaña donde ella vivía, ¿te conté que ella vivía en una gran cabaña en un bosque de Rumania? —niego con la cabeza—, pues ya lo sabes —suelto una pequeña risa al igual que ella, pero al instante se pone completamente seria—. Rumania es uno de los lugares que contienen mayor número de criaturas mágicas, mi tía amaba las criaturas, por eso vivía en aquel bosque. Bueno, como decía, yo estaba molesta de lo que decía mi tía, ¡tenía nueve, no sabía lo que pasaría! —suspira triste— Decidí salirme cuando nadie me estaba viendo, me interné en el bosque, una tontería, lo admito. Vi toda clase de criaturas, ¡hasta unicornios! Todo iba bien, hasta que vi una pelea entre dos gigantes, tenía miedo, quería volver, pero me había perdido, me sentía débil, asustada, ¿qué podía hacer ahí? Yo no sabía usar bien mi magia...
»Cuando me di cuenta, algo estaba detrás de mí, tenía que correr, debía ser una pesadilla, pues así lo sentía, hasta que me alcanzó, unas garras golpearon mi espalda, entonces lo vi, un hombre lobo, no cualquiera, el estúpido de Greyback, ¿sabes como se siente gritar y que nadie acuda a ayudarte? —niego nuevamente—. Horrible —contesta—. Tenía miedo, mucho miedo... Hasta que llegó mi salvador, la persona por la cual daría mi vida, a la que más amo en todo el mundo —su sonrisa era muy grande, felicidad y tristeza se detonaban en ella—: Llegó Remus, asustó al hombre lobo, y me ayudó a levantarme, en ese momento supe en que casa quedaría... Gryffindor, por esa razón quise estar en esta casa... por él.
»Corrimos, lo más que pudimos, pero el miedo que sentía al pensar que el Greyback estaba atrás mío me invadía, si le pasaba algo a Remus mis padres me iban a matar. Llegamos a un lago, pero no había criaturas marinas, había algo peor... Eran personas, personas que murmuraban, murmuraban lo inmadura que era, lo inconsciente y mala hija que era, se burlaban de mí, me señalaban...
»Remus detuvo el paso y gritó, me atreví a ver al frente, era mi cuerpo, ahí estaba yo, muerta. Ahí me di cuenta, eran Boggarts, tal vez no sean tan malos, pero para alguien tan débil como yo, sí lo son... Hasta creo que son las criaturas que más odio.
»Volvimos a correr, alejándonos lo antes posible, pero no me había dado cuenta que, en el transcurso, Remus se había estaba extremadamente triste, no quería verlo así, entonces hice lo que más se me da, hacerlo reír. Y en mis tonterías para hacerlo reír, él se molesto, la persona a la que yo más admiraba, la más valiente, inteligente, carismática y feliz de todas, estaba enojado, totalmente, pensé que me odiaba en ese momento, en todo lo que lo había metido, no quería molestarlo más, yo era muy cerrada en aquel entonces, todo lo contrario a lo que soy ahora, igual que Remus.
»Greyback llegó y me empujó, vi como abría su boca, me iba a morder..., pero Remus se puso en frente, entenderás porque Remus es el hombre lobo y no yo. Me protegió, Sirius. Él prefería morir antes de vivir sin mí... y, joder, ¡yo prefiero estar en el lugar de él! Como quisiera estar en su lugar. Remus estaba herido de gravedad, no sabía que hacer, sin saber donde estaba, con Remus herido y con un hombre lobo frente a mí, no me controlé, mis sentimientos se descontrolaron junto con mi magia, o eso dijeron los medimagos; lo único que recuerdo antes de despertar es una luz plateada saliendo de mí, el Greyback corriendo y a Remus curado.
—No puedo creerlo... Remus te salvó la vida —comento asombrado.
—En más de una ocasión —contesta—. Desperté en San Mungo al tercer día, los medimagos me dijeron que era por un agotamiento mágico por haber sanado a Remus. No sé como lo hice, pero lo sané, aunque Remus ya era un hombre lobo.
Sus ojos se volvieron a llenar de lágrimas, me acerco a ella y la abrazo, sintiendo nuevamente como sus lágrimas mojan mi pijama. Nunca me hubiera imaginado que Remus hubiera hecho eso por Charlie.
—¿Por eso ya no vives con tus padres? —pregunto en un susurro.
—Sí —responde—, ésa fue la pequeña discusión familiar que tuvimos, claramente Remus no quiso, pero mis padres preferían a la tía Mercy.
Solo una palabra: Desgraciados.
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Está basada en una canción : Lucha de gigantes.
Espero que les guste este capítulo.
-Xandra Dea.
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Los merodeadores.
FanfictionEl mujeriego Black, sin durar con una chica menos de un día, sin corazón, arrogante y misterioso Black. El merodeador más deseado de todos y, claro, el más compartido. Black, el que nunca se enamora y siempre piensa por sí mismo... ¿o eso es lo que...
