—Yo quería una poción de muertos en vida —murmura Charlie cruzándose de brazos encaprichada.
—No la íbamos a poner como la bella durmiente, Charlie —contesta Remus.
—¿Bella durmiente? —pregunto sin comprender, Bellatrix no es bella.
—Es una película muggle —me contesta Charlie—, a mi abuelo le gusta mucho esa película, dice que le recuerda a la abuela —sonríe con cariño.
¡Ding ding! Al fin encuentro a una persona que Charlie quiere de su familia... aparte de Remus.
—¿Película? —pregunta James y Peter.
—Sí, la puedes ver en un televisor —responde Remus—, también puedes ver programas.
—Remus, nosotros no sabemos nada de muggles —contesta James con un poco de asombro.
—El televisor es una caja donde se pueden ver vídeos —aclara Charlie, pero ante nuestra expresión atónita continua—. Un vídeo es como una fotografía nuestra, sólo que duran más y tienen sonidos.
—¿Los muggles pueden hacer eso? —pregunto asombrado, no sabía que los muggles hacían ese tipo de cosas.
—Sí, es algo nuevo —contesta esta vez Remus.
—Nosotros hacemos magia, ellos tecnología —dice Charlie.
—¿Tecnología? —preguntamos James, Peter y yo a la par.
—Así le llaman a la televisión y esas cosas —contesta Remus.
Pasamos un rato hablando. Charlie quería dejar a Bellatrix dormida toda su vida, o al menos, lo que pudiera hasta que algún profesor supiera de la poción y hiciera el remedio. James quería una poción que le hiciera quemar toda la ropa, para hacerla quedar en vergüenza, la cual fue rápidamente desechada, no queremos niños traumatizados. Remus sugirió una poción reductora, para que tuviera un tamaño menor. Y Peter, para sorpresa de todos, recomendó la poción envejecedora. Después de una pequeña discusión -cosa que inició Charlie-, terminamos eligiendo el de Peter.
—¿A qué hora llega la poción? —pregunta Charlie impaciente.
Caminamos a la clase de Vuelo, parece ser un día algo aburrido.
—Después de la comida —responde Remus.
Charlie suelta un pequeño suspiro demasiado exagerado y agarra el brazo de Remus y lo pasa por sus hombros.
—¿Por qué Quejicus te dio un libro de animagos? —pregunta Peter.
Miro a Charlie esperando respuesta, porque, por más amigos que sean Snape y ella, es raro que Quejicus regale algo.
—Me pidió una disculpa por haberse enojado conmigo por lo de la poción de amor hacia Peter —Peter respinga y susurra un "así que fueron ustedes", pero todos hicimos caso omiso a su queja—, y como me había visto buscando un libro como ése en la biblioteca, me lo regaló.
—¿Y lo perdonaste? —pregunto indignado, ¿por qué lo perdonaría?
—¡Claro! Snape es mi amigo —contesta Charlie sonriendo, pero algo no me queda en claro, ¿por qué, si es su amigo, no lo llama por su nombre pilar?
Llegamos al pequeño jardín más cercano del castillo, donde practicamos vuelo, esta vez era algo más fácil: la mayoría ya sabe mantenerse más de 5 minutos en la escoba, así que esta clase la maestra nos dejo hacer lo que queramos.
James le sugirió a la maestra un juego de quidditch amistoso, la maestra acepto y sacó las 4 pelotas: James hizo de buscador, Charlie de cazadora y yo de golpeador, la verdad es que los tres eramos un gran equipo, Charlie no soltaba la Quaffle, James era muy ágil buscando la Snitch, a mí lo que más me gusto del juego fue poder tumbar a los de Hufflepuff de sus escobas.
No lo hacían mal, pero se veía que eran novatos.
James pudo agarrar la Snitch antes de terminar la clase.
—¡Chicos! —dice un muchacho alto, cabello café oscuro y ojos negros. Charlie sonríe y se acerca a él— Hola, Charlotte, no sabía que eras tú —James y yo tosemos para llamar la atención de los dos amigos.
—Chicos, él es John Peterbilt, capitán del equipo de quidditch —nos dice Charlie sin dejar de sonreír. Levanto mi ceja, ¿desde cuándo eran amigos?—. Peterbilt, ellos son James y Sirius.
—Un placer —contesta John. James y yo hacemos un gesto con la cabeza—, espero que el próximo año se traigan su escoba. Los quiero ver en las prácticas del equipo de Gryffindor.
—Será un gusto —dice rápidamente James.
Uff, interesado.
—Bueno, nos vemos luego —dice despidiéndose de nosotros—. Adiós, Charlotte —le da un pequeño beso en la mejilla y se va corriendo hacia un grupo de chicos.
Miro por donde se fue el tal John y luego a Charlie.
Primero amigos, luego un beso en la mejilla, ¿qué falta? ¿un beso francés? ¿cómo puede Charlie dejarse besar por él mientras que yo la trato de abrazar y recibo un golpe por parte de Remus?
Yo debería ser el único que toque a Charlie.
—Vamos a comer, ya tengo hambre —dice Remus sacándome de mi pequeño ensimismamiento.
Este chico no había levantado la mirada del libro hasta ahora, daba miedo cuando pasaba toda una hora leyendo.
Un día, cuando Charlie estaba en vete-a-saber-donde, Remus no separó su mirada del libro, contestando con puras monosílabas y mirándonos con reproche cuando hacíamos algo mal.
Llegamos al Gran Comedor, Charlie se sienta entre Remus y Peter, mientras que James y yo enfrente de ella. Estábamos comiendo cuando una lechuza se para frente el plato de James, su lechuza gris tenía una botellita de color morado atada a la pata izquierda.
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Los merodeadores.
FanfictionEl mujeriego Black, sin durar con una chica menos de un día, sin corazón, arrogante y misterioso Black. El merodeador más deseado de todos y, claro, el más compartido. Black, el que nunca se enamora y siempre piensa por sí mismo... ¿o eso es lo que...
