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—¿Por qué estamos en este lugar? —pregunta James mirando a su alrededor.

—Charlie quería venir —murmura Peter mirando el enorme cartel que cuelga en la pared.

—¡Hasta Peter vino! —murmuro asombrado.

—Hace mucho que no salíamos a algún lugar —finaliza Remus.

—¡Quiero ver ésta! —dice Charlie entusiasmada.

Miramos el nombre y suspiramos los cuatro de una manera muy audible.

—¿No es muy romántica? —gruñe James con asco.

—Calla, vamos a comprar los boletos —dice Charlie acercándose a un joven muggle y empezando a pedir los boletos.

El muggle la mira algo asombrado, para luego sonrojarse e asentir tímidamente.

—Para la próxima vamos a un parque de diversiones —gruño estirándome viendo como Charlie entabla una platica muy animada con el muggle, el cual asiente torpemente y responde con pocas palabras—. Me quedaré dormido —murmuro recargándome en los hombros de Peter.

—Merlín, sólo estoy aquí porque es mi mejor amiga —murmura James.

Peter asiente.

—Yo porque es mi hermana —gruñe Remus, quien lleva un libro manos.

—Es mi novia, ¿ahí qué se hace? —murmuro.

—Rezar —contesta Peter.

Por alguna razón, reímos.

Peter era muy tímido y no hablaba mucho, hasta ahora, bueno, poco, pero era un progreso.

—Te están quitando a la novia — murmura James viendo como el chico sonríe algo coqueto, pero con la expresión tímida en su rostro.

—No tanto, ya viene —murmuro viendo como Charlie se despide del muggle.

—¡Aquí están los boletos! —dice Charlie como niña pequeña— Nos hizo un pequeño descuento, no sé porqué, pero ahorramos algo de dinero muggle —murmura—. Y le gusta la magia, es tierno. Vamos a ir al parque el Miércoles...

—Alto, ¿qué? —murmuro mirando a Charlie de mala gana. Hoy era Viernes.

—Iré al parque con Sebastian, le dije que a mí también me gustaba la magia, entonces él contestó que en el parque había un payaso que hacía trucos y... quiero ver como lo hace, sería asombro ver a un muggle hacer magia... —dice mostrando un pequeño papel, donde estaba la dirección y, lo que pude detallar, la hora del encuentro.

—Oh, no. Tú no saldrás con nadie —gruño mientras caminamos a la sala del pequeño establecimiento.

—Pero, Sirius...

—Ese muggle te estaba coqueteando y tú sólo le seguiste la corriente —digo molesto.

—Solo es una salida de amigos —dice igual que yo.

—No irás.

—Sí.

—No.

—Sí.

—No.

—Sí.

—N...

—¡Cállense, quiero ver la película! —grita un muggle de las filas de adelante.

Charlie niega la cabeza regalándome a mí.

A MÍ.

—Esto no queda así —susurro en su oído, par luego besar su cuello con suavidad.

Los merodeadores.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora