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Mierda, mierda, mierda, mierda...

—¡James, apúrate! —grito mientras buscaba mi corbata en mi baúl. 

Mierda.

—¡¿Yo?! ¡Mírate a ti, imbécil! —gruñe James tirando su cama en busca de su túnica— ¡Aquí está tu corbata!

—¡Sí! —grito caminando a él y agarrando mi corbata y poniéndola en mi cuello— ¿Tu túnica no estará en el baúl de Remus?

—¿Por qué rayos tendría que estar en mi baúl? —pregunta Remus.

Él está acostado en su cama mirando el techo, ya arreglado y esperándonos.

—¡Aquí está! —grita James eufórico y poniéndosela.

—James, ¿me prestas tu loción? —pregunto moviendo a James y buscando su loción en su baúl.

—¿Por qué...?

—La mía se acabo y es idéntica a la tuya —respondo sacando la loción y poniendo algo en mi cuello y cuerpo—. Charlie ama esta loción.

—Ponte más —dice James mientras se acuesta en el piso—, ¿alguien vio mis zapatos?

—No me pondré más, Charlie odia lo exagerado —contesto devolviendo su loción a su lugar—, ¿me tengo que peinar?

—¡Mis zapatos! —grita James buscando ahora de bajo de la cama de Peter, quien está acostado con su traje listo, sólo que con un moño en vez de corbata.

—Remus, es tu hermana, ¿me peino? —pregunto buscando un peine.

—No, estás bien así —contesta y me acuesto en el piso relajado—. James, ¿ésos no son tus zapatos?

—¿Qué...? ¡Bendito seas, Remus! —grita y se pone sus zapatos.

—¿Sabes dónde estará Charlie? —pregunto levantándome y acomodando bien mi túnica.

—Lily se la robó —contesta Remus.

—¡Oh, sí! —dice James poniéndose su último zapato— Dijo algo como: "Haré que te veas más femenina y no acepto un no por respuesta" —dice tratando de imitar la voz de Lily, lo cual nos hace reír.

—¿Y dónde las vamos a ver? —camino hacia el baño para ver los últimos detalles.

—En el Gran Comedor antes del baile —me miro en el espejo. Merlín, nunca he estado más guapo que ahora—. Ya quiero ver a Lily.

—Y yo a Charlie —murmuro saliendo del baño—. Vamos.

Remus mira al cielo como si estuviera agradeciendo algo y salimos de la habitación para bajar a la sala común. Veo a un grupo de chicas con vestidos, bonitas, pero no como Charlie, y hablo de Charlie sin vestido. Las chicas se callan cuando nos ven y yo guiño un ojo, James sonríe de forma egocéntrica, Remus no presta atención y Peter medio se sonroja.

—Hola, James, Sirius, Remus y... Peter —dice una de las que están ahí, ¿Danilla? Creo que ese era su nombre, la besé en cuarto grado—, están muy guapos.

—Lo sabemos —contestamos James y yo con simplicidad. Danilla sonríe nerviosamente.

—¿Quiénes son sus citas? —pregunta Dominique... ¿o era Angélica? Nah.

—Pronto lo verán —contesto guiñando mi ojo.

—Sólo diré que son las chicas más hermosas y candentes de todo Hogwarts —dice James sonriendo felizmente—. Así que, señoritas, nos vamos.

James se va como la divinidad más grande del mundo y sale de la Sala Común. Yo camino a un lado de él sonriendo de la felicidad, aunque la verdad estoy nervioso, digo, ¿quién no? ¡Saldré con la cazadora más hermosa de todo Hogwarts! Y sin mencionar que es la mejor. 

—¿Cuánto tardarán las chicas? —pregunta James moviéndose nerviosamente mientras miraba las escaleras.

—Acabamos de llegar, tranquilízate —contesta Remus, que es el más tranquilo de todos, con su túnica bien puesta color café claro, combinando con su cabello y ojos.

La túnica de James era negra y la mía gris, mamá Euthepia nos lo regaló cuando se enteró que iba a haber un baile, argumentando que cuando las vio se acordó de nosotros y que las chicas merecían más que la porquería que íbamos a estar vistiendo. Tan tierna como siempre.

Peter tenía una color café oscuro, con un moño de color crema, fue el único que mamá Ethepia no le regaló nada, sólo por el hecho de que nunca iba y no lo conocía.

La música empezó a sonar dentro de unos minutos, y parejas empezaban a llegar y bailar poco a poco, la mayoría con su pareja en mano y sonriendo felizmente. Todos menos James y yo.

—¿Porqué se tardan tanto? —pregunta James empezando a moverse en círculos al rededor de nosotros.

Miro aun lado y veo a la chicas de la Sala Común, Danilla y ellas, sonriéndonos de una forma muy coqueta y atrevida, a lo lejos miro a Lonte, quien me levanta un ceja en expresión divertida. Estúpida.

Cuando doy un vistazo hacia la puerta y veo un bulto de cabello pelirrojo, pero sólo eso. Me acerco con cuidado y miro a la perfección a Lily Evans con un vestido crema. James se morirá al verla.

—¡Charlotte! ¡Compórtate! —gruñe Lily jalando el brazo de alguien.

Doy un paso más y miro como Charlie se sostiene de una estatua haciendo fuerza. Con un vestido azul hasta los tobillos y con el cabello ligeramente recogido.

—¡Es fácil para ti! ¡Me veo ridícula con esto puesto! —gruñe sin darse cuenta de mi presencia. Las dos chicas se miran con algo de odio mientras siguen con su lucha.

—Sí —contesto haciéndome notar, las chicas dejan de luchas y me ven—, te ves ridículamente preciosa, ¿cómo se te ocurre usar eso? Merlín, tendré que hechizar a cualquier persona que te vea.

—Sirius —susurra Charlie incorporándose con suavidad. Digno de una princesa.

—Bueno, los dejo —dice Lily y entra al Gran Comedor, oigo un grito por parte de James, algo como: "¡Esa chica es mía!" desde dentro.

—Odio los vestidos —gruñe Charles saliendo levemente de su escondite.

Agarro suavemente su mano y me inclino frente a ella dándole un pequeño beso en su mano.

—Te ves hermosa —digo sonriendo.

—¿Sirius Black? —pregunta incrédula— ¿Desde cuándo el Black que conozco es tan cliché?

—Desde que decidiste salir con él —contesto sonriendo, contagiándome de esa hermosa sonrisa en los labios de Charlie.

Me acerco más a ella y miro el poco maquillaje que tiene, tapando algunas pequeñas cicatrices. El maquillaje me permite ver lo suficiente para apreciar el polvo de color que tiene entre sus párpados... ¿sombras? No sé, sólo sé que, con el juego de colores que tiene y sus pestañas ligeramente rizadas se puede apreciar un poco de color azul en sus ojos.

—¿Desde cuándo eres ojiazul? —pregunto curioso.

—No sé que magia hace Lily con las pocas pinturas que tiene —contesta mirando a otro lado—, es totalmente ridículo estar así, mejor me voy...

—¿Qué? Sé que estás loca, pero no sabía que tanto. —recibo un golpe en el hombro de Charlie— Estás perfecta.

—Y tú horrendo —gruñe molesta—. Te odiaré si me obligas a que la gente me vea así.

—Creo que me odiarás por toda la vida —contesto encogiéndome de hombros—. Todo para que la bola de idiotas vea que esta hermosura está conmigo.

Charlie ríe suavemente y asiente sonriendo. Me acomodo a su lado y empiezo a caminar hacia la pista de baile con ella.

—Cada vez me sorprendes más —dice riendo—, ¿Sirius Black? ¿Bailando? ¡Ni sabía que sabes bailar!

Sonrío y me acomodo suavemente entre sus hombro y cuello. Respiro suavemente su aroma.

—No sabía, tuve que ir a las asesorías de la maestra McGonagall —susurro en su oído—. Todo por ti.

Los merodeadores.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora