James y yo estamos corriendo hacia el tren, Remus y Peter se asoman por la ventana. James jadea cansado, hemos salido corriendo desde la Sala Común hasta la estación, todo porque James olvidó la bufanda que Charlie le regalo en la navidad pasada y no quería dejarla en Hogwarts.
—¡James! —se abre la puerta del tren y la mano de Charlie sale de ella— ¡Par de tontos! —gruñe enojada, James corre hacia ella y le agarra la mano. Charlie, con su fuerza que ni Merlín sabe donde saco, lo jala y mete al tren— ¡Bla-Sirius! —dijo... ¡dijo mi nombre! ¡otra vez está diciendo mi nombre!
—No alcanzo —digo disminuyendo mi velocidad, era cansado estar corriendo detrás de un tren que no hace más que avanzar más rápido.
—¡Anda, nena! —grita con una sonrisa burlona.
—¡Me tienes envidia! —gruño estirando mi mano para alcanzar la de Charlie— ¡Éste es mi final! —digo dramáticamente.
—¡Sirius! —me regaña Charlie.
—¡Vamos, no seas una nena! —esta vez fue James, él ya estaba en la ventanilla junto con Remus y Peter.
Oigo un pequeño gruñido, muy extraño para ser de humano, miro a Charlie y ella está agarrándose de la puesta, con solamente su mano y su pie dentro del tren. Por primera vez en la historia coincido con Bellatrix, la valentía de Gryffindor la hará terminar muerta.
Trato de avanzar un poco más, acelerar me cuesta mucho, y estoy cansado y agotado. Estiro un poco más, agarrando la mano de Charlie, ella me jala y entramos al tren, Charlie cierre la puerta y sonríe.
—Que golpeador más débil —se burla de mí, yo río algo apagado y, cuando tratamos de avanzar hacia los compartimentos del tren, siento como mis piernas fallan.
Todo pasa rápido, Charlie me agarra de la cintura y caemos al piso del tren. Charlie está arriba de mí, yo estoy agarrando su cuello con mis brazos, un intento fallido de agarrarme de algo, pero los más interesante es aquel cosquilleo en mis labios.
Los labios de Charlie están pegados a los míos y sus manos en mi cintura me causan un leve cosquilleo en esas zonas... y sus labios son suaves y cálidos, pero a la vez resecos y blandos.
Charlie parece desconcertada, sólo parpadea intentando comprender lo que está pasando, pero yo solamente tengo interés en sus labios. Resecos. Ella se separa bruscamente, haciéndome reaccionar, estoy abajo de ella... ¡se supone que el hombre es el dominante!... ¡yo soy el dominante!
—¡Qué asco! —gruñe enojada,
—No creo que besarme dé asco, ninguna de las anteriores se ha quejado.
—¿Anteriores? —pregunta mirándome algo confundida—... Oh, ya entendí. Anteriores.
—¿Pero qué... mortifagos te pasa? —pregunto levantándome. Ella camina y pasa de largo el compartimento donde están los chicos— ¡Charlie!
—¡Charlotte para ti, Black! —grita y entra al vagón que los Slytherins se han adueñado, azotando la puerta detrás de ella.
¿Qué dementores le habrá pasado esta vez?
Fui hacia el compartimento donde ella había entrado, me asomo por la pequeña ventanita de la puerta y la miro, con su cabeza en las piernas de Regulus, él acaricia su cabello tratando de tranquilizarla, porque parece ser el único que se da cuenta del enojo que tiene en ese momento.
Cierro los ojos y doy un cuarto de vuelta, dirigiéndome al compartimento donde están los chicos, los cuales seguían ajenos a lo que acababa de pasar entre Charlie y yo.
Suspiro y entro, sentándome a un lado de Remus.
—¡Pensé que te habías quedado! —dice James riendo— Parecía que te ibas a desmayar en cualquier momento.
—Algo parecido —gruño y me recargo en el hombro de Remus. Todos me miran como si fuera el mismísimo Voldemort, yo cierro los ojos y me acerco a Remus, abrazándolo. Se parece a Charlie... Huele a Charlie... Es genial.
—¿Quién eres? —dice James, abro los ojos y lo miro, él esta parado, apuntando mi pecho con su varita, Peter está en la orilla, cerca de la puerta y Remus me está mirando demasiado raro.
—Sirius Black, claro ésta —gruño acomodándome más en el hombro de Remus. Suspiro cuando James acerca su varita a mi cuello—. Anda ya, pregunta lo que sea.
—¿Cómo se llama mi madre? —pregunta sin bajar su varita.
—Euphemia Potter, aunque parece más la madre de Charlie que tuya.
—¿Con cuántas te has besado? —vuelve a preguntar.
—¿20? ¿27? ¿Qué importa? —contesto, no quería pensar en eso.
—¿Te gusta Charlie? —pregunta James, pero ya no le prestaba atención.
¿Será que Charlie se enojó por el beso?... Pero a eso no se le podría decir beso, pero, si lo fuera, ¿a quién le gustaría que la compararan con las otras?... Oh, oh.
Mierda.
—¿Sirius? —pregunta James picándome con curiosidad con su varita— ¿Te gusta o no? —insiste.
Charlie se pudo enojar cuando le dije anteriores. Puede que piense que yo la considero una más, pero claro que no es... a menos que...
—¡Claro! —grito y trato de levantarme, pero la varita de James me lo impide— ¿Qué mierdas te pasa?
—Te gusta Charlie... ¡Merlín! ¿Por eso tardaste tanto en llegar? ¿Se lo dijiste? ¿Te perdonó? ¿Vuelven a tener la misma relación? ¿Por qué no nos lo dijiste? ¡Somos tus amigos! —James empieza a decir demasiado rápido. Lo miro y separo su varita de mi cuello.
—No. No. Tal vez. Puede que la relación empeore. Y no me han dejado decirles nada —contesto y alejo a James. Tal vez luego tendré que hablar con Charlie.
—¡Cuenta! —dice arrojando su varita al asiento y agarrando mis hombros.
No puedo moverme, un hechizo salió de la varita de James y ahora está rebotando por todo el vagón, Remus levanta su varita, con un pequeño susurro y un ligero movimiento, el hechizo se hizo un pequeño tornado y se disolvió en el aire
—¿Y mi varita?
Peter señala el pedazo de madera y James lo agarra, guardándolo con cuidado en su túnica.
No tardamos más de dos segundos cuando ya estábamos riendo, ¿era posible tanto descuido por parte de James? ¡Merlín! ¿Quién no sabe que no debes aventar a una varita? ¡Son demasiado delicadas!
—¡Merlín! —digo agarrando mi estómago, me acuesto en las piernas de Remus y trato de no llorar de la risa.
No sé si Remus es muy femenino, o Charlie muy masculina... puede que los dos sean una combinación de los dos... son casi iguales, pero Charlie es más hermosa... Claro, porque es mujer, a mí me gustan las mujeres.
Pero nunca me gustaría Charlotte Elizabeth Lupin. Nunca.
ESTÁS LEYENDO
Los merodeadores.
Fiksi PenggemarEl mujeriego Black, sin durar con una chica menos de un día, sin corazón, arrogante y misterioso Black. El merodeador más deseado de todos y, claro, el más compartido. Black, el que nunca se enamora y siempre piensa por sí mismo... ¿o eso es lo que...
