—¿Sirius? —oigo la voz de Charlie en la puerta de nuestra habitación, la miro y regreso mi mirada al techo— ¡Oh, vamos! —dice y se acerca a mí.
Puedo ver como James, Remus y Peter su asoman por la puerta, mirando el espectáculo.
—Llevas dos semanas ignorándome —gruñe molesta.
Me volteo a un lado, mirando la puerta del baño. Charlie se sienta en mi cama, siento su mirada fija hacia mí.
—¡Sirius! —suplica, suelto un bufido y volteo mi mirada hacia ella— ¿Cuántas veces debo disculparme?
—Ninguna —contesto secamente—. Mejor ve con tu Quejicus, te ha de estar extrañando.
—El único que me extraña eres tú, Sirius —dice molesta—, ¿crees que no me doy cuenta?
—Yo no te extraño, nunca lo haría —gruño levantándome de mi cama, la miro fijamente.
Su mirada se entristece levemente, haciendo que me arrepienta de mis palabras.
—Mentira —dice firme, todo lo contrario a su mirada—, extrañas que te ayude en Encantamientos, también que Remus te haga caso en Transformaciones y Pociones.
—¡No lo hago!
—¡Sí lo haces! —contesta— Siempre ayudo a James en todo, pero ahora que tú no me quieres cerca y te vas a otra mesa, Remus se queda conmigo porque James y Peter te persiguen, ¿no ves lo infantil que eres?
—¡Tengo trece años! ¿Qué quieres que haga? —gruño nuevamente— Y tú deberías de respetar a tus mayores.
—¡Sólo por cinco meses!
—¡Sigo siendo mayor que tú! —me levanto y me dirijo al baño, pero la puerta de cierra por arte de magia, literal, Charlie cerró la puerta con su varita.
—Sirius... —levanto mi mano, pidiendo silencio con ella. Charlie parece molestarse y me apunta con su dedo en forma acusadora— Todo un Black, terco y gruñón. Aunque no te guste, tienes las características de tu familia.
—¿En serio? —pregunto sarcástico— Entonces te puedes ir con Regulus, él parece ser un muy buen amigo tuyo.
—Creo que lo haré —dice y camina a la puerta furiosa—... y ya no me hables.
—Bien —gruño y camino hacia el baño.
Siento como mi muñeca empieza a arder, dirijo mi atención al causante de mi ardor.
La pulsera que los hermanos Lupin me regalaron e encuentra totalmente negra, eso significaba tristeza, según el libro que me dio Charlie sobre los colores. Aunque no me acuerdo bien del significado. El dolor de mi muñeca me permita darme cuenta de aquel ácido correr por mi estómago, tampoco del nudo en mi garganta. Miro hacia la puerta, Charlie ya no está, pero se oyen pasos lejanos, ¿qué rayos es lo que siento ahora?
—¡Charlie! —grito y empiezo a correr hacia las escaleras, miro la cabellera rubia oxigenada en el último escalón— ¡Espera, Charlie!
Corro por la Sala Común viendo como el retrato se cierra después de la pequeña silueta de Charlie. Oigo como James suelta un "Al fin" y la risa discreta de Remus, les saco el dedo corazón y abro el retrato.
Charlie está en la torre de Astronomía, viendo el cielo mientras habla con Regulus, nuevamente el ácido corre por mi cuerpo iniciando en mi pecho para luego terminar con un fino dolor en mis extremidades. Regulus se da cuenta de mi presencia y le dice algo a Charlie, ella parece no tomarle importancia.
—¿Charlie? —ella voltea y me mira, luego vuelve a ver a Regulus y habla nuevamente. Me acerco a ellos y agarro el hombro de Charlie— ¿Podemos hablar?
—Ya hablamos —dice sonriendo, aparentando que no importa—. Dudo que hayamos dejado algo inconcluso —concluye y mira nuevamente al cielo, el cual esta con una hermosa puesta de sol, no más hermosa que la mirada que le dedica Charlie—. No te preocupes por mí, si el problema es no dejarme sola, está todo arreglado. Estaré con Evans y Snape, también con Regulus, Andrómeda y Tonks o con otras personas, como tú querías. Aunque me puedo juntar con John Peterbilt...
—Ése no es el problema, yo... —Charlie hace un ademán despreocupado, haciéndome tragar mis palabras.
—En clases estaré con Evans y con los de Slytherin o Ravenclaw... también están los de Hufflepuff, no te preocupes —dice y me mira a los ojos, penetrando con ellos hasta llegar a mi interior. Slytherin, ¿lo hará sólo por venganza? Sabe como odio esa casa, y más a sus integrantes—. Yo sí tengo amigos.
—Charlie, lo siento —hablo y me acerco a ella—, no quería comportarme as...
—Pero lo hiciste —esta vez, ella fue la que gruñó—, no voy a estar suplicando, Black.
—Charlie... —suplico, pero Charlie me interrumpe. Nuevamente.
—Sirve que pongo más atención en clases, los exámenes ya vienen y no quiero decepcionar a Dumbledore —bosteza y se recarga en el pequeño barandal que la separa del aire.
—¿No vas a hacer un intento por oírme? —pregunto enojado. Regulus me mira y niega con la cabeza.
—Ya no insistas, Sirius —contesta por Charlie.
—No te metas, Regulus—gruño molesto, no sé como él puede estar aquí, oyendo nuestra conversación.
—Créeme, es más terca que nuestra madre. —Charlie le dedica una mirada de reproche, pero él le sonríe y se queda callada, mirando su sonrisa... ¡no tiene derecho de mirarla así!
Pero pasó algo más, algo que me enojo por completo. Ella le corresponde con una sonrisa igual, puede que mejor, más feliz y libre. Hermosa totalmente..., pero esa sonrisa solamente me la dedicaba a mí, ¡James nunca a visto esa sonrisa en ella! Puede que Remus, pero siempre es dirigida hacia mí, por lo tanto, esa sonrisa era mía. Y lo seguirá siendo.
Agarro a Charlie por la muñeca y la jalo hacia la salida de la Torre de Astronomía. Ella gruñe y maldice, pero no hace nada para que la deje de jalar.
Salimos de la Torre y caminamos entre gruñidos molestos y jalones de mano, no sé a donde íbamos, solamente sé que quiero hablar con ella a solas.
—Sirius —dice deteniéndose. Volteo mi cuerpo por completo, mirándola—, no soy un juego, si me disculpo, no lo volveré a hacer, y no habrá otras oportunidades, ¿entiendes?
—Mierda, Charlie —gruño y le agarro los hombros moviéndola suavemente—, te perdono. Pegame, maltratame, gritame, lo que sea, pero sigue siendo mi amiga.
—¿Me perdonas? —pregunta dudando, yo asiento con la cabeza— Bien. Estoy perdonada, pero tú no.
—¿Pero qué mierdas de Hipogrifos pasa? —digo exasperado.
—No perdonaré que me hallas hecho suplicarte, que me hicieras sentir como una mierda por dos semanas, que me ignoraras, que —duda unos segundos, luego su expresión se endurece y me mira entre molesta y dolida—... que hayas dejado de ser mi amigo por dos semanas.
—Yo nunca dejé de ser tu amigo —contesto resbalando mis manos por los brazos de Charlie y agarrando sus manos. Ella mira nuestras manos, y su mirada se pone sombría—. Nunca dejaremos de ser amigos.
—Dejamos de ser amigos cuando me trataste como una mierda en Herbología, en frente de todos.
—Charlie...
—Charlotte para ti, Black. —suelta mis manos y se va. Claro, no antes de hacerme un hechizo Epoximise, ahora me encuentro pegado en el piso, sin poder correr para ir tras ella.
¿Por qué siempre debe de ser tan difícil? Odio a las mujeres.
ESTÁS LEYENDO
Los merodeadores.
FanfictionEl mujeriego Black, sin durar con una chica menos de un día, sin corazón, arrogante y misterioso Black. El merodeador más deseado de todos y, claro, el más compartido. Black, el que nunca se enamora y siempre piensa por sí mismo... ¿o eso es lo que...
