Rubio oxigenado mentiroso | Maratón 4 / 4
Empecé a caminar muy molesta hacia mi casa. Increíblemente, el enojo, me hacía caminar más rápido.
Caminé mucho tiempo hasta llegar a mi cuadra y ahí comencé a caminar más lento para dejar que mi pie descansara.
Pensé mucho en detenerme en la casa de Matt para hablar o... no lo se, para que me diera una buena explicación de lo que había pasado. Pero no lo hice, estaba molesta con él y no iba a ser la típica chica que ruega hasta la muerte, YO NO.
Al llegar a casa traté de abrir la puerta, pero no pude, al parecer estaba cerrada. Toqué tres veces y nadie me abrió, presioné el timbre y después de varios minutos escuché unos pasos que se acercaban a la puerta. Lentamente ésta se fue abriendo, dejando a la vista a mi papá.
-Hola cariño.
-Hola.
Pasé a la casa y pasé directo a la sala. Empecé a mirar lo habitual que es mi casa para mi.
Siempre será igual, no se que buscas. Ahí está el televisor, el sillón, en éste está Mathew, la mes... ¡¿Mathew?!
Si, ahí estaba Matt sentado en el sillón. Al verme entrar a la casa se paró rápidamente y se sonrojó sólo un poco.
-Soff.. yo.. yo encerio lo siento, fui un completo idio...
-No me hace falta que vengas a mi casa a darme explicaciones de por qué me dejaste sola en medio de la nada con un pie destrozado en mil pedazos, ¿Sabes Mathew?- lo interrumpí haciendo que se quedara con los ojos abiertos.- ahora, si me disculpas, me iré a mi cuarto para no perder la poca dignidad que me queda.
Empecé a subir las escaleras rengueando el pie y al llegar arriba me planteé la idea de que mi papá no me había dicho nada sobre el accidente de la escaleras, seguramente Mathew también había hecho de alcahuete.
Llegué a mi habitación, una vez ahí cerré la puerta, me tiré en la cama exhausta y hundí mi cabeza en la almohada. Pude sentir como mis ojos se humedecieron e inocentemente mi cara quedó empapada. Tenía ganas de que alguien me diera un abrazo y poder descargarme con esa persona.
TOC, TOC, TOC
Tocaron la puerta de mi cuarto, ahí estaba mi salvación. Le daría un abrazo a cualquier persona que estuviera detrás de esa puerta. Fui corriendo a abrirla y cuando lo hice me encontré con la dulce cara de Josephine empapada. La abracé muy fuerte y ella hiso lo mismo, empecé a descargarme con ella y comencé a llorar en su hombro, me llevé una sorpresa al oír que mi amiga también lloraba. Entramos a mi cuarto y yo cerré la puerta, me sequé las lágrimas con el dedo pulgar y me senté en la cama.
-Jos... ¿Qué.. qué te ocurrió?-le pregunté a mi amiga con la voz ahogada.
-Charlie, eso me ocurrió.- sabía que ese rubio mentiroso escondía algo.
-Maldito rubio oxigenado ¿Qué te hiso?- mi amiga negó con la cabeza y empezó a llorar nuevamente.
-Él... él se aprovechó de que... que me importaba y... empezó a verse con otra chica.
-¿Quién?
-Katy Petterson.
-No se quien es.
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Reglas De Sofía
Teen FictionSofia Menson tiene 12 años y un pasado que contar, no es la misma de su infancia pero tampoco es la que será en un futuro. "Soy el tipo de chica en el que nadie se fijaría" pero apareció él y lo cambió todo. Desde ese dia, Sofia vive a base de tres...