XXXVII

9.7K 508 112
                                        



"Y su voz es un sonido familiar


Nada dura para siempre,

pero esto se está poniendo bueno ahora."

"Wildest dreams.", Taylor Swift.


Espero paciente en el aula de asesorías, no dejo de recrear la escena que hacía apenas unos minutos había pasado. Saqué la pastilla que había guardado con esmero entre los pliegues de mi chaqueta y revisé la hora.

Puse la pastilla en mi lengua y la pasé con ayuda de un poco de agua.

—¡Vi! —una expresión preciosa me encontró en la entrada principal del aula.

Sorprendida corrí hacia la puerta y abracé a mi mejor amigo con más fuerza de la necesaria.

—¡Alan!, ¿qué haces aquí? —dije con lagrimas en los ojos.

—¿No me esperabas ver? —dijo indignado.

—La verdad es que no, ¿cómo va todo?

—Todo va perfecto...

—¿Alan? —la voz de Joe nos interrumpe.

Se observan fijamente, y es entonces cuando mi mejor amigo se separa de mí y le da un abrazo a Joe.

—¿Qué tal, viejo? —dice Joe con voz varonil cuando se separan.

Estudio el fuerte cuerpo de Joe, recordando, sin poder evitar, la noche anterior, por instinto me muerdo el labio, y él me observa por unos segundos con esa mirada preciosa.

—Trabajé un tiempo, pero necesitaba regresar...

—Ya veo —murmura Joe.

—Amor, venía a verte y a avisarte que ninguno de los jugadores vendrá, se fueron a su última clase para el examen de esta semana, así que tienes la tarde libre —me guiña un ojo.

—Vale, gracias —le sonrío.

—No quiero ser grosero, pero tengo unos pendientes que arreglar, voy a llegar a tu casa en la noche, ya he dejado mi equipaje en la habitación de invitados, ¿te veo más tarde?

Asiento y dejo que plante un beso en mi frente y salga casi corriendo del salón.

—Solos —susurra mi único acompañante.

Camina despacio hacia mí y trago fuerte, sus manos buscan mi cintura y me empujan con brusquedad contra su cuerpo.

—Amor... —resoplo.

—¿Sí? —se concentra en besar mi cuello con sumo cuidado, sus manos pronto se deslizan a mis caderas y las aprietan con fuerza, provocando un fuerte gemido de mi parte.

—Encontremos algún lugar menos público... —me burlo.

Sus labios encuentran los míos y muerde con fuerza haciendo que otro gemido sea emanado.

—Mierda... —muerde su labio inferior y me mira con necesidad.

—Pasó algo... —la sangre abandona su rostro.

—Dime que te tomaste la pastilla —ruega.

—Lo hice, pero no es eso, hace unos diez minutos, tuve un enfrentamiento con Kendall.

Eres hermosa para míDonde viven las historias. Descúbrelo ahora