Capítulo 25

4.1K 359 1
                                        

Es extraño todo.
En otros momentos no aceptaría.
Pero hoy, no se lo que me paso.

Miro el techo, no se nota que color es por causa de la oscuridad. No puedo dormir, me siento algo rara estando en este lugar.
Recuerdo otra vez lo que paso hace unas horas. 

- quedate - dice el, cerio y mirándome a los ojos.

No digo nada, estoy procesando lo que me acaba de decir.
Quiere que me quede, que me quede con el, en el mismo cuarto.

Siento algo dentro mi. No son las mariposas que todos dicen sentir cuando vez al chico que te gusta.
Es una sensación distinta, es como si mi estomago este dando vuelta tras vuelta, es como esa sensación que uno tiene cuando quiere....vomitar.

Me pongo una mano en la boca y la otra en el estomago.
El me mira preocupado y se ha cerca mas a mi.

- Tiana ¿ estas bien ? - pregunta algo preocupado.

No puedo decir nada, por que si lo hago puede que expulse todo lo que traigo dentro.
Muevo la cabeza negando.

- ven

Me lleva a una de las puertas, la abre, caminamos y abre otra puerta entrando por ella.

- sienta te - me dice.

Me siento y puedo percatarme que estamos en un baño.

- espera me, ya regreso.

Sale del baño dejando me sola.

El baño es pequeño, pero tiene lo necesario. Las paredes tienen mayólica color blanco con puntos celestes, el piso es de color crema.
La ducha esta separada con una cortina de plástico color celeste.

El regresa con un vaso de agua en sus manos.

- ten - me da el vaso con agua y una pequeña pastilla rosada.

- es para controlar las náuseas.  Debió a verte chocado la comida - dice poniendo sus manos en los bolsillos de su pantalón.

Me tomo el agua junto con la pastilla.

- tal vez - digo despacio.

- ¿ quieres que te lleve a casa ? - dice mirándome a los ojos.

- no - respondo

Me paro y salgo del baño, entrando en un cuarto, su cuarto.
Es grande y color celeste agua marina. Su cama es grande aproximadamente de dos plazas, con una frazada color crema. A su lado se encuentra una mesa de noche con una lampara clásica y un reloj despertador. A un lado del cuarto se encuentra un closed de doble puerta de madera color marrón. Tiene un balcón, que se encuentra cerrado y con unas cortinas celestes.

Me giro y lo miro.

- ¿ cuantos más tienen balcón en sus cuartos ? - pregunto.

El sonríe mostrando sus dientes blancos.

- solo tres más - dice.

- yo también quisiera uno en el mio - digo con una pequeña sonrisa.

- puedes tenerla - dice a un con una sonrisa. 

- ¿ a si ?

- si te mudas aquí.

- seria grandioso, pero no quiero tener que estar cargando mis cosas luego otra vez cuando todo termine. Además que siempre que salga me encontraré con los chicos que viven aquí - digo - esto parece una residencia de estudiantes solo para hombres.

El se ríe al igual que yo.

- la diferencia es que podemos llegar a la hora que queramos.

- y que no son estudiantes, si no que trabajadores.

- y que puede entrar una chica.

- eso también - digo.

Salimos del cuarto y mi siento en el sofá mientras el se va a la cocina.
Luego de un momento regresa.

- tomate esto - me dice entregándome una taza con un líquido medio amarillo.

- ¿ qué es ? - preguntó cogiendo la taza que se encuentra algo caliente.

- un poco de manzanilla, te sentara bien antes de dormir

- gracias - digo.

El se para y entra en su cuarto.
Tomo de apoco el líquido y soplando. Regresa y deja a en el sofá pequeño una frazada una almohada.

- gracias - le digo.

- a un no me agradezcas, a un no has terminado - dice

- oh, me refería a la manta.

El serie y no entiendo cual es el chiste.

- eso no es para ti, es para mi. Tu dormidas en mi cama - dice.

Una vez que termino el agua con manzanilla me voy a su cuarto.
El me da un pantalón  negro con  cuadrados blancos y un polo gris para dormir.
Me cambio sin bañarme, solo me lavo la cara sacando el poco maquillaje que traía.

El sueño no llega a mi. Me muevo de un lado a otro, como si la cama estuviera echa de piedra.
Miro una vez mas el reloj que marca las 2:16 de la mañana.
Me levando y camino descalza hacia el balcón, abro las puertas despacio, pero recuerdo que el esta en la sala.

Salgo y el aire me golpea la cara y el cuerpo haciendo que me estremezca, pero a un así no me aporte de este.

Miro la calle solitaria, ni un solo auto y ni una sola persona.
Me quedo mirando un buen rato la calle mientras el aire sigue golpeándome, haciendo que un poco de mi cabello salga de mi trenza y  estas bailando libremente al compás del aire y por momentos trayendo su camino hacia mi cara y molestándome, pero a un así no me muevo, me quedó en el mismo lugar, parada apoyada en las rejas protectoras mirando la calle.

El silencio me gusta. Un silencio tranquilizador, un silencio que te permite pensar en todo lo que tienes en la cabeza.

Pensar en Dennys.
En sus ojos, esos ojos que me destrozaron cuando me miraron. Esos ojos que siempre me miraron con calidez, con amor, ayer me miraron con cólera, con celos, con decepción.

Si le hubiera dicho que me gustaba tal vez las cosas serian distintas, tal vez no tendría por que contratar a alguien que se haga pasar por mi novio.
Ese TAL VEZ lo arruino todo.
O tal vez lo fui yo, al no ser capaz de hacer las cosas.

Recuerdo lo que me dijo Harry.

- si tengo un corazón duro es por que tengo mis motivos - dice mirando al frente - No me conoces, no sabes lo que he vivido. No sabes por que hago este trabajo. Dinero no me falta, mujeres tampoco, tengo una gran profesión, pero tengo un gran motivo para hacerlo, hací como tu tienes el tuyo para contratar mis servicios, no te preguntare cual es, por que yo tampoco quiero contarte el mio - me mira - si tanto te gusta ese chico, entonces se lo hubieras dicho antes de hacer esto. No seas cobarde Tiana - dice con una mirada dura.

El tiene razón, tenia que a verse lo dicho, pero mi cobardía fue más fuerte y gano esta lucha.

Ya no se si entre Dennys y yo las cosas sigan igual. Pero por algo sucede las cosas.

- ya no hay marcha atrás - digo para mi misma.

Agencia De EspososDonde viven las historias. Descúbrelo ahora