Salí de la biblioteca cerca de las ocho de la noche. Pase a cenar aprovechando mi contacto con Cristina Downey, ya que a esa hora el comedor estaba cerrado. Comí en la cocina yo sola ya que ella salía todos los domingos a las tres de la tarde. La chef había dado las instrucciones necesarias para que la persona encargada de limpiar el lugar me dejara pasar.
Posterior subí a habitación donde Eva estaba sola. Ella me ignoró mientras me bañaba y buscaba el uniforme escolar ya que la noche anterior había mandado toda mi ropa sucia a la lavandería de la escuela. La prefecta a cargo del área se hacía responsable de que las personas encargadas de lavar la ropa no la confundieran ya que nos pedían que la colocáramos en una bolsa de tela blanca con nuestro nombre estampado y ellas mismas nos la regresaban a muy tardar el domingo antes de las siete de la noche. En mi caso la responsable era Sarah, que para mi buena suerte no se había acercado a mí después de que le pidiera el cambio de lugar entre Lanie y Eva.
Me acosté pero no logré conciliar el sueño a pesar de la pesadez que embargaba mi cuerpo. Khris llegó poco antes de que las luces se apagaran y se deslizó en silencio evitando despertarnos. Por lo menos durante otra media hora la escuché reír; estaba hablando con alguien por mensaje, tal vez su amiga, aunque la hubiera visto hace poco, ¿se podía hablar tanto con una misma persona? ¿De qué o sobre qué?
Inevitablemente me dormí, no supe exactamente en qué momento pero lo hice.
°°°
Las pesadillas no habían desaparecido, al contrario, eran peores. Ahora se mezclaban con recuerdos de mi padre golpeándome y humillándome; de George retándome y molestándome. De la caída de mamá y de una mujer más joven llorando por sus sueño rotos, inalcanzables y destruidos. Moore aparecía en algunas ocasiones, tratando de alejarla de nosotros, sin embargo, siempre fallando porque ella se negaba a dejarnos a George o mí.
Toda la información que iba recibiendo se colaba en mi subconsciente jugando con mi mente de una manera cruel.
No había tenido problemas con Lanie y Khris porque ambas tenían el sueño muy pesado; pero Eva era otra cosa.
Cuando desperté, perlada de sudor y jadeando frenéticamente en busca de aire, me topé con su mirada negra y penetrante del otro de la habitación. La iluminación era casi nula pero las ventanas abiertas dejaban que la luna nos iluminara lo suficiente para saber que ambas estábamos despiertas y que ella me observaba desde hace rato.
Por alguna extraña razón (ya que estaba molesta porque me separe de ellos más temprano) habló.
—Puedo ayudarte —susurró. Quité las hebras de cabello que se habían aferrado a mi rostro por el sudor y reí.
— ¿Si? ¿A qué? —inquirí con incredulidad e ironía. Ella se levantó y se acercó a la ventana rectangular: era grande.
—A que tus sueños malos desaparezcan —dijo y creo que la vi encogerse de hombros—. Si quieres.
— ¿Y cómo pretendes lograr que mis pesadillas desaparezcan? Las he tenido desde siempre —mentí. No quería hablar del motivo de mis «sueños malos», tal vez con aquellas palabras ella pensaría que era un trauma de la niñez.
No me había percatado de sus movimientos pero Eva estaba arrodilla frente a mí; su rostro a mi altura, a pocos centímetros del mío. Su mirada penetrante irradiaba una tristeza y comprensión tan profunda que un nudo enorme de sentimientos se instaló en mi pecho.
—Tu vida está llena de dolor… las cosas empeoraran y no encontraras consuelo. Caerás tan bajo que no si sé podrás salir; permite ayudarte a por lo menos aligerar un poco tu carga. Tu energía me hace daño, me hiere y entristece —dijo con la voz ronca y ojos vidriosos. Sus palabras letales no me afectaron como ella esperaba porque en el fondo yo lo sabía, lo sentía; vendrían cosas peores. Sin embargo debí poner más atención a aquellas palabras que realmente terminaron siendo una amenaza.
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Al Límite [En Edición]
General FictionJuliette ha crecido bajo la autoridad, castigos y normas del teniente Cooper Sherwood; un hombre rudo, machista y con poco tacto. Y con George, su hermano mayor. A pesar de lo diferente y cruel que es su vida ella lo acepta, pero una decisión camb...