Buenooooo.... el día de mañana estaré bastante ocupada y no podré subir capítulo, así que en lugar que atrasarlo, lo adelante. Espero que lo disfruten y nos vemos hasta el domingo (o quizá antes, ya saben, me emocionó con sus votos y comentarios). Besos.
Todos los presentes que me conocían me voltearon a ver para comprobar si lo que insinuaba aquel hombre que emanaba poder y peligro era verdad, pero yo no pude decir nada, no podía articular palabra porque veía las próximas semanas llenas de golpes, castigos, ofensas y odio ¿qué correctivos me aplicaría el teniente después de haber escuchado todo aquello?
—Hija, ven —pidió mi padre con voz suave pero firme y titubeante di un paso al frente. Sería peor, muchísimo peor desobedecerlo. Él extendió su mano y yo le di la mía, que temblaba tanto que todos se dieron cuenta de lo patética que era y del miedo que le tenía a mi propio padre.
Por unos pocos segundos Khris se negó a soltarme y dejarme ir, pero una mirada gélida de parte de mi padre la hizo cambiar de opinión. No la culpé, la postura del teniente y su rostro demostraban lo enojado que estaba.
Por lo menos treinta personas se habían detenido y esperaban la siguiente reacción de mi padre o hermano. Ambos eran intimidades y portaban con orgullo su uniforme.
Una vez que nuestras manos se unieron por completo, mi padre me jaló bruscamente y pegó a su cuerpo. Un quejido brotó de mi garganta al mismo tiempo que Nicolás Moore aparecía en escena.
— ¿Qué está pasando aquí? —preguntó mirando con dureza a todos los alumnos que estaban estupefactos y formados en fila, mirando a mi padre, a mí hermano, a mi familia. Los ojos del director se detuvieron unos segundos de más en George y me percaté que Cristopher también lo miraba fijamente.
—Lamento informarte que ninguno de tus alumnos es digno de mi tiempo —habló mi padre con voz dura, sobresaltando a todos pues sin necesidad de gritar su voz gruesa imponía respeto—. Todos son inmaduros y estúpidos. También te informo que en este mismo momento me llevó a Juliette. No estoy de humor para la cena y formalidades —agregó y le hizo una señal a George—. Vámonos, y llévalo. Creo que necesita un recordatorio.
Todos, incrédulos, se quitaron de nuestro camino, abriéndonos paso a la salida.
Los pasos de mi padre eran rápidos y yo me torcí el tobillo al tratar de seguir su ritmo pero no me quejé. Mientras bajábamos los escalones para llegar al jardín, donde me había caído semanas atrás, escuché que detrás de nosotros se armaba un alboroto y a alguien gritar un «esto es tu culpa». ¿Cómo podía alguien culpar a otra persona por el comportamiento cruel de mi padre y hermano?
—Causas problemas en todos lados, ya no sé qué hacer contigo —habló el teniente jalándome cada vez más fuerte. Lastimándome— ¿Con cuántos te has acostado? Contando al aquí presente —preguntó y señaló a Dylan, quien forcejaba con George, tratando de quitárselo de encima.
—Debería aprender a respetar a las mujeres, en especial su hija —pidió entre jadeos.
Apenas nos habíamos alejado dos metros de la puerta principal pero mi padre se detuvo solo para darle un puñetazo a Dylan en la mandíbula.
—Ni tú ni nadie me dirá cómo tratar a mis hijos. Yo los crie, me deben lo que son ¿y qué carajos haces aquí? Pensé que después de la tercera vez te había quedado claro que te quiero lejos de nosotros —dijo provocando con sus palabras que mi mirada buscara la de Dylan, ¿tercera vez? ¿Él me había buscado después de la humillación y golpiza que había recibido en la boda de su propio padre? ¿Por qué se había tomado tantas molestias? Había atravesado todo el país para hablar conmigo, incluso después de no una, ni dos, sino tres golpizas por parte de mi familia. ¿Lo qué me quería decir era tan importante?
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Al Límite [En Edición]
Fiction généraleJuliette ha crecido bajo la autoridad, castigos y normas del teniente Cooper Sherwood; un hombre rudo, machista y con poco tacto. Y con George, su hermano mayor. A pesar de lo diferente y cruel que es su vida ella lo acepta, pero una decisión camb...