Eso fue tremendamente estúpido, deduje después, cuando el enojo se esfumó y el razonamiento se hizo presente ¿en qué estaba pensando? Irme no solucionaría nada; al contrario, porque pudiera ser que al teniente no le importara a nivel personal, pero sí social ¿ser abandonado? ¿motivo de burlas? Jamás lo permitiría. Me buscaría hasta encontrarme y después quién sabe qué clase de castigo me daría por osar atreverme a semejante estúpidez.
Estuve por quién sabe cuánto tiempo en una clase de semi-inconciencia que me hacía bailar entre el miedo, los sueños, las pesadillas y la realidad.
A veces mamá estaba ahí, cuidándome y acariciándome. Otras veces mi padre estaba a punto de golpearme.
George aparecía burlándose mientras Cristopher miraba como era golpeada por mi hermano, por Abraham e Iván y poco después él también se unía, a Dee no parecía importarle y Dylan estaba junto a ella, viendo como era hecha jirones por mi entorno; su mirada era triste, llena de lástima, más no se acercaba, tenía miedo. Lo comprendía.Alguien curaba mis manos, el dolor me despertaba por segundos; el frío me hacía tiritar, la luz me lastimaba. Yo gritaba, suplicaba para que todo parara pero mi voz se desvanecía incluso antes de salir de mis cuerdas vocales. Me estaba ahogando, cayendo, huyendo de mi propia piel; pero no encontraba nada más que silencio y oscuridad.
Estaba tan rota que en cualquier momento me resquebraría tan solo por la fuerza de gravedad. Sólo faltaba un golpe más.
Y no tardaría en llegar.
°°°
Escuché el tictac del reloj, el chirrido de una silla moverse, un suspiro y el casi imperceptible sonido de la puerta cerrándose. Mi cabeza palpitaba y mis manos ardían. Tenía la garganta seca y mi saliva era espesa.
Abrí mis ojos con lentitud ya que parecía que la gravedad había aumentado considerablemente y me di cuenta que estaba en una habitación grande pintada de azul pálido que contaba con seis camas individuales, un enorme ventanal que me dejaba ver una luna menguante, y los barrotes, que no podían faltar. Estaba en la enfermería de Achievers.
Estaba en problemas. Estaba jodida.
Mire al rededor de la habitación y me percaté por el reloj en la pared lateral que eran las 2:35 am ¿Cuánto llevaba inconsciente? ¿le habían avisado a mi padre? Intente llevarme las manos al rostro y me di cuenta que estaban vendadas y que una intravenosa atravesaba la piel de mi antebrazo. Comencé a quitar a pesar del dolor las vendas que cubrían mi mano derecha y noté finas pero muchas líneas rojas, burdas e irregulares que adornaban mi palma. Intenté moverla pero los músculos apenas me respondían. Gemí, tanto de dolor corporal, como emocional por lo que me esperaba. Un sudor frío me recorrió y en ese mismo instante si quise desaparecer. Estaba en problemas. Tan pronto como mi padre supiera de mi patético intento de huida, me mataría.
Intenté levantarme pero en ese mismo momento la puerta se abrió y me quedé paralizada. Podría ser la enfermera o alguna prefecta encargada de ese lugar, tal vez alguna alumna que estaba interesada en la medicina y se ofrecía a estar al pendiente de los enfermos. Me esperaba a cualquier persona, incluso al mismísimo Nicolás Moore, dada la responsabilidad del cuidado y salud de los integrantes de Achievers, pero nunca imaginé que el que aparecería por esa puerta sería Cristopher.
Por un momento, al darse cuenta que estaba despierta, se quedó paralizado en el umbral de la puerta. La incredulidad estaba en cada una de mis facciones y creo que eso fue lo que le hizo decidir entrar.
— ¿Qué haces aquí? —pregunté con voz dura, recordando lo que me orilló a esa situación. Él se encogió de hombros, indiferente, mientras se adentraba con paso seguro en mi dirección. Llevaba algún tipo de prenda en las manos.
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Al Límite [En Edición]
Fiksi UmumJuliette ha crecido bajo la autoridad, castigos y normas del teniente Cooper Sherwood; un hombre rudo, machista y con poco tacto. Y con George, su hermano mayor. A pesar de lo diferente y cruel que es su vida ella lo acepta, pero una decisión camb...