No pude disimular, ni siquiera lo intenté. Una sonrisa enorme surcó mi cara ante la aceptación de su derrota. Le había ganado en una competencia limpia. Le había demostrado ser más fuerte que él, le había dado un golpe a su ego y orgullo como él lo había hecho conmigo. Karma.
Los ánimos que antes había recibido se habían callado; todos estaban estupefactos. Unos me miraban incrédulos, otros, enojados. Creo que realmente nunca pensaron que yo le ganaría a Cristopher; que una mujer estuviera en mejor condición que el macho alfa de ese lugar; que una chica tuviera la disciplina, la voluntad y la fuerza para vencer en algo físico a un hombre. Y no cualquier hombre, sino uno lleno de soberbia y altivez.
Respiré profundo y me tendí a su lado. También estaba cansada. Los ojos curiosos no se perdieron ninguno de mis movimientos, que, relativamente, fueron pocos.
— ¿No piensas echármelo en cara? —me preguntó Cristopher sin abrir los ojos. Me encogí de hombros aunque no pudiera verme.
—No soy ese tipo de persona —acepté. La humildad era de las pocas cosas o valores que me había inculcado mi madre. Mi padre carecía de esta; todos sus logros eran elogiados, aplaudidos, reconocidos—. Además, creo que tu ego herido por la derrota es suficiente.
Los alumnos se iban dispersando, alejándose de nosotros para poder cuchichear, hablar y seguro, burlarse a sus anchas. Nicolás Moore subió a la tarima, con Iván pisándole los talones.
El primero sonreía de una manera burlona y el segundo parecía querer matar a alguien, específicamente, a mí.
—Vaya duelo —comentó el director de Achievers con picardía, pateando suavemente el pie de Cristopher, incitándolo a abrir los ojos. Este lo hizo y su mirada se cruzó con la mía; sus pupilas estaban dilatas, el verde era más intenso pero no oscuro, casi limón. Tenía la cara perlada de sudor y su pecho subía y bajada con más rapidez de la normal; sus labios estaban entre abiertos y secos y un mechón de cabello bailaba por su frente—. Olvide advertirte sobre la capacidad física de la señorita Sherwood —continuó. Cristopher apartó la mirada de la mía y lo miró. Su mirada cambió en fracción de segundos: odio apareció en estos y supe que estaba en problemas. Ahí estaba el Cristopher que yo conocía.
—Siempre olvidas todo —siseó el chico a mi lado, levantándose. Yo hice lo mismo—, deberías dejar el alcohol; te está afectando —terminó y pasó a su lado golpeándolo en el hombro.
—Cuida tus palabras Cristopher —amenazó Nicolás Moore con la mandíbula tensa, deteniéndolo por el brazo para recalcar sus palabras. Se miraron por unos tensos segundos y después Cristopher se bajó de la tarima sin dirigirme si quiera una mirada.
—Has cavado tu tumba, Sherwood —susurró Iván a mi lado para después seguirlo.
—Supongo que tu padre tiene que ver con tu, más que buena, condición física —comentó Nicolás para romper la tensión. Asentí. Abrió la boca para decirme algo más pero al final se arrepintió y negó con la cabeza. Abrió la botella negra que cargaba consigo y dio un trago largo—. Para serte sincero me alegra que le hayas ganado, su soberbia necesitaba ser apaciguada —me dijo y se dio la vuelta para irse—... lamento que su odio incremente —lo último lo murmuró, seguro ni siquiera pensó que lo escucharía, pero lo hice.
°°°Se fue. Escapó. Huyó.
Cuando los demás miembros del equipo pasaron por lo mismo que nosotros y fue de nuevo nuestro turno, no apareció. Todos lo buscaron, ya que se habían reunido de nuevo para ver cómo se desarrollaba la segunda parte del último reto, pero no lo encontraron. Moore tampoco estaba.
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Al Límite [En Edición]
Fiksi UmumJuliette ha crecido bajo la autoridad, castigos y normas del teniente Cooper Sherwood; un hombre rudo, machista y con poco tacto. Y con George, su hermano mayor. A pesar de lo diferente y cruel que es su vida ella lo acepta, pero una decisión camb...