Capítulo 46

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Cuando Sarah creyó que habia sido suficiente y que mi estómago estaba completamente vacío, me llevó a la cama después de que yo lavará mi rostro y boca. Me sentía un asco en todos los aspectos posibles.

Me recostó en el cómodo colchón y cerré los ojos mientras ella se alejó por pocos minutos para posteriormente volver con comprensas de agua fría que colocó con delicadeza en mi frente cada tanto.

Lo hizo por varios minutos mientras yo me negaba a abrir los ojos. Necesitaba ese contacto, necesitaba sentir aquella sensación de ser procurada, atendida. Necesitaba sentir, aunque sea por un mísero momento, cariño. Pero sobre todo, necesitaba no pensar.

La prefecta comenzó a tararear una melodía cuando las comprensas desaparecieron. Sus frías manos sustituyeron el objeto, estás comenzaron a recorrer mi rostro, mis brazos y mi cabello. Las caricias de Sarah eran suaves, igual que sus manos y le agregaba a su tacto algo parecido al cariño o la devoción.  Deseé que esas caricias pudieran llegan a mi interior.

— ¿Qué hora es? —pregunté después de varios minutos, aún sin abrir los ojos. Las manos de Sarah se detuvieron y la escuché carraspear. 

—Casi las cuatro de la mañana... ¿Quieres contarme qué pasó? —preguntó tras una breve pausa.

¿Cómo explicarle todo… algo que yo no entendía? ¿Cuál era el verdadero problema en ese momento? ¿Mis crisis de ansiedad, el maltrato de padre, mi futuro nada alentador, el pasado de mi familia, las mentiras en ella, la elección de mi madre, el comportamiento de Moore, lo que pasaba en ese internado, las veces que Abraham había abusado de mí, el comportamiento de los alumnos, o descubrir que Cristopher Moore no era lo que aparentaba? ¿Quién era y por qué se comportaba de maneras contradictorias? Había infinidad de posibles respuestas para su pregunta pero ninguna jerarquía, para mí todas eran apabullantes, desconcertantes.

—Estoy cansada. Tengo sueño —contesté simplemente tras pensar varias respuestas mientras apoyaba mi espalda en el cabezal de la cama. Ella también se alejó unos centímetros e iluminó el espacio con la lámpara de su teléfono. 

— ¿No has dormido bien? —preguntó después de un largo minuto donde analizó cada parte de mi rostro. Agradecí en silencio que no dijera nada de mi aspecto y del hecho, más que obvio, de que le había mentido.

—Tengo pesadillas —me sinceré encogiéndome de hombros para quitarle importancia al asunto. Estuvimos un minuto en silencio hasta que se me ocurrió algo— ¿Tú podrías conseguir algo para dormir? —me atreví a preguntar. Aquella medicación no era nueva para mí, George me había dado en varias ocasiones tranquilizantes para que ni por error lo molestara mientras estaba con varias personas en situaciones extrañas.

Sarah me miró intensamente.

—¿Qué te causa tanto daño Juliette? —la pregunta me tomó por sorpresa y al parecer a Sarah también ya que se disculpó rápidamente— ¿De verdad las necesitas? — preguntó tras un largo suspiro. Yo asentí esquivando su mirada ya que mis ojos se humedecieron. ¿Era una pregunta retórica? Seguramente yo era la persona que más lo necesitaba en todo Achievers. 

Volvió a suspirar, se levantó, entró a su baño (que debería estar hecho un desastre) y salió un segundo después con algo en las manos. Volvió a sentarse en la cama, esta vez más cerca de mí y me tendió dos frascos de pastillas completamente selladas. Las puso en mis manos y las acarició suavemente.

—No abuses de ellas Juliette, por favor —susurró buscando mi mirada pero no la enfrenté. Me fijé en que su pijama consistía en una camiseta escotada y un pantalón corto. Su cabello estaba trenzado pero mechones acariciaban su rostro libre de maquillaje. Así no se veía tan severa como cuando portada su uniforme y ataba su cabello en un apretado moño en lo alto de su cabeza. Me gustaba más así.

Al Límite [En Edición]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora