capitulo 2 me enamore

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   ¿REALMENTE ES EL DESTINO?

Pasaron cinco años desde aquel terrible día.

Era lunes, las 7:00 a.m., cuando unos golpes fuertes sacudieron la puerta de mi habitación, seguidos por unos gritos que resonaban por toda la casa.

—¡ABRE LA MALDITA PUERTA! —escuché.

Me levanté asustada y abrí la puerta. Para mi sorpresa, era mi tía Luz. ¿Recuerdan aquel horrible accidente en el que perdí a mis padres? Desde esa noche, el viejo anciano Zhao me trajo a vivir con ella, pagándole una gran cantidad de dinero para que me cuidara... o más bien, me vigilara las 24 horas del día.

Cerré los ojos y suspiré. Ya sé, mi vida es un asco. Quería algo diferente, pero todo se fue al infierno desde aquel día.

Me levanté de la cama y abrí la puerta, soltando un suspiro y tratando de no mirarla. La verdad, mi tía me daba asco. Era tan materialista que no le importaba nada más que el dinero y su propio beneficio. La miré fijamente a esos ojos claros y le grité:

—¿¡Por qué demonios tocas así mi puerta!?

—¡Maldita muerta de hambre! ¿Cómo te atreves a hablarme así? —respondió, furiosa.

Un golpe seco en mi mejilla me hizo soltar una risa irónica. La empujé un poco y le dije:

—¿Muerta de hambre? Te recuerdo que comes y vistes gracias a lo que te da el anciano.

—No me importa lo que digas, aquí vives en mi casa y se hace lo que yo diga, niña estúpida. En fin, vengo a decirte que el señor Zhao está preparando el viaje, porque en siete días cumples 18 años. Quiere que uses un vestido rojo, como las demás candidatas.

Pasé mi mano por el cabello, fingiendo indiferencia.

—Nueva noticia: el señor Zhao me invitó a desayunar hoy. Y no me refiero a comida.

Un frío recorrió mi cuerpo al escuchar eso. Me relamí los labios y aplaudí con una sonrisa falsa.

—Espero que cumplas todas las expectativas de ese anciano asqueroso. Aunque, señora Luz —digo tía con sarcasmo—, puede que seas una de las amantes del viejo. Qué buena noticia.

—El señor Zhao muere por mi belleza. Por algo tu padre se enamoró perdidamente de mi hermana, la belleza está en la sangre —me respondió, señalándome—. Necesito abrir la cafetería hoy, pero antes tengo que hacer la peluquería. Así que tú, idiota, vas a abrir la cafetería.

Me miró con una sonrisa cruel.

—Vamos a ver qué tan buena zorra eres, Mery. Puede que el nieto del señor Zhao se enamore de ti y tu vida cambie un 100%. Tendrás dinero, poder... lo que quieras. Él te lo daría. Ojalá yo estuviera en tu lugar.

¿Por qué eres así, tía? ¿Acaso no tienes vergüenza ni valor propio? Estás muy mal, Luz. Mi madre nunca fue así.

Puse las manos en mi cintura y le respondí firme:

—No sé en qué cabeza cabe tanta estupidez.

—Niña, tu madre fue mejor que yo porque vendió a su propia hija para salvar a su suegra y a la cuñada, que después la odiaron y culparon a ella sola por las desgracias de la familia. Ese desgraciado de tu padre se llevó a tu madre de la granja con la promesa de un futuro mejor, mientras él se acostaba con las empleadas. Tu madre vendía pasteles y luchaba por salir adelante en casa de sus suegros, donde la humillaban por ser del campo —soltó una carcajada amarga—. Ella fue tan estúpida que amó tanto a tu padre que aceptó ese trato. Pero el anciano le dio a tu padre dos años para reunir dinero. El desgraciado nos contó toda la historia a mi madre y a mí. No quedó de otra que vender la granja para ayudar a mi hermana. El muy hijo de puta tomó el dinero para su familia, pero ellos desaparecieron con todo y nunca volvieron. Todos te vimos nacer, pero la culpa fue tuya. Mi madre murió de decepción al saber lo que te esperaba. Jamás te atrevas a comprarme a mi madre.

Un nudo fuerte se formó en mi garganta. Las lágrimas brotaron sin avisar. Me sentía culpable, con ganas de morir. Ella se alejó, tirándome las llaves. Rodé los ojos al verla irse.

Caminé hasta donde estaban las llaves, las tomé y cerré la puerta del cuarto.

—¿Por qué todo tiene que ser así para mí? —susurré.

Tomé una ducha rápida de diez minutos, terminé de arreglarme y salí de la casa rumbo a la cafetería. Antes de salir, siempre me ponía una chaqueta para que nadie me viera.

Sí, es ridículo, pero no puedo evitarlo.

Al estar afuera, sentí la libertad de los rayos de sol y los hermosos colores que adornan la ciudad. Solo por unos segundos me sentía libre. Mi tía no me dejaba estudiar y casi siempre me mantenía encerrada, aunque siempre había seguridad del señor Zhao vigilando la casa. Mi tía me trataba como basura, aunque ya entiendo por qué me odia tanto.

Puse las manos dentro de la chaqueta mientras llegaba a la cafetería. Era hermosa.

Abrí la puerta y vi a la única persona que realmente me quería: mi nana.

—¡Mi niña hermosa! —escuché esa dulce voz que tanto necesitaba.

Ella siempre cuidó de mí cuando la bruja de mi tía no estaba. Me ayudaba a limpiar, me compraba maquillaje y ropa. Más que una amiga, era mi segunda madre. Se llama María, es colombiana, muy alegre y me enseñó mucho de su cultura y sus bailes.

Al verla, grité como una niña pequeña.

—¡NANA HERMOSA!

Me lancé a sus brazos y le di varios besos en la mejilla.

—Te extrañé mucho. La bruja de mi tía no me dejaba venir y para colmo, el anciano Zhao se la llevó por hoy.

—Ese señor adora a tu tía, incluso cuando viene a la cafetería le da regalos y mucho dinero. Mi princesa, tengo miedo. Ya casi cumples 18 años y no quiero que te pase nada. No te veía hace cinco meses.

Me acerqué y pasé la mano por su cabello, sonriendo.

—Ella y ese anciano me dan asco, nana. Pero tengo un plan: me escaparé antes. Solo necesito la oportunidad. No te preocupes, sé cuidarme sola. Mi tía no me dejaba salir porque Zhao estaba muy encima de ella. Hoy me pidió que abriera la cafetería, pero no me importa lo que haga.

Justo en ese momento, vi a ese chico fotógrafo que tanto me gustaba desde que lo vi. Sus ojos verdes me cautivaron.

Me quité la chaqueta y solté un suspiro mirando por la ventana.

Nana se acercó y captó mi mirada.

—Mi niña, no hagas que tu tía te castigue. No la mires así, juegas con fuego.

La miré haciendo pucheros.

—No me mires así, es por tu bien. Luego no quiero que tu tía y ese señor te hagan algo por culpa de ese joven.

Mi nana suspiró y me tomó de las manos con suavidad.

—Mery, sabes que te quiero como a una hija, pero también tienes que ser cuidadosa. Ese señor Zhao no es un hombre común y corriente. No podemos permitir que te arriesgues sin un plan firme.

—Lo sé, nana —respondí, apretando sus manos—. Por eso estoy pensando en cómo hacerlo bien, sin que se den cuenta. No puedo quedarme aquí más tiempo, esta vida me está consumiendo.

Ella me miró con preocupación, pero también con orgullo.

—Entonces tienes que ser fuerte y astuta. No basta con escapar, tienes que protegerte. ¿Has pensado en dónde irías?

Sentí cómo el miedo se mezclaba con la esperanza en mi pecho.

—He estado pensando en la casa de mi abuela materna, la que está en las afueras del pueblo. Nadie suele ir allí, y creo que sería un buen refugio. Además, hay gente que aún me quiere.

Nana asintió lentamente.

—Es un buen lugar, pero necesitarás algo más que un refugio. Dinero, documentos falsos, alguien en quien confiar... Y sobre todo, tiempo. Porque tu tía y ese anciano no se quedarán de brazos cruzados. 

En ese instante, el chico fotógrafo volvió a cruzar la cafetería, y nuestras miradas se encontraron de nuevo. Sentí un extraño cosquilleo en el estómago, pero también la certeza de que él podría ser una pieza clave, o tal vez un riesgo.

Vendida a un mafiosoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora