Libro 2. Segundas Oportunidades.
Se enamoraron sin querer. Sabían que sería difícil. Sabían que sus familias nunca lo aceptarían.
Ella, 19 años. Él, 27. No es un abismo, ¿Qué son ocho años? Pero eran etapas diferentes y si le sumamos un océano d...
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Something just like this-Coldplay ft the Chainsmokers.
Cuando Iker despertó por la mañana, después de apagar con rapidez la alarma del móvil para no despertar a Estefanía, le fue muy difícil abandonar a la chica. Moría por seguir a su lado y verla cuando despertara pero no iba a arriesgarse a que alguien los vea, no ahora cuando todo comenzaba a marchar bien. Pero se sentía tan bien tenerla entre sus brazos y sentir su calor, envuelto en ese olor tan característico que lo hechizaba.
Después de lo sucedido en los últimos días, tenerla así, a salvo y tranquila, era una victoria. Ella necesitaba un descanso de tanta tragedia, de tanto drama.
Dejó un beso en su frente antes de abandonar la habitación, cerciorándose que no hubiera nadie merodeando. A Iker no le importaba gritar a los cuatro vientos lo que sucedía entre ellos, pero sabía que Estefanía no estaba lista para hacerlo público pues aún estaba asimilándolo... aún estaba descubriéndose, comenzado a vivir de nuevo. Iría totalmente a su paso. Además, estaba el hecho de que no sabía cómo la familia tomaría su relación, la diferencia de edades y temía causar un conflicto innecesario.
Un par de horas después, cuando Estefanía despertó descubrió que Iker ya se había ido aunque definitivamente su olor había quedado en la almohada y como una tonta enamorada, hundió el rostro en ella. Se sentía como en un sueño, no podía con la impaciencia de saber cómo iría todo y de seguir conociendo ese lado tan increíble de Iker, como novio. La chica sabía que todo era nuevo también para él y ambos iban a aprender juntos, iban a descubrir lo que era una relación sana y esperaba, bonita; llena de afecto.
Después de tomar un baño y ponerse su vestido favorito, color aqua con pequeñas flores blancas y esmerarse en su cabello, bajó para desayunar junto a su hermana. Quería mostrarle que se encontraba bien, que no debía preocuparse por ella. A pesar de todo, se sentía mejor que nunca.
Ansiaba ver a Iker pero imaginaba que estaba en la oficina ya. Era lunes, día laboral... sabía que las horas se le iban a hacer eternas hasta que estuvieran juntos de nuevo. Era tan complicado estar enamorada pero en definitiva no había nada mejor que eso.
—¡Tía! —Saludó con entusiasmo y la boca llena de chocolate, esa pequeña que todos adoraban.
—Hola princesa, ¿Cómo estas hoy? Por lo visto muy bien y ya acabándote toda la nutella—comento divertida.
—Se vuelve loca con el chocolate—dice Valeria, mirando con adoración a su hija.
—Si no lo sabré... quieres que Melanie sea la niña más obediente del mundo, ofrécele helado de chocolate como recompensa.
—Así es como chantajean y mal consienten a mi hija, Alexa y tú—se queja en broma, Damián.
—Oye, hay que ser prácticos en esta vida—se defiende Teff con una inocente sonrisa, haciendo que su cuñado rodara los ojos y su hermana riera.