Libro 2. Segundas Oportunidades.
Se enamoraron sin querer. Sabían que sería difícil. Sabían que sus familias nunca lo aceptarían.
Ella, 19 años. Él, 27. No es un abismo, ¿Qué son ocho años? Pero eran etapas diferentes y si le sumamos un océano d...
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Falling like the stars-James Arthur
Las rosas seguían apareciendo en su habitación, con notas escritas con puño y letra del muchacho. Todas decían cosas diferentes. Desde deseándole un buen día, hasta frases de canciones y libros, que él sabía, le encantaban. Estaba jugando sucio, sabía cómo llegar a ella, siempre había sido así.
Al principio pedía que sacaran las flores de su habitación o se las regalaba a las chicas del servicio, pero en la última semana se las había estado quedando y las iba tirando conforme se marchitaran.
—Veo que vas dando tu brazo a torcer—comenta Alexa con diversión al ver a su mejor amiga cambiar el agua del florero.
—Ya no sabía que más hacer con ellas. Además, sabes que son mis flores favoritas—declaró, encogiéndose de hombros, restándole importancia.
La chica río, negando al ver lo testaruda que era y como se negaba aceptar que estaba cayendo lentamente en los encantos de Iker nuevamente.
—Claro...—rodó los ojos—. ¿Aún no sabes quién es quién las deja aquí? —Ella sí que sabía que era Mama Tina quien ayudaba al chico, o Clara cuando esta no podía, pero se hacía la loca para no dar pie a nada.
Si Estefanía supiera la cantidad de ayuda que Iker tenía detrás de bambalinas.
—¿Quién más? Seguro mis padres, que veo que se llevan de maravilla con él, los muy traidores. Mira que viene casi todos los días a cenar y papá se encierra con él en el estudio por horas—se queja, refunfuñando por aún no saber de que iba todo eso. Había pasado casi un mes desde que esas visitas eran recurrentes.
—Teffie, las cosas en España no están bien. No quiero hablar de más, pues sé que es él quien te lo dirá cuando llegue el momento, pero tu padre y el mío lo están asesorando desde aquí, pronto tendrá que ir a declarar nuevamente—la seriedad en su voz, alertó a Estefanía, quien no se esperaba aquello.
—¿De qué hablas? ¿Es sobre la planta eólica? —Cuestionó, preocupada.
—Sí, hay mucho más de lo que Iker te dijo. La situación es crítica, amiga, el futuro de él realmente es incierto. Como te dije, no quiero que te alteres, él te lo explicara con más calma pero tienes que estar consciente de lo que sucede—Alexa tampoco llegaba a comprender que tan grave era, solo sabía, por Mario, que era delicada.
—¿Por eso ha estado viniendo todos los días? —Una especie de decepción la embargó, ¿no era por ella? No quería sonar presuntuosa, no si como dice Alexa, la situación era crítica pero no podía evitarlo.
—Bueno, por eso y por ti, porque bien pueden ir a mi casa pero dice que prefiere cenar aquí si aunque sea puede verte un rato, palabras suyas, no mías—cuenta con diversión, haciendo que el corazón de la chica se agite con emoción. Idiota, como sin estar presente la hacía emocionarse.