22. Más que un beso.

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Lucky-Jason Mraz ft Colbie Caillat

Lucky-Jason Mraz ft Colbie Caillat

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—¡Por fin! —Murmuró Iker cuando tuvo a Estefanía enfrente, a solas.

Sin perder tiempo, la chica corrió hacía su novio, quien se metió de incognito a su cuarto, y se arrojó a sus brazos, pegando sus labios a los suyos. Después de meses deseando hacerlo, se sentían extasiados, llenándose de la esencia del otro. Cuando el aire comenzó a faltarles, jadeando, él la cargó hasta la cama, depositándola con cuidado y atacando de nuevo esos labios que lo tenían loco.

—Iker...—murmuró la chica, con la voz cortada, presa de las emociones que la embargaban, pegando su frente a la suya y acariciando la mejilla de su novio, quien sonrió aún con los ojos cerrados, disfrutando del cálido tacto.

—Mi pequeña, no tienes idea las veces que soñé tenerte así de nuevo—escondió su rostro en la curva de cuello.

Después de llegar del aeropuerto, donde para ambos fuera una tortura el camino a la casa, saludaron a los padres de la muchacha que los esperaban junto mamá Tina y Melanie, quien estaba ansiosa por ver a sus tíos y a sus abuelos, les asignaron sus habitaciones y apenas Teff se vio libre, corrió a su habitación, pues sabía que Iker la seguiría apenas pudiera. Las ansias la tenían con los sentimientos a flor de piel.

—Sabía que vendrías...—murmuró.

—Ni siquiera desempaque, apenas me cercioré que no había nadie en el pasillo, me colé. No estaba seguro si seguías abajo, pero me pareció escucharte subir y no podía perder tiempo, esa boquita tuya me esta tentando desde hace rato...—aseguró, besándola de nuevo con premeditada lentitud.

Sabían que no podían quedarse tanto tiempo, su familia comenzaría a buscarlos pronto pues irían a comer fuera. Pero era transcendental ese tiempo juntos, reconocerse.

—Estaba rogando porque eligieras la habitación de  al lado, sería más fácil para ambos.

—Lo sé, pero Bruno se me adelanto. No importa, solo estamos a dos puertas de distancia... créeme, nada me detendrá de venir a hacerte visitas nocturnas—comentó con picardía, haciéndola sonrojar—Oh, había extrañado tanto esto, a ti... eres demasiado adorable y hermosa para tu propio bien.

—Tonto...—murmuró ella con la más grande de sus sonrisas.

Con renuencia y cuando comenzaron a escuchar ruidos por el pasillo, el chico decidió regresar a su habitación para refrescarse y cambiarse de ropa. A pesar del largo viaje, se sentía energizado, verla lo había revitalizado y no pensaba perderse ni un minuto a su lado, así sea que tuvieran que aparentar.

Por su lado, Estefanía se sentía soñada, aún en su cama, rememorando esos últimos momentos a su lado. Moría por tenerlo toda la noche rodeándola, transmitiéndole su calor. En cuanto su madre la llamó desde abajo, se levantó de un brinco, se puso brillo labial y se miró en el espejo. El rubor aún cubría su rostro y no había manera de que su sonrisa pudiera ser borrada.

Volver a ti©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora