*Noelia*
Cuando Paula y Álvaro subieron a su carruaje, nosotros hicimos lo propio en los coches.
Todos los coches iban decorados para la ocasión. Éramos una comitiva bien preparada. Por si a alguien le queda alguna duda de que Paula y Álvaro estaban recién casados, cada coche llevaba un cartel que lo iba anunciando (o pregonando).
Dentro del coche el ambiente era tan alegre y festivo que ni siquiera nos preocupamos por la gente que se quedaba mirando cuando nos veían pasar. Eso sí, las chicas llevábamos mucho cuidado con nuestros vestidos. Que si yo me siento así por la cola, que si de esta otra forma para que no se me vea hasta el alma, que si se me va a arrugar el chal, que si no abras la ventana que me despeina el viento, no me beses que el maquillaje se va,... Vamos, lo normal.
Habíamos pedido al chófer del carruaje que diera una vuelta completa a la iglesia para que así nosotros pudiéramos llegar antes y recibir a los novios.
Álvaro fue el primero en bajar y, como todo un caballero, ayudó a su esposa a bajar del carruaje, con reverencia incluida. Desde luego que Paula era muy afortunada, tenía a todo un caballero por esposo que la trataba como si fuera la mismísima reina, aunque claro, era la reina de su vida, de su cuento de hadas. Dados de la mano y más sonrientes que nunca, emprendieron el camino de entrada al recinto donde se iba a celebrar el banquete.
Y allí, como soldados en fila esperando a nuestros reyes, estábamos nosotros. Esta pequeña (o gran) familia que habíamos ido creando a lo largo de los años, con nuestros altos y nuestros bajos por el camino, pero juntos (o al menos, lo intentábamos) al fin y al cabo. Volvimos a recrear la lluvia de pétalos, esta vez sin arroz, pero con varios cañones de confeti.
No puedo expresar lo que vivimos en aquellos momentos. Era todo tan mágico... Parecía irreal, como si estuviera viendo una película donde el final es demasiado feliz e inverosímil. Pero era real, y así me lo hicieron saber los cuatro o cinco pellizcos que me di en la parte interna del brazo. Todos sonreíamos como si de un anuncio de dentífrico se tratara, intentábamos aguantar las lágrimas, sin mucho éxito por cierto, y repartíamos besos y abrazos sin sentido. Es más, creo que vi a Blas abrazando a la tía abuela de Paula, y no, no la conocía de antes.
Era tan intenso que me olvidé por completo de aquel extraño sueño, el mismo que había tenido Paula, y creo que a ella le pasó lo mismo. Hacía tantísimo tiempo que no la veía relajada, disfrutando de la vida... No podía dejar de mirarla, de contemplar cómo se reía, cómo hablaba y se movía sin tensiones algunas... en definitiva, cómo, por fin, había encontrado la felicidad absoluta.
En la finca habían dispuesto unas mesas altas donde servirían el cóctel hasta que pudiéramos pasar a la zona de las mesas y empezar con el banquete. Había algunos camareros que portaban grandes bandejas con la bebida paseándose por la zona.
Aprovechando que los novios estaban saludando a unos y a otros, y haciéndose las típicas fotos familiares: ahora con los tíos, ahora sólo los primos, ahora con la vecina del quinto,...; me escabullí hacia las cocinas, donde el ajetreo que se vivía era demasiado estresante.
-Félix: ¡Vamos agregando el caldo a esta olla! ¡Esto debería estar ya fuera! ¿Por qué os oigo hablar pero no trabajar?
-¡Guau! Si que estáis relajados por aquí...
-Félix: ¡Lo veis! Han venido a decirnos que tenemos que ir más rápido. ¡Espabilad!
- Félix, era broma. Esto es un verdadero caos. Pero gracias por encargarte de esto. Bueno, no te entretengo más solo venía a hablar con tus camareros.
-Félix: todos tuyos- empezó a dar palmadas y todo el mundo dejó lo que estaba haciendo para reunirse a su alrededor. -Bien, ha venido Noelia para hablar con vosotros, prestad atención y en cuanto termine volvéis a lo vuestro con mucha más energía, ¿de acuerdo, cocina?
ESTÁS LEYENDO
4- This is the life
FanfictionCuarta entrega de la saga escrita por PackPurpleAuryners. Noelia y Paula pensaban que una puerta forzada y una llamada de emergencia era lo peor que les podía pasar. Pero hay cosas que ya están escritas en sus destinos… cosas que jamás podrían haber...
