45- La vida es caprichosa

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*Noelia*

-Blas: menudo día.

-El mejor

-Blas: ¿preparada para la mejor semana de tu vida?

Iba a contestar cuando el móvil anunció la llegada de un nuevo whatsapp. Saqué el aparato del bolso y lo leí.

"-Jaime: Espero que hayas disfrutado la boda. Buen viaje. Voy a extrañarte."

-Blas: ¿es él otra vez? No sé porqué me sorprende...

-Nos desea buen viaje.

-Blas: no, te lo desea a ti. Prefiere que yo tenga un accidente y desaparezca

-No seas tonto. Eres mi novio, te aprecia.

-Blas: ¿vas a contestarle? - pregunta al ver que comienzo a escribir un mensaje

- ¿Qué tiene de malo?

-Blas: pensé que en cuanto terminara la boda íbamos a ser solo tú y yo. Y sin móviles

-Pero es solo un mensaje

-Blas: no. Este mensaje llevará a otro y a otro... y nunca te separaras del teléfono. Porque es lo que pasa cuando él te habla. Así que no. Que se espere a la vuelta- y dicho eso me arrebata rápidamente el móvil, sin apartar la vista de la carretera, y lanza el aparato a los asientos traseros

- ¿Se puede saber qué haces? Te comportas como un crio. ¡Peor que un niño! - le digo girando el cuerpo para intentar coger el teléfono.

-Blas: tengamos uno. - me suelta de pronto

- ¿Qué? - pregunto pensando que no lo he entendido bien. Al fin alcanzo el móvil, pero lo dejo donde estaba y me siento bien, mirándole directamente a la cara.

-Blas: un niño. O una niña. Me da igual si es nuestro. - me dice decidido mirándome a los ojos.

-Pero ahora...

-Blas: ahora es el mejor momento.

Mirándole directamente a los ojos pasan miles de imágenes por mi mente. Después de la terapia, esto quedó relegado a un segundo plano. No entraba en mis planes de los próximos 5 años. Tampoco quedarme sin trabajo...

Sus ojos gritan el amor que nos procesamos, sus sentimientos y la afirmación de que en los míos encuentra la correspondencia de estos. Tan intenso que duele y debo desviar mi vista al frente por unos segundos.

Segundos decisivos. Segundos escasos que no dan tiempo a nada. A nada salvo a decir una única palabra.

- ¡Cuidado!

Todo lo que empieza, tiene un final. Y, a veces, la vida es caprichosa y decide que todo termine en el mismo lugar donde empezó.

Silencio. Oscuridad. Mis sentidos fallan. No me sitúan. No sé dónde estoy. ¿Estoy dormida? Quiero abrir los ojos, hablar, oír algo, pero no puedo. Empiezo a sentir algo. La frente húmeda. Intento llevar la mano hasta el punto donde siento un leve cosquilleo, pero la mano no reacciona. Me empiezo a agobiar. Necesito saber qué ocurre. Respiro hondo. Una vez, dos, tres y hasta cuatro profundas respiraciones. Empiezo a retomar el control de mi cuerpo. Los párpados comienzan a hacer movimientos cuando intento abrirlos. Al fin los abro. Oscuridad. Parpadeo varias veces para acostumbrar la vista. Levanto la mano hasta la frente, donde al tocar noto algo viscoso, líquido. Subo hasta que siento algo extraño bajo mis dedos y un dolor intenso en la cabeza. Cierro los ojos en un acto reflejo provocado por el dolor. Ahí están. Esos ojos que me miran de forma intensa. Una imagen: Blas. Un recuerdo: mi advertencia. Un hecho: es un accidente. Un presentimiento: algo va mal.

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⏰ Última actualización: Jun 16, 2020 ⏰

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