Capítulo 2

6.3K 393 90
                                        

-¿Ahora si vas a aceptar nuestra invitación a pasar noche buena con nosotros? -Tomás mira nuestras manos entrelazadas cuando llegamos a la sala y Justin sonríe ante su pregunta-. No puede ser, una falda puede más que yo hermano, eres un mal amigo.

Golpee a mi hermano enseguida.

-No soy una falda, soy tu hermana idiota.

-¿Te das cuenta cariño que ya no puedo decirle campeón a tu hermano? -ríe Justin-. Ahora nos decimos hermano.

-No me sigas recordando lo grande que está este chico.

-Entonces ya son dos puestos más para ésta noche -voltee en cuanto escuché su voz, Javiera sonríe en cuanto nuestras miradas se encuentras y me acerco enseguida a abrazarla -. Pensé que se trataba de una broma -dice ella mientras me abraza también.

-No es broma, ya estoy aquí, espero que mi habitación siga disponible -reí-. ¿Dónde está Angela? -pregunté enseguida.

-En la cocina, pensó que tardarías horas en saludar a Justin -todos ríen al escucharla.

Corrí a saludar a Angela, durante estos años hemos aprendido a tener una relación agradable, hasta fue la primera en llamarme varias veces para mi cumpleaños, charlábamos largos ratos por teléfono y me mantenía al tanto de todo lo que pasaba en casa, con Tomás y con Justin.

De solo pensar en desempacar me da una jaqueca psicológica, por lo que preferí ayudar en la cena mientras Justin se fue a preparar. Él está viviendo con Ryan aún, aunque ya han perdido el apoyo económico que recibían de sus padres y las cosas se han complicado en ese sentido, se las han arreglado juntos en este tiempo. No ganan lo de antes y han tenido que cambiar un poco su estilo de vida. Cuando se fueron a la cárcel y se inició la investigación policial les quitaron sus autos, ya que no tenían algún tipo de ingreso para comprobar que los hubieran pagado con dinero que no fuera producto de drogas, solo se quedaron con el departamento porque estaba a nombre de los padres de Ryan. Ahora el auto que maneja Ryan es de su lugar de trabajo y Justin aún no logra ahorrar para uno. Sé bien que el cambio de ingresos económicos lo tiene complicado, ahora si debe sacar cuentas para alcanzar a pasar el mes, lo cual jamás había hecho antes, es por eso que me comentó que quería dejar el trabajo con mi padre, quiere dedicarse a la administración y poder ganar más dinero.

-No quisiera entrometerme en tu vida Mía -Angela dejó el pavo en el horno mientras hablaba-. Pero, una amiga me ha dicho que en su trabajo tienen un cupo disponible de psicóloga, pensé en ti.

-Déjame la dirección Angela, en cuanto pasen las fiestas enviaré mi curriculum, quiero trabajar pronto.

-Es en un hogar de menores, niños abandonados o que sufrieron la pérdida de sus padres -continuó diciendo y me miró con una leve preocupación.

-Estaré encantada de postularme.

No fingí ninguna sonrisa, solo mostré sinceridad. Cuando escogí estudiar psicología supe que me iba a enfrentar a ese tipo de cosas a diario, he estudiado durante largos años sobre traumas, carencias, patologías y tantas cosas que me han hecho pensar en mi infancia, mi adolescencia y mi vida, pero solo he intentado poner en práctica mi aprendizaje con mi amiga Lis, solíamos intentar ser la psicóloga de la otra, pero caíamos en el error de aconsejarnos y opinar más de la cuenta por ser amigas, finalmente solo nos decíamos lo malas que éramos y reíamos. Ahora es mi momento de crecer como profesional y ayudar a las personas que realmente lo necesiten.

Justin llegó puntual a casa, en cuanto lo vi con el cabello húmedo e imperfectamente peinado cayendo por su rostro me derretí. Me he pasado todos estos años admirando cada fotografía de él, intentando encontrarle algún defecto que me haga desenamorarme, pero es imposible. Sus defectos me encantan, no se con exactitud qué defectos tiene, pero definitivamente me encanta. Su sonrisa me aterrizó por un segundo, sonreí cuando besó mi boca.

Dulce Dolor © #2Donde viven las historias. Descúbrelo ahora