Llegué a esa casa nuevamente, con mi hermano empujando mi silla y con mi padre cargando mi maleta. Jamás lo hubiera imaginado, pero las cosas que nunca imaginas también pueden suceder, eso es algo de lo que ya me convencí.
-Bienvenida a casa -Javiera me dio un beso en la mejilla-. Cualquier cosa puedes contar conmigo.
-Lo sé -intenté sonreír-. Gracias.
-¿Recuerdas mi oficina? -mi padre dejó la maleta en la sala y tomó el lugar de Tomás llevando mi silla-. Ahora es tu habitación.
-¿Lo tenías todo listo?
-No estaba seguro de que aceptaras ahora, pero si pensé que sería bueno tener la habitación lista en caso de que la necesitaras después.
Intentó asemejar esa oficina lo más posible a mi antigua habitación. Puso una mesita de noche junto a la cama, sobre ella la foto de mi madre que aún conservaba y también la estantería de libros que mantuve en esa casa estaba ahí. No había querido llevármelos al departamento por ahorrar espacio, ahora todo estaba ahí. Javiera y Tomás me ayudaron guardando mi ropa en el armario y cuando estuve sola con Javiera enseguida su mirada curiosa me encontró.
-Llora si lo necesitas -fue lo primero que dijo.
-He llorado demasiado. Él también.
-Estoy segura que sí, pero ya verán que todo esto es para mejor y pronto estarán juntos de nuevos más estables.
-Eso espero -suspiré.
-Deberías avisarle que no estás en tu antigua habitación de la segunda planta, no queremos que suba por el balcón en vano. ¿Cierto?
Nos miramos un segundo y ambas reímos. Recordar esos tiempos era extraño pero me hacía sonreír, era afortunada sin saberlo en esos momento, llevaba una vida relativamente tranquila, tenía un amor inocente con Justin y pensaba que lo peor que podía haberme pasado era la muerte de mi madre. Ahora me cuesta pensar en cual de todas las cosas que me han pasado es la peor.
-Tienes una visita -anunció Tomás en mi habitación-. Te esperan en la sala.
-¿Quién es?
-Creo que se llama Colton -se encogió de hombros.
-¿Colton? -me extrañé-. Javiera, ¿puedes llevarme a la sala? Aun no aprendo a mover sola esta maldita silla de manera rápida.
-Tranquila, te llevo.
Llegamos a la sala de inmediato y ahí estaba el único Colton que conozco, que no sé por qué estaría precisamente en mi casa. Él al verme se acercó a saludar como si nada, sin sorpresa en su rostro por mi nueva condición, sin ningún expresión extraña. Javiera nos dejó solos.
-¿Qué tal Mía? Jack me dijo que viniera a verte.
-No sé por qué te lo dijo.
-Creo que es obvio que pensó que puedo llevar a cabo tu terapia, debo ir al hospital para saber más sobre los antecedentes de tu lesión, para poder prepararte una rutina acorde a ti, pero puedo hacerlo.
-No Colton, no, hay un error, yo no quiero una terapia, se lo dije a Jack y se lo he dicho a todos.
-¿No? Bueno, entonces no tengo nada que hacer aquí -sonrió sin complicación y se puso de pie.
-¿Te vas?
-¿Qué más puedo hacer? Yo no obligo a nadie a tomar terapias, es por el bien de las personas, no mío, si tú no quieres que te ayuden, entonces no lo hago. Mi vida seguirá igual, es la tuya la que ha cambiado, deberías ser tú la que está preocupada por hacer lo que se pueda para mejorar.
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Dulce Dolor © #2
Teen FictionSEGUNDA PARTE DE DULCE TORMENTO. ¿Vivieron felices para siempre? Justin creyó que con los años que estuvo en la cárcel se había acabado todo lo malo y podría reconstruir su vida, pero el pasado no siempre se queda atrás y hay que saber enfrentarlo. ...
