Me lancé al suelo totalmente y me arrastré hasta el cuerpo de Justin. Tomás me intentaba sostener pero lo golpeé varias veces para que me soltara y llegué hasta Justin, tenía sus ojos abiertos. En segundos, solo segundos, el pensamiento de mi vida acabándose junto con la de él estaba en mi mente y las lágrimas caían en mis mejillas producto de mi pensamiento poco alentador.
-Estoy aquí amor, estoy aquí -le repetí varias veces entre lágrimas.
Lo besé, él quería hablar, pero yo lo besé varias veces de manera desconsolada hasta que una de sus manos llegó a mi boca para alejarme.
-Tranquila, no llores, cariño estoy bien -se intentó sentar, le dije que no se esforzara pero se sentó de todos modos.
Comenzó a bajar el cierre del abrigo que traía puesto y vi algo más abajo, miró en su pecho y me apuntó la bala, estaba ahí. Mi corazón volvió a latir justo en el momento en que vi ese pequeño pedazo de acero detenido sobre lo que tenía sobre su camiseta; un chaleco antibalas. Un orificio de destrucción estaba marcado ahí. Abrió ese chaleco también y vi una gran marca colorada en la piel de su pecho.
-¿Creías que iba a salir a correr peligro y dejarte sola?
-¿Qué es esto? ¿En qué momento lo pusiste?
-Luego de que golpearan la puerta, cuando te dije que iba a ver a Tomás, fui a ponerme esto y a buscar la pistola. Sabía que Derek estaba cerca, iba a salir a buscarlo.
-Casi me muero del susto -lo abracé con fuerza-. Te vi en el suelo y creí que iba a morirme contigo -dije entre lágrimas.
-Solo caí por la presión de la bala y me duele bastante el pecho, de seguro tendré un hematoma mañana, pero la bala no llegó a mi cuerpo, estoy bien -besó mi frente.
-Nuevamente tenías un arma y no me lo dijiste -reproché.
-Si no la hubiera tenido...
-Ya se -lo interrumpí-. Pero no me lo dijiste.
-No quería preocuparte cariño.
-Entonces... -me quedé en silencio y volteé a mirar a Derek tendido en el suelo, la sangre estaba corriendo por su cuerpo-. Le disparaste -dije sin tono de pregunta, era algo obvio, pero lo dije en voz alta para asimilarlo.
Justin asintió con la cabeza y volví a abrazarlo, volví a llorar y volví a desesperarme.
-Él disparó primero, en cuanto lo vi jalar el gatillo hice lo mismo en segundos. Yo tenía chaleco antibalas, tú no. Él vendría por mí, luego por ti, luego por cualquiera que estuviera cerca.
-Te van a detener, otra vez, por un arma, por disparar, por lo que sea. Lo harán.
-Siempre lo supe, pero tú estás aquí, estás a salvo.
-¿Arriesgaste tu libertad por mí?
-Arriesgaría hasta mi vida por ti. ¿Te queda alguna duda de eso?
Negué con la cabeza y volví a abrazarlo. Finalmente el sonido de la policía que había estado de fondo en todo momento por fin se había detenido y en cosa de segundos invadieron la casa. Tomás los llevó hasta la cocina y Ryan también llegó, mientras que Justin me tomó entre sus brazos y me llevó hasta la sala, me dejó en la silla de ruedas y me dio un beso en la frente antes de alejarse para ir a hablar con un policía. Ryan se acercó a preguntarme qué había pasado, se quedó conmigo mientras Justin y Tomás daban testimonio a un par de policías.
-Tenemos un cuerpo -habló un policía que salió de la cocina-. Hay que llamar a la ambulancia.
-¿Tiene signos vitales? -preguntó otro.
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Dulce Dolor © #2
Genç KurguSEGUNDA PARTE DE DULCE TORMENTO. ¿Vivieron felices para siempre? Justin creyó que con los años que estuvo en la cárcel se había acabado todo lo malo y podría reconstruir su vida, pero el pasado no siempre se queda atrás y hay que saber enfrentarlo. ...
