Mía S.
-El chico de la esquina llegó hoy, de nuevo, porque huyó hace unas semanas. Tiene 15 y tiene problemas de drogas.
Me quedé mirando al chico que me indicaba Jack, desde hace un rato acomodó su silla de ruedas a mi lado y comenzó a contarme de varios chicos que estaban en el patio. Ha pasado una semana desde que tengo este trabajo y usualmente en la hora de colación Jack se queda a mi lado a conversar.
-Sí, supe de su huida. En mi plan semanal hay unas horas para él. Es tan joven y ya está metido en drogas -lamenté.
-Lamentablemente para algunos conseguir drogas es más fácil que conseguir amor o apoyo. Créeme, he pasado por muchos hogares y estamos en uno de los mejores.
-Tienes razón. Creo que estamos en una época y en un mundo en donde las calles donde naces pueden predeterminar tu futuro.
-Pero no siempre es así, algunos si salen adelante a pesar de nacer entre tanta delincuencia.
Charlar con Jack era fácil. Él comenzó a ir al hogar por charlas motivacionales, pero luego pasó a ser parte de ese lugar por las amistades que formó y visitaba el lugar casi todos los días.
-¿Qué me dices de ti Jack?
-Yo pude ser como muchos de aquí, hundirme en el dolor, la depresión, las drogas o algo así, pero decidí vivir. Pocos tenemos la posibilidad de tener dos vidas, yo las tengo.
-¿Dos vidas?
-Antes de la silla y después de la silla. Antes, un aventurero deportista, fiel creyente de que la vida es una sola. Luego, un soñador sentado, fiel creyente de que el show siempre debe continuar.
-Wow, admirable, con razón das charlas motivacionales -reímos.
-Tú podrías hacer lo mismo, con toda tu historia de amor con ese Justin, podrías escribir un libro -sí, ya le había contado toda mi historia con Justin, en otra de las horas de colación.
-Un libro -reí-. Nuestra historia de amor no deja de escribirse. Mejor cuéntame la tuya. ¿Tienes novia?
-Tengo novio -dijo sin tapujo-. Llevamos un par de meses, pensé que luego de estar en esta silla nadie iba a mirarme, pero nunca fue así. Al menos sé que ven más de mí que solo la imagen.
-Eres una gran persona, eso no lo quita una silla de ruedas.
Creo que Jack es uno de los nuevos amigos que tendré. Cuando hablas con alguien y sientes una conexión lo sabes. Algo te impulsas a contarle toda tu vida, sabes que nacerá una amistad y eso me pasó con Jack. Por otro lado, ver tantos niños y adolescentes con tantos problemas me dejo un hueco en el corazón, el rostro de mi hermano no salía de mi mente, no lo veía hace días, ni siquiera habíamos hablado. Cuando me fui a vivir con Justin pensé que cada día llamaría a mi padre y mi hermano, o que cada día vería a mis amigas, pero nada de eso pasó. Te levantas y ves que haz crecido. La vida te cambia, debes preocuparte de tu trabajo, de las cuentas del hogar, la comida, los quehaceres, lavar la ropa sucia, etc. No lo hago todo sola, Justin y yo somos un buen equipo en eso, pero la vida te cambia. Cuando tienes tiempo de sentarte en el sofá ya olvidas llamar a quien querías o olvidar hacer lo que había estado esperando, simplemente descansas. Ahora entiendo el estrés de la gente adulta, los juzgamos demasiado para luego llegar a lo mismo.
Justin se pasó dos semanas intensas buscando trabajo y al final del día nadie lo llamaba. Él no me dice nada, pero está frustrado. Sé que lo rechazan por sus antecedentes, pero nadie lo dice directamente. He querido decirle que vuelva a pedirle trabajo a mi padre, pero antes de que pueda decirlo me dice que necesita conseguir un trabajo por sus propios medios. Lo entiendo, pero si frustración nos hace discutir más de lo normal. Decidí ir a ver a Tomás cuando por fin pude hacerme un tiempo, llegue a su escuela de sorpresa, me senté fuera y lo esperé hasta que lo vi desde lejos, pero era extraño, él lucia extraño. Nervioso se acercó a un grupo de chicos, hablaron algo mirando a todas partes y se chocaron las manos. Mi hermano me vio, su nerviosismo aumentó y caminó rápido hasta a mí.
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Dulce Dolor © #2
Teen FictionSEGUNDA PARTE DE DULCE TORMENTO. ¿Vivieron felices para siempre? Justin creyó que con los años que estuvo en la cárcel se había acabado todo lo malo y podría reconstruir su vida, pero el pasado no siempre se queda atrás y hay que saber enfrentarlo. ...
