Mía S.
Últimamente prefiero ir al trabajo en autobús, tardo un poco más pero me sirve para ahorrar. Me senté a esperarlo en la esquina y al cabo de un rato escuché una bocina de auto, levanté la mirada impulsivamente y reconocí ese cabello rubio desde lejos. Él sonrió.
-¿Qué tal Mía?
-Hola Colton -saludé.
-¿Vas al trabajo? -preguntó y asentí con la cabeza-. Sube, te llevo, yo también voy.
Dudé un par de segundos, no conozco demasiado a Colton, más bien lo conozco bastante poco, pero no creo que sea un psicópata en serie ni nada que se le parezca, así que caminé hasta su auto y subí.
-Gracias -dije en seguida.
-No es nada, vamos al mismo lugar -continuó con su mirada fija en el camino y yo sonreí levemente en agradecimiento-. ¿Cómo va el trabajo?
-Bien, siempre hay algo nuevo en el hogar.
-Lo sé. El chico que está metido en droga tuvo un accidente, le dispararon en el tobillo.
-¿De verdad? -me exalte un poco-. ¿Es grave?
-Tiene inmovilidad, por eso voy. Pero eso lo mantendrá alejado de las calles un tiempo.
-Espero que así sea. Tengo que confesar que me sorprende mucho la facilidad para huir del hogar, salen y entran como si fuera una casa cualquiera.
-Legalmente ni siquiera los pueden retener ahí, no es una prisión, pero es todo lo que tienen -se lamentó, igual que yo.
-Espero poder hablar con ese chico hoy.
-Te deseo suerte. Admiro tu profesión, yo no podría hacer lo que tu haces.
-¿A qué te refieres?
-A estar ahí, para escuchar a todo el mundo. Llenarte de los problemas de todos, para luego quedarte con sus problemas dando vueltas en la cabeza.
-En cierto modo considero que todos somos psicólogos de alguien en la vida; de un amigo, un familiar o aveces tu pareja.
-Si, puede ser. Pero es admirable, se supone que debes estar ahí con el fin de ayudar a las personas. Para ti es especial, tu debes estar ahí intentando ayudar a niños, más difícil aún.
-¿Por qué?
-Porque ellos no están buscando ayuda, y lamentablemente; solo puedes ayudar a las personas que quieren esa ayuda. Pero aún así, tu debes seguir ahí.
-¿Y tú no?
-No -me miró un segundo esperando ver mi reacción-. La verdad es que yo voy a prestar un servicio médico, si no quieren que lo haga puedo irme. No tengo que rogar por un bienestar de ellos.
-Bueno, en parte tienes razón, de todos modos a ti no te rechazan, es a mi a quien rechazan, nadie quiere contar sus problemas a un desconocido.
-Exacto, a eso me refería.
La conversación finalizó así, tal cual, como si hubiera estado programada a qué finalizara justo cuando estábamos entrando al estacionamiento del hogar, porque así fue. Ambos bajamos del auto y caminamos en silencio hasta la entrada, escuché un grito casi familiar a mis espaldas.
-¿Y ustedes que hacen llegando juntos? -está era la voz pícara de Jack.
-Me la encontré en el camino -se adelantó a responder Colton.
-Genial -sonrió Jack-. Mía, tengo noticias para Justin, el padre de mi novio quiere que vaya a una entrevista de trabajo.
-¿De verdad Jack? Pero, ¿Mencionaste algo sobre lo que te conté?
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Dulce Dolor © #2
Fiksi RemajaSEGUNDA PARTE DE DULCE TORMENTO. ¿Vivieron felices para siempre? Justin creyó que con los años que estuvo en la cárcel se había acabado todo lo malo y podría reconstruir su vida, pero el pasado no siempre se queda atrás y hay que saber enfrentarlo. ...
